Clásico rosarino

Newell's llega mejorado y Central está estancado

El equipo de Bidoglio mostró en estas dos fechas que sabe a qué quiere jugar, mientras que el de Bauza es más de lo mismo.

Lunes 04 de Febrero de 2019

Como quien escribe esta nota les tiene aversión a los talibanes del resultadismo, la verdad es que no indica nada que Newell's y Central lleguen al clásico del domingo sin haber ganado sus dos partidos anteriores. Lo único que realmente importa es lo que se vio en la cancha. Y en esa dirección, Central sigue en una nebulosa futbolística. El mismo estado de confusión con el que salió campeón de la Copa Argentina gracias al albur de las definiciones por penales. Igual, la gesta histórica canalla seguirá inmaculada por los siglos y los siglos. Pero no viene al caso seguir explorando las profundidades de aquella consagración. Primero porque eso ocurrió el año pasado y además porque, según el propio Bauza, este equipo versión 2019 no tiene pensado proponer los partidos con ataduras. Hasta ahora el augurio del Patón no sólo no se cumplió, sino que el Central actual se copia a libro abierto del viejo Central, más allá de que sean otros intérpretes. Central colectivamente está empantanado. No mejoró en ninguno de los ejes neurálgicos que retratan a un equipo que busca vestirse con otro ropaje. Claro que eso no lo inhabilita a ganarle a Newell's en el Coloso y seguir con la saga de victorias ante el clásico rival.

Así como Central está atrofiado con su fútbol, Newell's sí puede jactarse que necesitó verse en el abismo cuando lo dirigía De Felippe para hoy sentirse mejorado. En ese sentido, el equipo de Héctor Bidoglio mostró rasgos de saber a qué quiere jugar. Contra Boca se observó un convencimiento para manejar la pelota sin el menor complejo de inferioridad que habitualmente genera un rival que asusta desde los nombres. Incluso, la sensación con la que se retiró el hincha leproso del Coloso fue que Boca lo empató sólo porque tiene a un delantero imperial como Benedetto. Y ayer ante Unión no mostró el mismo molde en el que talló el empate ante Boca, pero tampoco es que se tiró panza arriba para dejar de intentar lo que pretende Bidoglio. La mejor declaración de intenciones del DT rojinegro es la apuesta por el tridente de ataque: Figueroa, Formica y Maxi Rodríguez suman más de 100 años en edad, pero le dan otra espesura al andar ofensivo. Desde ese lugar los hinchas de Newell's confíen en que el equipo estará a la altura de ganar el clásico del domingo contra Central.

Ya cansa el facilismo en el que cae la mayoría cuando asegura que en los clásicos no hay favoritos ni tampoco importan los antecedentes. No hay nada más vacío de sustancia que decir eso. Si después gana el que llega peor o el que no lo merece, eso tiene que ver más con los avatares que siempre esperan agazapados en este juego que con los postulados dialécticos. Lo cierto es que para el clásico del domingo en el Coloso, Newell's llega en alza y Central estancado. Con Bidoglio, el equipo es otro. A veces juega con más fluidez como ante Boca y en otras la pretensión luce algo distorsionada como ayer ante Unión. En cambio, este Central de Bauza juega casi siempre mal. Como si el calendario de 2018 todavía no dio vuelta la hoja.

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