Santiago Salcedo brilló en la noche de despedida de Justo Villar. Y fue el artífice principal de evitar que la fiesta diseñada para el arquero se empañara con una triste derrota frente a Gimnasia (J). Con sus dos gritos puso las cosas en su lugar, sentenció el empate en el Coloso del Parque y dejó a Newell’s en el borde de la salvación total. Una salvación que podría terminar por concretarse esta tarde si Olimpo (ante River) y Colón (ante Estudiantes) no ganan hoy. "Por suerte convertí y eso sirvió para sumar un punto importante", dijo el delantero rojinegro que está segundo en la tabla de artilleros y quiere convertirse en el máximo goleador del fútbol argentino. Una misión que puede llegar a cumplir en el cierre del campeonato, cuando la Lepra reciba al descendido San Martín.

























