El nueve es un tema sin solución y Javier Sanguinetti contará con varios días para definir si vuelve a ratificar a Djorkaeff Reasco de titular, una decisión que parece ser poco factible y que hasta hace muy poco descartaba, o se inclina por otro, como ser Juan Manuel García. El escaso peso ofensivo del equipo con el ecuatoriano siendo el centrodelantero le resta posibilidades a este de mantenerse entre los once.
La tolerancia de Sanguinetti con Reasco fue mínima en los dos partidos que decidió incluirlo entre los titulares. Frente a River lo sacó en el entretiempo y la misma decisión adoptó contra Huracán. En el medio fue la presentación ante Lanús y directamente ocupó un lugar en el banco, sin ingresar. El nueve fue Nazareno Funez, hasta que se retiró expulsado.
Esta tarjeta roja de Funez le dio una nueva oportunidad a Reasco, en el estadio del globo en Parque Patricios. No intervino en ninguna jugada de riesgo. Pasó desapercibido y ratificó lo manifestado varias veces por Sanguinetti, acerca de que es mediapunta y no nueve.
Por necesidad, o por algún otro motivo que no trascendió, el entrenador ubicó al ecuatoriano donde dijo que no tenía las características futbolísticas para hacerlo. En cambio, durante el torneo pasado, lo metió en el segundo tiempo durante algunos partidos para que arranque desde más atrás, manteniendo en el equipo a un centrodelantero.
Agil y liviano, Reasco tiene las aptitudes para moverse en ataque, como socio de un nueve definido. Pero Sanguinetti no juega así. Lo hace con un centrodelantero, acompañado por dos extremos.
Juan Manuel García ingresó un rato frente a Huracán, tras la ausencia por lesión muscular. Pese a que se notó la falta de fútbol, puede recuperar el puesto para el partido del sábado. Genaro Rossi tiene menos margen de ser el elegido, lo mismo que Funez, quien dependerá de si lo sancionan con una sola fecha. Si es así, la cumplió el último fin de semana.
Juan Garro evoluciona de una distensión y se aguarda su evolución y si está a disposición para el encuentro contra el Tomba. Es otro que puede ser nueve, aunque habitualmente juega de extremo.