Pandemia

El papel de las Fuerzas Armadas frente a un enemigo invisible

Parte de los 100 mil militares estarán al servicio de la emergencia. Ayer armaron un hospital de campaña en Campo de Mayo.

Domingo 22 de Marzo de 2020

En medio del asombro y la amenaza de catástrofe humanitaria que produce el avance de la pandemia, el Ministerio de Defensa empieza a jugar un rol decisivo en la crisis. A tono con el estado de “guerra” contra un enemigo invisible pero letal, el jefe de los militares, Agustín Rossi, puso a las fuerzas en alerta y movimiento, y armó un comando con despliegue en todo el territorio nacional. Alberto Fernández avaló y se involucró personalmente en lanzamiento del despliegue. Parte de los casi 100 mil militares argentinos estarán al servicio de tareas tan diversas como necesarias: de apoyo de las fuerzas de seguridad, logística — llevar y traer pasajeros desde Perú en un avión Hércules—, disposición de hospitales de campaña, y distintas producciones de elementos que se han vuelto imprescindibles como el tan mentado alcohol en gel, barbijos y camisolines para internados, entre muchas otras.

   Mientras tanto, la preocupación central de la Casa Rosada es que la población acompañe voluntariamente la cuarentena. Ayer se vio satisfecha, aunque parcialmente. Sin dudas, en avance de la quietud en las calles de CABA y del Gran Buenos Aires fue notable, pero no todo fue quietud en las provincias argentinas.

    En el área metropolitana crecieron, y muchos, los controles policiales. Y los ciudadanos respondieron. En algunas provincias hubo cierta laxitud, que genera preocupación; se nota la fata de liderazgo de ciertos gobernadores e intendentes que prefieren no imponerles a sus policías la farragosa tarea de controlar la circulación, evaluar las excepciones y castigar al infractor. Rosario fue ayer un ejemplo: se pudo circular largos tramos por distintas zonas de la ciudad sin que ninguna autoridad detenga al automovilista para verificar las razones de su desplazamiento. Ayer se viralizó un audio del ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Saín (ver aparte), revelador en ese sentido.

   Por su parte, en el Edificio Libertador (Defensa) ya anunciaron que la etapa de preparación para la crisis coronavirus ya fue concluida, ahora se inicia, en la jerga militar, el alistamiento. Las tareas serán distintas según las necesidades del territorio nacional. Por ahora, y lo más visible, son los dos helicópteros que patrullan el cielo del Area Metropolitana de Buenos Aires —Amba— (Capital Federal más el Gran Buenos Aires). Los helicópteros disuaden con su sola presencia (y su ruido característico) además de informar de manera inmediata a las fuerzas de Seguridad sobre cualquier tipo de aglomeración humana, justamente aquello que se quiere evitar.

Control

Las fuerzas armadas no tomarán —según lo dice expresamente la ley de Seguridad Interior— ninguna acción de control ni represiva con la ciudadanía. Esa tarea es de exclusiva incumbencia de las fuerzas nacionales de seguridad, y de las policías provinciales. El único contacto de las fuerzas armadas con los ciudadanos puede darse de manera colaborativa y por necesidades puntuales. No habrá militares con armas patrullando las calles.

   La Argentina, a diferencia de otros países de Latinoamérica, no tiene ningún régimen legal intermedio de “emergencia” o “desastre” —al modo de Chile, o Colombia—, que habiliten a los militares a meterse en tares de patrullaje o represión. Solamente un hipotético dictado del Estado de Sitio, que debería pasar por el Congreso, podría posibilitar la presencia de militares armados en las calles de la Argentina. Una “película” conocida, y repudiada por amplias mayorías de argentinos, que altísimas fuentes del gobierno nacional aseguran no está en los planes de la Casa Rosada.

   Mientras tanto, la reconfiguración del futuro inmediato es pura incertidumbre. Desde la Nación confían en la pretensión de “achatar” la cursa de expansión del virus, y evitar así el dantesco espectáculo del desborde del sistema de salud que experimentan hoy países como Italia. Para eso sólo cuenta, por ahora un único preventivo, que la población no se mueva de sus casas.

   En los momentos críticos lucen más los liderazgos; Alberto Fernández se muestra, por ahora, a la altura del momento, mientras algunos gobernadores, confió una fuente a este cronista, “preferirían que otros tomen decisiones por ellos”.

   Tal vez por esa razón, en la última reunión del presidente con los gobernadores, no faltó quien sugiera decretar el Estado de Sitio, y así poner en manos de las Fuerzas Armadas el control de la calle, que sigue siendo potestad de las provincias, con ayuda de las fuerzas federales. No es la idea ni el concepto del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” que decretó el Ejecutivo nacional, con la firma de todos sus ministros.

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