El futuro deportivo de Ángel Di María tendrá una resolución inminente. Antes de la Copa América que para Argentina arranca el 20 de junio en los Estados Unidos, el campeón del mundo quiere tener cerrado su nuevo destino. Y en este escenario Rosario Central no se quedó de brazos cruzados y le hizo llegar a Angelito una oferta formal económica y deportiva, que ya tiene arriba de la mesa para analizarla. Claro que figura entre otros ofrecimientos de clubes importantes del mundo, entre ellos el Benfica de Portugal, donde actuó en la última temporada. Pero el canalla hizo lo que debía y ahora espera la resolución.
Di María ya tiene en su poder la oferta económica auriazul desde hace un tiempo. Es que la dirigencia canalla considera que es un jugador sumamente vigente y por ello merece recibir el ofrecimiento formal. En Arroyito ya habían puesto en práctica esta modalidad, ya que no pretenden que venga a jugar gratis. Hasta ahora no había sido contestada.
Lo cierto es que cada vez que suena el nombre de Ángel Di María en Central se enciende la ilusión y la esperanza de repatriarlo. Lamentablemente este último miércoles el eco fue por una vandalización de un mural con su rostro en su club de origen, Torito, con una amenaza referida a su posible vuelta al canalla. Pero más allá de todo esto lo cierto es que Angelito está meditando su futuro y el desenlace es inminente.
Coronado de gloria. Ángel Di María, que surgió en Central y pronto emigró a Europa, se convirtió en un jugador recolector de títulos. A nivel clubes fue campeón con Benfica en Portugal, obtuvo la Liga de Campeones de Europa con el Real Madrid de España y dio varias vueltas olímpicas con PSG en Francia. Un jugador tremendo, único, fabuloso.
Además Angelito tocó el cielo con las manos con la selección argentina, siendo campeón olímpico en Beijing 2008 y alzando la Copa de Mundo en Qatar 2022. Una carrera sensacional, de las mejores que dio el fútbol albiceleste. Y ahora, cuando debe recolectar el afecto sembrado y disfrutar de los últimos destellos de genialidad, resurge el deseo de ponerse la camiseta de su primer amor: Rosario Central. Pero la situación de violencia que vive la ciudad le embarra la cancha, le ensucia la pelota, lo hace repensar una decisión por cuestiones extrafutbolísticas.
Di María desde hace tiempo tiene el gran sueño de volver a jugar en Central. Pensó mil veces en darse ese gusto para satisfacer a su corazón, para ponerle el broche de oro sentimental a su impecable foja de servicios. Porque Angelito siempre estuvo cerca de Arroyito como un canalla más. Por eso el anhelo de volver. Porque el amor a la camiseta es más fuerte y no se oxida.
Fideo, antes de tener su “último baile” con la selección argentina en la Copa América de Estados Unidos en el cercano mes de junio, debe resolver su futuro y Central era y es un plan más que tentador para él. Para sentir otra vez la adrenalina del Gigante, pisar la pelota, meter un centro y gritar un gol, con la pilcha auriazul que tiene adosada a su piel.
Pero los malvivientes, los delincuentes, los que no entienden nada, aprovechando un contexto de ciudad agresiva y violenta, usan este escenario para hostigar también a Ángel Di María, tratando de forzar su decisión y que no vuelva a Central. Una locura. Un despropósito. Si hasta los cobardes que lo amenazan seguro que gritaron sus goles y celebraron sus títulos en la selección argentina.
Un mural dedicado a Angelito en el club El Torito fue vandalizado en las primeras horas de este miércoles, después de la derrota de Central ante Peñarol en Montevideo y la eliminación de la Copa Libertadores.
“Todavía vas a volver”, escribieron con aerosol encima de la obra en homenaje a Fideo pintada sobre una de las paredes del humilde club Torito, en el que dio sus primeros pasos, en el norte rosarino.
Y por la noche del mismo miércoles dos individuos que se trasladaban en moto balearon una estación de servicio de la zona sur de Rosario, y dejaron una nota amenazante dirigida al jugador Ángel Di María. No se reportaron heridos.
Antes había recibido una amenaza el pasado lunes 25 de marzo, cuando desde un vehículo arrojaron una intimidación contra su familia en un barrio cerrado de Funes.
Guapo con la pelota
Soldado leal de mil batallas futboleras, crack y guapo con la pelota, campeón de la vida porque surgió bien de abajo y llegó a la cima por puro esfuerzo y talento, Di María está jugando ahora uno de los partidos más difíciles de su vida, porque debe resolver si regresa a Central o no, si puede acompañarlo su familia, si logra darse un gusto personal o debe resignarse por los violentos, que son los menos, pero hacen mucho daño.
Di María es un señor del fútbol, un embajador de Rosario, un fenómeno que no merece atravesar esta situación. Más allá de la decisión que tome en la continuidad de su carrera, merece elegir con tranquilidad y sin presiones de ningún tipo. Si hasta fue ovacionado por los hinchas de Newell’s en el Coloso en la despedida de Maxi Rodríguez.
Angelito tiene la pelota y debe resolver. Pero esta vez lo que está en juego excede a un mero partido, a gambetear un rival, a encarar a un arquero. A los ídolos hay que cuidarlos y eso se merece Di María, el respeto total de su ciudad natal, algo que ya tiene en su inmensa mayoría.
Pero se encuentra entre el deseo y las cobardes amenazas. Lo que decida y elija estará bien. Sabe que en afecto y cariño de parte de los rosarinos ya ganó por goleada.
Ahora tiene la oferta auriazul sobre la mesa y la está meditando junto a otras propuestas. Define Angelito.