Rusia 2018

Un rosarino en la selección de Rusia

Sergio de San Martín jugará desde hoy la Copa del Mundo, porque es el fisioterapeuta del plantel local. "Estoy muy bien acá pero ya estoy con ganas de volver", le confesó a Ovación.

Jueves 14 de Junio de 2018

No sólo nuestro bien conocido Juan Antonio Pizzi y el árbitro Néstor Pitana protagonizarán hoy un hecho histórico en el partido inaugural entre Rusia y Arabia Saudita. El majestuoso estadio Luzhniki tendrá un rosarino entre los principales protagonistas. Hasta hoy un tapado del ambiente para el común de la masa futbolera. Sin embargo, en el palo de la medicina es palabra autorizada. Sergio de San Martín nació en San Nicolás. Pero es rosarino por adopción debido a que se instaló en estos pagos cuando comenzó a cursar la carrera de licenciatura en kinesiología y fisioterapia. Lo saliente además es que desde hace cinco años trabaja en Rusia. Y el plus es que desde hace casi dos está al frente del departamento de fisioterapia de la selección anfitriona de la Copa del Mundo. El prestigioso profesional hizo un paréntesis en la meticulosa labor antes del debut copero y habló con Ovación.


¿Se puede decir que sos una especie de trotamundos?
No sé. Pero sí trabajé en la selección de Haití en la temporada 2001/2002. En Rosario estuve en Argentino (2000/2001), Tiro Federal (2005) y en Newell's desde 2009 a 2013. Hasta que salió la oportunidad de venir acá.

¿Cómo es que llegaste a trabajar a Rusia?
Llegué a fines de abril de 2013 porque había un colega en Dinamo de Moscú, que era Luis Craft, quien luego de trabajar dos años en el club con Leandro "Coty" Fernández, que era jugador, decidió volverse. Entonces hicimos el cambio. Y me quedé.

¿Estuviste varios años en Dinamo?
Sí, desde mayo de 2013 hasta el año pasado. Ahí recién cambié de club y pasé a trabajar en el Spartak Moscú.

¿Y cómo te sumaste a la selección?
Porque en la temporada 2014/2015 pasó por Dinamo el entrenador Cherchesov, quien actualmente es el técnico de la selección. Incluso me invitó en su momento a sumarme a Legia Varsovia, pero no fui porque había firmado un nuevo contrato con Dinamo. Sin embargo, cuando en septiembre del 2016 le ofrecen a Stanislav el cargo de la nacional se contactó y ofreció sumarme al staff, lo cual acepté. Así que desde ese lapso desarrollo mi función entre el equipo en la liga local y el representativo ruso cuando hay partidos.

¿Qué es lo que más extrañás?
A mi hija Luciana, poder compartir tiempo con ella. Se extrañan también los afectos, los amigos, un mate en el trabajo, el asado. Por suerte formamos un grupo de colegas que son de otros países y están en varios clubes, nos reunimos frecuentemente porque es una forma de estar acompañados. Aunque lo cierto es que se extraña la mesa argentina. Además se extraña Rosario, el ritmo de la ciudad. Acá hay un ritmo demasiado rápido. Moscú es extremadamente grande. Ojo que con esto no quiero decir que estoy mal. Todo lo contrario. Pero hay muchas cosas que tenés y otras muchas que te faltan.

¿La gente se contacta entre sí?
No, acá eso no pasa. Debe ser además porque acá es tan grande todo. Por eso resalto también que se extraña eso de Rosario, donde si bien es una ciudad importante, te permite conocerte con casi todos.

¿Y cómo matás el tiempo?
Los ratos libres trato de matarlos leyendo o estudiando esencialmente. También aprovecho para entrenar. Acá no podés no salir a correr como lo hacen allá por calle Oroño porque los autos te levantan, ja. Acá hay muchas rutas y es complejo trotar por las avenidas. Intento disfrutar los momentos libres también compartiendo un tiempo con los colegas de otros clubes. Y así vamos pasando los días. Normalmente sobran, esa es la realidad. Por eso hay que buscar cosas constantemente para realizar.


¿Tenés pensado volver?
Sí, por supuesto. Si bien estoy muy bien y muy cómodo, también sé que este no es mi lugar. Y eso que Moscú es una ciudad muy linda, a la cual me adapté sin problemas desde el primer día, diría. Disfruto de este momento. De todo lo que pasa a nivel profesional. Pero siento que este no es mi lugar.

¿Cuándo pegás la vuelta entonces?
Y, en su momento dije que me volvía después del Mundial, ya que sería como una especie de cereza en la torta. Cerraba un ciclo bárbaro en este país. Pero hoy pienso que puedo seguir un tiempito más, pese a que se extrañan muchísimas cosas y estoy rebien con todo lo relacionado a mi trabajo. Aunque quizá lo haga el año que viene porque ya estoy con muchas ganas de estar en Argentina. En Rosario en realidad.

¿Y cuál es el clima que vive el plantel ruso puertas hacia adentro? ¿Son realmente conscientes de lo que están viviendo?
El equipo está bien y con mucha ansiedad. Hay cierto nerviosismo a la vez por una cuestión lógica. Saben perfectamente lo que representa este Mundial para el país, ya que entre otras cosas importantes será la primera vez que organizará un torneo de esta magnitud. Sienten esa sensación entre emoción y nerviosismo porque van a debutar en una Copa del Mundo, que no debe ser tan sencillo para el jugador. Sobre todo porque no es fácil llegar. Menos enfrentar todo lo que se vivirá en pocas horas más de verdad.

¿Hay presión por pasar de ronda debido a que la zona no es fácil y la historia no lo favorece?
A simple vista se ve que el grupo no es accesible, aunque es factible clasificar a octavos. De hecho apuntamos a pelear el segundo pasaje con Egipto, esa es la realidad en estos momentos. De conseguirlo sería algo histórico para este país.

¿Hay apoyo del país o sienten que sólo hay presión?
La gente pide y desea que pasemos de ronda. Pero la realidad es que este no es un país futbolero. Acá el deporte popular es el hockey sobre hielo, de hecho Rusia es una de las grandes potencias mundiales en esta disciplina.
Pero consumen fútbol porque vienen contratando jugadores importantes en los últimos años.
Sí, consumen. Acá se pasan partidos de casi todas las ligas. La gente se prende también con los programas que hay, aunque no son fanáticos como en nuestro país o el resto de Sudamérica.

¿Cómo lo viven entonces?
Como un show. No como un deporte de pasión. Lo toman como una disciplina de fin de semana. La gente va a la cancha, pero no toma una derrota como algo catastrófico. Desdramatizan todo desde ese punto de vista. Un partido acá reúne a la familia, que va del nieto al abuelo. Lógico que también hay ultras y sienten cierto fanatismo. Pero el grueso no. Un ejemplo concreto es que si se pierde un clásico, no hay prácticamente reproches. El equipo sale, es aplaudido y los jugadores luego firman autógrafos. Lo toman con otra filosofía. Es verdad que la derrota genera cierto dolor, pero no los saca del eje racional. Así pierdan de local. Es un partido y punto. No hay reclamos. Sólo viven un momento para disfrutar con su ídolo. No transfieren la bronca.

¿No es raro que en la selección tengan sólo un jugador militando en el exterior?
No, porque la realidad marca que no hay muchos rusos en el extranjero como en otras épocas. De hecho, tenemos en la selección sólo a Denis Cherishiev porque se fue a vivir como hace 20 años a España y juega en Villarreal. El resto es todo del mercado interno.

¿Miran a Argentina, pese a haber jugado el amistoso en noviembre pasado?
Sí, se mira todo acá. De hecho, la gente no mira la Superliga, pero sabe todo de nuestro país. Conocen a todos. Ni hablar a los top como Messi o Mascherano.

¿Rusia a nivel país es tan estricta como la pintan?
Puedo hablar de Moscú, que es donde vivo desde hace varios años. Es una ciudad bien al estilo europeo como San Petersburgo. Las dos brindan otro tipo de costumbres. Son las más turísticas y las que más se abrieron desde el cambio político que se vive desde 1991.

¿Y las normas de seguridad?
Desde que estoy siempre noté altas normas de seguridad. Hay mucha policía en la calle, en las estaciones de los metros y también se pueden ver como pequeños destacamentos en varios puntos de vista. Lógico que con el tema del Mundial se incrementó todo. Sobre todo esta última semana.

¿Es verdad que no dejan que la gente se manifieste en gran número?
Es así. Por ley no puede haber una manifestación superior a cien personas. No hablo sólo de protesta sino de punto de encuentro por equis motivo. Si sucede eso, de inmediato la policía los divide en grupos más reducidos por un tema de seguridad. La gente lo entiende perfectamente y por eso nunca se ve grandes grupos. Lógico que en esto no cuentan los contingentes turísticos porque si vas a la Plaza Roja se podrá ver que esto puede pasar. Aunque se evita en realidad. De hecho, las agencias turísticas saben esto y avisan para que no haya problemas. Esto es simple. Estás en otro país y tenés que amoldarte a las normas establecidas que impone la ley.

¿Ni cuando hay protestas políticas hay grandes grupos?
No. De hecho, antes de las últimas elecciones se vieron protestas contra el gobierno y eran grupos reducidos porque respetan las normas gubernamentales. Acá hay respeto a las leyes, seas del partido que seas.

¿Entonces no se podrá ver a los argentinos armando un carnaval en plena Plaza Roja?
Ese es un tema que se instaló hace varias semanas. Y tuvo que actuar la cancillería argentina de acá para dejar sentado que eso no debía hacerse porque está prohibido. Si lo hacen, la gente se va a meter en problemas realmente. Y no es porque sea en contra de los argentinos. Si no porque eso no se puede hacer por ley. Lo primero que hay que entender es que uno llega de afuera y debe adaptarse a la cultura del lugar que visita o reside. Acá la sensación es que es un país donde la policía es estricta y muy educada. Pero si hacés algo mal, te lo van a hacer entender de la mejor manera hasta que comprendas que vos sos el equivocado.

La Lepra siempre está

"Sufro mucho al ver como está Newell's, más allá de los resultados. Me duele más lo social que lo deportivo. Pero debe ser porque no soy tan fanático".



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