Los Juegos Olímpicos son un acontecimiento inigualable y en Beijing habrá quince
rosarinos que ya quedaron en la historia por el simple hecho de participar. Pero ninguno se
conforma con pertenecer a la elite olímpica y apuestan a la superación personal o, en el mejor de
los casos, a un podio.
La cifra de rosarinos supera largamente la de anteriores Juegos Olímpicos. Para
llegar a ese número tuvieron un aporte fundamental los seis futbolistas del seleccionado argentino:
Lionel Messi, Ezequiel Garay, Ever Banega, Angel Di María, Fabián Monzón y Ezequiel Lavezzi, estos
dos últimos deportistas adoptivos de la ciudad ya que nacieron en Granadero Baigorria y Villa
Gobernador Gálvez.
Como para no ilusionarse con la calidad de esos jugadores para ganar una medalla
y, por qué no, repetir el oro de Atenas 2004.
Luciana Aymar, elegida cuatro veces la número uno del mundo, es la principal
estrella del seleccionado de hockey que pretende la medalla de oro, la única que le falta a este
deporte tras ganar la de plata en Sydney 2000 y la de bronce en Atenas 2004.
El podio también es una posibilidad para el judoca Miguel Albarracín. Eran pocos
quienes lo conocían hasta que su imagen resultó más familiar cuando se repitió varias veces por
televisión su festejo eufórico tras obtener la medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Río de
Janeiro 2007.
Los demás deportistas rosarinos son menos reconocidos por el ciudadano común
pero han hecho méritos más que suficientes como para perder el anonimato. Y hasta puede que den
alguna sorpresa.
En la lista de estos atletas aparece la navegante Cecilia Carranza, doble
campeona mundial junior y medalla de bronce en un open mundial de mayores de la clase Laser Radial.
Condiciones tiene de sobra, aunque aún es joven y sería muy injusto exigirle resultados en lo
inmediato.
La remera María Gabriela Best, medalla de plata en los Juegos Panamericanos de
Río de Janeiro, intentará llegar en single scull a la semifinal, la misma instancia a la que quiere
acceder el atleta Jorge Balliengo, recordman sudamericano de lanzamiento de disco.
Agustina Bouza vivirá los Juegos desde la tribuna ya que es alternativa en el
seleccionado e hockey para el caso de que se produzca alguna baja. Pero estará lista para entrar en
cualquier momento si se da la ocasión, en un equipo que buscará el oro.
Por su parte, el pesista Carlos Espeleta espera mejorar sus propias marcas en un
deporte que corre con desventaja en relación a las grandes potencias.
Con 40 años, el judoca Sandro López competirá en sus terceros Juegos Olímpicos,
algo impensado para su edad, en los que buscará cumplir su mejor papel.
La arquera Vanina Correa también intentará una actuación decorosa con el
seleccionado argentino de fútbol femenino, que tendrá su primera excursión olímpica.
Cada uno de estos atletas persigue metas diferentes. Pero todos son el orgullo del deporte
rosarino. l