Ovación

Kempes, el embajador canalla

Mario Alberto Kempes se para frente a Ovación. Su imagen remite a un hombre que sale todos los días con su prestigio a cuestas. Sólo hace falta verlo para saber que detrás de esa cordialidad casi patológica se esconde uno de los delanteros más representativos del fútbol argentino. Sus fotos gritando goles con la camiseta de la selección nacional...

Sábado 13 de Septiembre de 2008

Mario Alberto Kempes se para frente a Ovación. Su imagen remite a un hombre que sale todos los días con su prestigio a cuestas. Sólo hace falta verlo para saber que detrás de esa cordialidad casi patológica se esconde uno de los delanteros más representativos del fútbol argentino. Sus fotos gritando goles con la camiseta de la selección nacional dormirán por siempre en el imaginario colectivo de los hinchas. Aunque el Matador ya no encuentra todas las respuestas en una simple pelota, como ocurrió en la conquista del Mundial 78.

  Kempes firmó ayer el contrato para desempeñarse como embajador de Central en el mundo. Paseará su aureola de prócer canalla por cada rincón del planeta. Reforzará con una función de corte diplomática esa relación que encierra un simbolismo muy fuerte entre el hijo pródigo y el club que lo vio nacer. Una suerte de cordón umbilical que supo trascender la mera lejanía o la cercanía física.

  "Si bien estuve poco tiempo en Central, este club me dio todo. Me formó como persona y jugador. Por eso cuando surgió la propuesta del presidente Usandizaga no lo dudé. Central es una de las instituciones más grandes de nuestro país y desde mi lugar quiero que se conozca cada día más en el mundo, especialmente en Europa. La realidad es que vengo a darle una mano a Central, el club que me la dio en mis inicios como jugador", confesó Kempes, mientras recibía los saludos de Aldo Pedro Poy, Angel Tulio Zof, los hermanos Killer y Carlos Timoteo Griguol, su entrenador en su etapa en Central.

  —¿Trabajar para Central era una deuda pendiente que tenías con el club?

  —Es un placer. Quiero devolverle al club todo lo que hizo por mí cuando yo más lo necesitaba. Voy a ser una especie de embajador por el mundo. Aunque el nombre de mi función no interesa. Lo importante es que tengo ganas de trabajar para Central. Como no me puedo poner más los pantalones cortos, voy a ayudar desde otro lugar. La idea es utilizar mis contactos en el mundo, organizar clínicas por el interior y el exterior llevando la bandera de Central. También voy a tratar que el club pueda jugar partidos por el mundo.

  —Es un reencuentro con la institución de tus amores.

  —Podría decirse que sí. Me escapé pocas veces a Rosario en los últimos tiempos y la verdad es que siempre sentí la necesidad de estar cerca de Central.

  —¿Te sorprendió el llamado de Usandizaga?

  —Un poco sí. Esperaba en algún momento trabajar para Central. Si dijera que soñaba con la función de embajador por el mundo, estaría mintiendo. Me encanta viajar. Soy como un gitano y qué mejor que hacerlo para darle una mano a Central. Hace unos años se la di en un partido amistoso ante Newell’s, jugué 45 minutos y por suerte ese día la pelota me pegó en la cabeza y fue gol (risas).

  —¿Te gusta el actual equipo de Central en el Apertura?

  —Lo vi en el debut ante Estudiantes y un ratito contra River y Banfield. Noté que Vitamina todavía no pudo plasmar su idea de juego. Pero hay muy buenos jugadores como Ezequiel González, Kily González y otros chicos que están dando sus primeros pasos en la primera. Central no le escapa a la realidad del fútbol argentino. Cuando no se dan los resultados, todo es un polvorín. Los técnicos no pueden elaborar ningún plan. Pero confío en que mejorará.

  —¿Aspirás en un futuro a ser el técnico de la primera?

  —No, ni se me cruza por la cabeza esa posibilidad. Además, mi vida hoy apunta hacia otro lado. Tampoco quiero terminar en la comisión directiva. Si alguna vez me piden una opinión sobre algún jugador, obviamente la daré.

  —¿Tenés una opinión formada de Vizcarra y Zelaya, dos delanteros que surgieron en las inferiores del club?

  —Me gustan los dos. Central siempre se caracterizó por tener buenos delanteros. Pero hay que dejarlos crecer. l

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