Corea es rosarino, se recibió en la Facultad de Arquitectura (UNR) en 1968, y en la ciudad es autor de obras emblemáticas como el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), el Hospital Regional Sur, el Centro de Justicia Penal y el Centro Municipal de Distrito Oeste Felipe Moré. Realizaciones que muestran que también formó parte, sobre todo en la etapa de Hermes Binner, de los inicios de los procesos de descentralización municipal y de elevar de condición la salud pública en la ciudad.
Para comprender el tamaño de su figura en su disciplina, hoy su estudio es uno de los más importantes de España, y está construyendo un hospital en Tarragona de 100 mil metros cuadrados (junto con los estudios asociados de Ramón Sanabria y Humbert Costa). En agosto de 2020 recibió el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Rosario, y esta semana fue declarado Arquitecto Distinguido por el Concejo Municipal, por su destacada trayectoria.
Newell’s, parte de la familia
Durante la charla, Corea contó que su padre y su tío jugaron al fútbol en Newell’s. “Los dos llegaron a jugar en la primera, antes del profesionalismo. Mi papá, Vicente, jugó hasta los 19 años, porque mi tío, Domingo, que era mayor, se lesionó jugando. Le rompieron una costilla y, como no se animaba a contarle a mi abuelo, que era un viejo muy cascarrabias, mi tío lo escondió, intentó aguantar, se le hizo un edema de pulmón y murió. Ahí mi papá, por la desgracia del hermano, dejó de jugar bastante joven”.
Y recordó que, a pesar de eso, su papá siguió vinculado al club toda la vida, desde otros roles. “En la primera presidencia de Ambrosio Grimoldi (del 48 al 52 y del 57 al 60), mi viejo fue presidente de la comisión de fútbol. Yo veía venir los jugadores a mi casa y me maravillaba. Me acuerdo de Musimessi, Chamorro, Cabrera y Miotti, que eran jugadores durante esa gestión”, dijo.
“Y en la segunda presidencia de Grimoldi, fue vicepresidente del club. Así, que Newell’s y el fútbol siempre fueron parte de mi vida”, resaltó Corea.
Sobre su paso deportivo por la entidad del Parque, precisó que “de chico yo nadaba en el club. Me destacaba en 100 y 200 espaldas. Yo nadé hasta los 17 años, y mi hermana fue campeona argentina de natación por Newell’s. Yo, después me pasé al rugby, en Tacuara, que era una escisión de Plaza. Después, entré en la universidad, empecé arquitectura y eso me absorbió mucho”.
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La maqueta del nuevo estadio del Parque.
Un Plan Director
¿Qué recuerda de esa primera comunicación con Astore?
Astore me llamó para contarme lo que pensaba para el club. Ahí tuvo que ver el arquitecto Carlos Curti, quien ya me había contactado en otras ocasiones, en intentos que no avanzaron, y actuó como nexo. Yo trabajo con un equipo en Rosario, liderado por Francisco Quijano y Luis Lleonart, dos que trabajaron desde acá. Y se armó una mezcla muy interesante con el equipo de Barcelona, al mando de Mauro Forccino, que también es rosarino y muy hincha de Newell’s.
¿Qué le solicitó el club?
El club planteó el programa. Pidió un Plan Director de la reforma integral del estadio, que tenía que hacerse en fases. El club ya está haciendo la iluminación nueva, que en eso no tuve nada que ver yo, y restaurando los palcos de la tribuna que da al museo. Eso está en marcha, con Curti.
¿Qué tareas integran esas etapas?
En la primera etapa se planificó agregar la tribuna alta del Palomar, que respetará el proyecto original del club y será una réplica de la del Hipódromo. Acá no actuamos con ideas egocéntricas y por eso nos pareció adecuado respetar esa idea anterior. Además, se crearán accesos independientes a esas tribunas, tanto alta como baja.
¿La segunda fase plantea algunos de los cambios más importantes?
Esa etapa incluye un ingreso institucional al oeste, un edificio que en su planta baja tendrá hall de ingreso, tienda y bar; en el 1º piso un museo y un salón de eventos; en el 2º piso habrá un restaurante que de un lado tendrá balcón al parque y del otro será abierto con extensión y mesas hacia la cancha; cuatro niveles de nuevos palcos, que no serán rectos y su curva permitirá que todos miren de manera directa al centro del campo de juego. También abarca la cubierta de ese sector y un estacionamiento subterráneo.
¿Los palcos son una de las grandes apuestas de diseño y del modelo de comercialización?
Serán cuatro niveles nuevos de palcos que irán por encima de la platea actual de La Visera. Esa tira tiene 100 metros lineales, ofrecerá 12 mil m2 cubiertos, y entrarán cerca de 2 mil personas. En esa zona, la parte de la tribuna se deja, solo se tiran los palcos y la vieja cubierta, para poder levantar los cuatro pisos de palcos nuevos. Ese bloque tendrá dos baterías de dos ascensores, escalera, y dos sectores de baños públicos.
¿La idea es plantear una adaptación modular?
El proyecto está pensado para que, según el comprador de palco, se le puede agregar un baño interior, una pequeña cocina, o lo que se necesite. La idea es comercializarlos en módulos para facilitar la venta. Son 100 módulos, de 4 x 5 metros, que de acuerdo a los compradores, a los mejor termina habiendo 70 palcos porque se pueden combinar. Ese bloque de palcos tendrá una capacidad sentada para 2 mil personas.
¿Buscan que todo ese sector tenga vida todos los días, no solo las jornadas de partidos?
El club y las empresas pueden usarlo durante la semana, con actividad institucional. Pueden utilizarlo publicitariamente, y pueden invitar a clientes destacados en partidos importantes. Ahí, se dará un movimiento en que el fútbol se mezclará con empresas que compren los palcos. Por eso, tendrán una entrada principal, y otra entrada propia. Y en el subsuelo tendrán estacionamiento de alrededor de 100 plazas para los palcos VIP.
¿Qué pasará con la vieja visera?
Tiene más de 100 años y necesitaba este tipo de intervención. A Newell’s hay que modernizarlo y esta es una gran apuesta. Eso representará un cuarto de cubierta total, que luego se completará en la fase final.
¿Dónde estará la zona de prensa?
Vamos a volver a ubicarlos en la zona central, en el primer nivel de la tira de palcos. Las 15 unidades del centro, se destinarán a prensa, y habrá sala de conferencias.
¿Qué se realizará en la Fase 3?
Se realizará el polideportivo en el sector norte. En esa etapa también trasladaremos lo que está del otro lado de la pileta, y se llevará debajo de las tribunas del Palomar. Serán más de 4 mil m2, todo cubierto, para albergar fútbol sala, vóley y básquet. Es una parte muy parecida a un polideportivo que ya hice en Catalunya. Necesitamos esa operación para despejar la zona de ingreso principal a la zona de palcos.
¿Qué pasará con los vestuarios?
Dentro de esa fase se harán los dos vestuarios principales en el sector este, para que puedan salir juntos a la cancha. Se pasará el vestuario visitante bajo las tribunas que dan al museo, en posición simétrica al local. En el medio quedarán los árbitros. Saldrán todos por la misma boca, como en los estadios más importantes del mundo. Y, donde ahora está el vestuario visitante, debajo de la tribuna Maradona, se harán otros cuatro vestuarios, para árbitros y jugadores de las otras divisiones.
¿Qué alcanzará la fase 4?
Será la última y en esa instancia se completará la cubierta liviana en la totalidad del perímetro, que cierra en forma envolvente en un círculo y tiene una pequeña pendiente para salvar las diferencias de alturas en lo existente. La estructura es de hierro y la cubierta son lonas plásticas que en la parte de cubierta es impermeable, pero en la parte vertical se perfora para que circule el aire. Eso permitirá una construcción modular (cada módulo lleva un gajo de tela), más sustentable, y un mantenimiento más fácil y económico. En esa etapa también se instalará la iluminación, y se harán nuevos pisos, solados y colocarán los equipamientos exteriores.
Más de 50 mil asistentes
Corea destacó que con la ampliación total, “el estadio llegará a contener más de 50 mil personas. A esa capacidad se llegará con la tribuna del Palomar, que agregará 8 mil personas, y con la construcción de la tira de palcos”.
“Será una transformación integral, que no solamente sumará gradas sino que también equipará de manera moderna al estadio y al funcionamiento del club”, remarcó el responsable del proyecto.
Si se tendría todo el dinero, ¿cuánto costaría y cuánto se extendería la obra?
La obra total costaría 20 millones de dólares y tardaría alrededor de 3 años. Pero, tenemos en claro que hay que adaptar eso a la realidad económica y financiera del club, y seguramente tardará más, probablemente más de 5 años. La idea es que la venta de los palcos sirva para pagar buena parte de la obra. Ojalá, que surja gente que quiera invertir, y que permita que la obra se concrete lo antes posible. Lo bueno es que todas las etapas ya están pensadas y diseñadas en este Plan Director.
¿Qué le gustaría destacarle a la gente de Newell’s?
En Newell’s siempre lo deportivo es muy importante, pero si se hace el estadio entero sería darle más jerarquía al club. Según Astore, la primera fase (la tribuna del Palomar) se comenzará en su gestión. Sería muy importante que se continúe este proyecto del estadio, independientemente de los colores políticos de la gestión de turno. Que esto arranque y se termine.
¿Seguirán jugando en el Parque durante las obras?
Sí, la idea es que Newell’s juegue en su estadio mientras se construye.
¿Cómo definiría al nuevo Coloso?
Sin dudas, hacerlo todo de nuevo costaría mucho más. Nuestro proyecto está más cerca de una meta posible. Pasaríamos de un estadio de principios del siglo XX, a uno del siglo XXI. Al club le quedaría un estadio de primer nivel internacional.
¿Qué le representa en lo personal?
Ahora estoy haciendo el hospital más grande de Catalunya, y eso me llena profesionalmente. Pero, el estadio de Newell’s es otra cosa. Totalmente distinta. Es mi casa, por eso no cobro, porque no podría cobrarle a mi viejo. Nunca dudé de eso. No fue algo forzado. Newell’s para mí es parte de mi vida, es puro sentimiento. Hice este proyecto con mucho amor, estoy feliz y muy conforme. En estos días, los dirigentes y los hinchas se mostraron impactados, y eso me llena de orgullo. Me da una satisfacción inmensa, inigualable, que nunca me otorgó la profesión. Sin dudas, de toda mi carrera es la obra que más me ha llegado al corazón.