Ovación

Un campeón de la vida

Lucas González juega sin el brazo izquierdo y fue la gran figura en la 6ª campeona de Sparta.

Lunes 17 de Diciembre de 2018

Lucas González es un luchador de la vida. Con sus 17 años y una discapacidad de nacimiento (no tiene el brazo izquierdo), asombra al fútbol de la Rosarina por la entrega que realiza cada sábado con la sexta división del club Sparta. Luquita, como lo apodan, es el emblema del elenco blanco y negro de Sorrento y Machaín, y vivió el día de gloria cuando su categoría se consagró campeona en la sexta división comandada por Cristian Ibarruela. Pero además, hace dos años debutó en la primera división, donde ya tuvo roce. Y nada le impidió que sea la figura excluyente de su equipo.

"Luquita es un ejemplo de vida para muchas personas que con diversas discapacidades se tiran al abandono. Pero el caso de Lucas González es para destacar. Con un brazo menos de nacimiento entrena a la par de sus compañeros. Y en los partidos siempre saca diferencia por su habilidad y entrega. Tenerlo en el equipo fue fundamental para lograr el título en sexta división" en las inferiores A3, señaló el técnico Cristian Ibarruela, quién agregó otro dato interesante que habla de sus cualidades futbolísticas pese al impedimento.

"Con 15 años debutó en la primera división y ya jugó varios partidos con los más grandes. Pero además Luquita fue a probar suerte a varios equipos de Buenos Aires (Boca y River) y la rompió, pero no lo aceptaron por su discapacidad. El sueño, como todo chico, era quedarse a jugar en un club grande", confió Ibarruela. Todavía está a tiempo.

Margarita Capansi es la mamá de Lucas. Y entre lágrimas y alegría por el logro de la categoría de su hijo, contó los momentos que le tocó pasar desde su nacimiento. "Soy la mamá más feliz del mundo por todas las cosas lindas que le están sucediendo a Lucas. Ama jugar al fútbol y verlo salir campeón es lo máximo que nos puede pasar para todos aquellos que lo vimos crecer con esta discapacidad. Desde chiquito ya le gustaba pegarle a la pelota y es por eso que con mi esposo lo llevamos a los 5 años a jugar a Santa Teresita. Después siguió en Banco hasta los 12. Ya en su adolescencia nos pidió jugar en Sparta y ya lleva cuatro años en este club. Aquí hizo muchos amigos y es muy querido por todo el club", señaló muy emocionada Margarita.

Lucas González, pese a su discapacidad hace una vida cotidiana normal. "Concurre todos los días a la escuela secundaria de Empalme Graneros, es un buen alumno y por la tarde prepara los botines para ir a entrenar a su querido Sparta", dijo.

Y tuvo otra alegría reciente. Es que "además de jugar al fútbol es fanático hincha de Central", dijo Margarita, que junto a su esposo Germán González criaron a ocho hijos. Luquita sin dudas es un gran orgullo para ellos.

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