Newell's

Newell's aprovechó un bombazo para reaccionar

Newell's necesitaba ponerse de pie tras la paliza futbolística que había padecido en Brasil por la Copa Sudamericana. Con fútbol y corazón logró torcerle la muñeca a Talleres sobre el final con una volea notable del debutante Jerónimo Cacciabue.

Martes 17 de Abril de 2018

Nadie inventa la pólvora si afirma que todas las victorias valen tres puntos. Pero no hay dudas de que hay “formas” y “maneras” de ganar. El triunfazo que construyó anoche Newell’s ante Talleres tiene un plus que supera ampliamente las tres unidades que engrosaron el casillero de la tabla de posiciones. Los rojinegros venían de comerse una paliza futbolística el último jueves en Curitiba ante Paranaense, en el estreno en la Copa Sudamericana (fue un piadoso 0-3), y estaban muy golpeados en lo anímico y lo deportivo. Por ello se imponía esbozar una reacción, tener una muestra de rebeldía y sacar a relucir una prueba de vida, que logre poner de pie tanto a los jugadores como al cuerpo técnico que comanda Omar De Felippe. Y encima el cotejo ante la T también tuvo complicaciones de todo tipo, con un penal inventado en contra en el menú, que hipotecó lo que era un claro triunfo parcial de los del Parque. Por eso el bombazo de aire que clavó el debutante Jerónimo Cacciabue a seis minutos del epílogo tuvo la fuerza de un grito de liberación que sonó como un trueno en el parque Independencia. Un sablazo impresionante para abrochar el 2 a 1 revitalizador. Newell’s logró ponerse de pie.

La derrota que se había sellado en el pasaporte leproso en el paso reciente por Brasil no fue una más. Porque del otro lado de la frontera, Paranaense había desnudado gruesas falencias en el andamiaje colectivo y puesto en evidencia un bajísimo nivel individual de los players de De Felippe. Fue un sopapo futbolístico que hizo mella en la autoestima del plantel y el cuerpo técnico. Por eso el cotejo ante Talleres, uno de los equipos que intenta meterse en la próxima Copa Libertadores, era la ocasión propicia para reivindicarse y más ante el pueblo rojinegro, que encima debió pagar el bono por el Día del Club.

Y Newell’s jugó tal vez el mejor primer tiempo de la era de Omar De Felippe, porque el equipo fue al frente de arranque y se puso en ventaja con el buen gesto técnico de Víctor Figueroa en los minutos iniciales. Fue casi todo leproso en esa etapa. Con los volantes plantados en campo ajeno y presionando al Cholo Guiñazú, el eje de los cordobeses. Encima los que tuvieron su oportunidad, como los pibes Leonel Ferroni, Jerónimo Cacciabue, Alexis Rodríguez y Daniel Opazo se jugaron la vida y en líneas generales los cuatro realizaron un partido más que correcto.

La Lepra debió irse al descanso un par de goles arriba en el marcador, pero entre los reflejos del arquero Herrera, la impericia propia para definir y el “regalito” del penal de Loustau a la visita se fue al entretiempo 1 a 1. Santiago Silva facturó la pena máxima para el tallarín.

La principal virtud leprosa en el complemento fue no perder la cabeza ni en el juego ni contra el árbitro. Talleres se adelantó y empezó a merodear el área de Ibáñez. Newell’s sintió el trajín físico de Brasil, pero nunca tiró la toalla. El equipo del Parque soñó con esa jugada salvadora que hiciera justicia con lo que había sido el trámite tan favorable de la primera etapa.

Por eso la volea impresionante de Cacciabue no hizo más que ponerle un manto de lógica al resultado. Y justamente fue obra de una de las grandes apuestas del DT para afrontar este partido. El juvenil, que había hecho un partido más que correcto, se animó a inventar la jugada de la victoria y por eso corrió a festejarlo con la emoción a flor de piel. Un triunfo revitalizador, conmovedor y que muestra que el horizonte leproso tiene proyección.

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