Pandemia

El coronavirus también despierta grandezas y miserias en la región

Gestos generosos, violaciones de cuarentena, abusos comerciales y policías asustados llenan las crónicas vernáculas

Domingo 22 de Marzo de 2020

La pandemia del coronavirus, que tiene a la Argentina en cuarentena y en vilo al mundo entero, ha desnudado lo peor pero también mostrado lo mejor de las personas. Y la vasta región que conecta con Rosario no es una excepción. Desde la bajeza de un funcionario que le tomó una foto a una mujer desnuda y la viralizó, hasta la iniciativa loable de un grupo de estudiantes que se puso a fabricar un desinfectante en una escuela, pasó de todo.

   Denuncias falsas. Personas que violaron la cuarentena. Comerciantes que se abusan. Momentos de pánico. Acciones solidarias. Iniciativas particulares y oficiales para proveer de insumos a hospitales y vecinos. Todo esto, y hasta situaciones a veces insólitas que se difunden por los portales locales, alimentan un anecdotario que, al parecer, apenas está mostrando sus primeros capítulos.

   La ciudad de San Lorenzo ya registró varios episodios. Como el protagonizado por un numeroso grupo de vecinos que se agolpó en una carnicería porque, aseguran, con lo que les cuesta un kilo de carne allí, en otras no compran “ni los huesos”. Es que el local de Avicam (así se llama el establecimiento) parece no haber entrado en comportamientos abusivos como, al parecer, lo hicieron otros negocios. Los esfuerzos de la policía por dispersarlos y hacerlos volver a sus casas fueron vanos. La gente echó a los uniformados a los gritos.

   También en San Lorenzo, La policía que presta servicios en la jefatura de la Unidad Regional XVI entró en pánico al recibir a un mochilero sueco que había estado en España y Francia y fue detenido en Fray Luis Beltrán violando la cuarentena. Es que no había lugar donde alojarlo para evitar que contagiara a otros detenidos y al personal policial, que sí tuvo que entrar en cuarentena porque no contaba con barbijos ni guantes adecuados para realizar la tarea. Los policías no querían volver a sus casas por miedo a contagiar a sus familiares.

   En Rafaela, mientras tanto, una mujer difundió audios con información falsa: dijo que tenía el dato de que en el hospital local había dos personas internadas con coronavirus, una de las cuales era un paciente autóctono, con lo que se demostraba que el virus ya estaba circulando en la ciudad. El mismo intendente, Luis Castellano, formuló la denuncia en la Fiscalía, que imputaría a la mujer por el delito de intimidación pública (contempla una condena de entre dos y seis años de prisión) cuando se reanude la actividad judicial.

   Otra situación irregular, entre muchas otras, se dio en la capital provincial, donde un grupo de personas se acercaba a los domicilios fingiendo ser agentes provinciales que realizaban controles ante la cuarentena. Los vecinos llamaron al 0800 dispuesto por las autoridades, desde donde les dijeron que sólo se corroboraban casos de personas que hubiesen venido de zonas de riesgo, y recomendaron tomar precauciones.

   La alarma también se encendió en Sastre tras conocerse de manera oficial un caso sospechoso: una persona que había estado en Brasil y fue detenida porque tenía orden de captura. Estuvo unos días en la penitenciaría de Paso de los Libres, Corrientes, y luego trasladado a la cabecera del departamento San Martín. El lunes comenzó a tener fiebre, tos y dolor de garganta, por lo que activó el protocolo. Las muestras que se le tomaron fueron remitidas y dieron negativas.

   Pero sin dudas el caso más singular, por lo insólito y por lo abyecto, se dio en Hersilia, en el departamento San Cristóbal, en el norte provincial. Allí, el secretario comunal, Raúl Angel Gorosito, fotografió desnuda y en su propio despacho a una mujer con quien mantenía una relación sentimental y la difundió entre sus amigos. El hombre puso al pie de la imagen: “Llegó a mi oficina y la tuve que revisar (por el coronavirus), lo hice por la comunidad de Hersilia. La imagen se filtró y la vio casi todo el pueblo. De nada le sirvió la excusa de que era domingo y la comuna no estaba funcionando. Fue apartado del cargo por el jefe comunal.

Las buenas

Pero no todas son pálidas. La escuela técnica N 388 de Arequito comenzó a producir desinfectante líquido a base de alcohol, partiendo de una fórmula de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los alumnos arrancaron con la iniciativa, que ahora siguen los docentes. Pueden fabricar hasta 40 litros diarios (ver aparte).

   Otra idea interesante fue la del empresario metalúrgico de Firmat Mauricio Gallo, quien propuso armar un equipo de técnicos y profesionales locales para fabricar respiradores artificiales a fin de hacer un aporte solidario a la situación sanitaria. Para esto, ya envió una nota a la Cámara de la Industria de la ciudad. “Creo que no es tan complicado porque en Firmat técnicamente tenemos la capacidad para fabricarlos”, indicó, y remarcó que hay herramientas y profesionales para lograr el objetivo.

   Esa misma Cámara de la Industria lanzó una convocatoria a los industriales de la zona para un proyecto de fabricación de insumos hospitalarios (camas, portasueros) en caso de que sea necesario un abastecimiento de emergencia. Otra loable gesto surgió de mujeres policías de la UR-VIII, con asiento en Melincué, quienes confeccionaron barbijos para proveer al personal de la fuerza que realiza tareas de prevención en la vía pública.

   Las buenas iniciativas también parten de las autoridades en algunas localidades. Como Serodino, que comenzó a fabricar en el taller comunal barbijos para abastecer al Samco local y a vecinos que se vean necesitados de utilizarlos. Así lo informó el jefe comunal, Juan Pío Drovetta, el primer día de aislamiento social ordenado por la Nación. Un gesto similiar tuvieron mujeres policías de la UR-VIII, con asiento en Melincué, quienes confeccionaron ese tipo de insumo para proveer al personal de la fuerza que realiza tareas de prevención en la vía pública.

   Y como ejemplo de mancomunión público privada, el municipio de San Lorenzo entregó a la población un potente desinfectante donado por una empresa: un producto a base de cloruro de benzaiconio que combate virus y bacterias. Buenas y malas. Grandezas y miserias. Si algo hizo el coronavirus fue sacar lo peor y lo mejor de los habitantes.

Producción periodística: Marcelos Castaños, Carlos Barbarich, Gustavo Orellano y Luis Blanco

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