Ovación

Montero, el antes y el después de su continuidad en Central

El DT tomó el plantel en igual posición a la que está hoy en la Superliga y logró reacción. Ahora no pudo posicionarlo y por eso se puso límites

Lunes 23 de Octubre de 2017

No debería ser así. Los contratos están para ser respetados, los procesos deben ser apuntalados si se cree en ellos y así hasta el final, salga pato o gallareta. Pero en el fútbol, sobre todo el argentino, las urgencias mandan, los resultados mandan y hay poco más que decir si hasta el mismo que comanda el proceso se pone límites. Ese es el caso de Paolo Montero, que dos veces seguidas puso él en duda su continuidad si Central no avanza en la Copa Argentina. Es cierto que hubo un giro discursivo en la semana, pero la conclusión parece ser igual. Para seguir, hay que ganar.

Parece mentira que Central esté en esta situación cuando en la copa se avanzó con autoridad, cuando en la Superliga apenas van 6 fechas y no se llegó ni al primer cuarto del desarrollo. Todo suena exagerado desde los números. Si Montero tomó el equipo con Central en la misma posición que lo tiene hoy, 26º, y hasta perdió su primer partido, justamente ante su rival de esta tarde, en el Gigante. Pero mientras por entonces tenía un modelo para armar (o para rearmar), hoy tiene entre manos el que moldeó, con los jugadores pedidos o aprobados, y la realidad es que, excepto ante Boca, no termina de conformar un equipo sólido.

Ese debe ser el dilema que más lo incomoda a Montero y por supuesto del que debe sentirse plenamente responsable. Porque además, y esas cosas siempre se saben, el plantel lo banca plenamente. Lo saben un tipo sincero, frontal, trabajador, sin dobles mensajes, y por eso también sienten la deuda de no poder transformarlo en resultados, claro, pero sobre todo en un rendimiento que los acerque a ellos.

No por nada, cuando el ciclo se puso la soga al cuello ante Boca, hubo una respuesta. Por eso todo el mundo auriazul espera que se repita hoy ante Godoy Cruz y que luego sea un piso de rendimiento. Y en las mismas palabras de Montero que, como se dijo, no anda con dobleces en el discurso, se puede entrever esa luz de esperanza. Del pospartido ante Argentinos al viernes, cuando volvió a hablar, hubo un cambio de 180º por lo que vio en los jugadores. Ahora, por supuesto, será la cancha la que hablará para saber si habrá Montero para rato.

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