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"Hicimos todo para llegar a esta final"

Alejo Fradua, el centro que jugó el torneo que ganó Jockey en 1997, colgará los botines tras la final del sábado ante Hindú. "Sueño con levantar la copa", dijo y destacó que "el equipo está con confianza".

Martes 12 de Noviembre de 2019

El sábado Jockey Club disputará su tercera final en el Nacional de Clubes ante Hindú, el mismo rival que tuvo en 1997 cuando se coronó por primera y única vez. En esa oportunidad, con apenas 18 años, uno de los centros titulares en la victoria (24-14) en la final ante el conjunto de Don Torcuato fue Alejo Fradua, quien también estuvo presente años después en la derrota ante Alumni (23-21) en 2002 y hoy sigue mostrando su vigencia en el plantel verdiblanco.

En ese ya lejano 1997, Fradua venía de ganar el Mundial juvenil con Los Pumitas cuando se incorporó a la primera división del Jockey. Ese año el conjunto verdiblanco jugó el torneo oficial de manera irregular pero en el Nacional de Clubes mostró su mejor versión, elevó el nivel de juego, dejó en el camino a encumbrados rivales como SIC en cuartos de final y Duendes en semifinales para coronarse como el mejor de la Argentina tras derrotar a Hindú en un partidazo (fue el primer club del interior en hacerlo). Coincidencias o caprichos del destino, este año Jockey también tuvo un Regional irregular y venció a esos mismos rivales en idénticas instancias para meterse en la definición. Para Fradua, 1997 fue el año del debut y 2019 será el del retiro, ya que tras la final ante Hindú, el centro colgará los botines.

¿Qué recordás de aquella histórica final de 1997?

Tengo imágenes muy marcadas. Me acuerdo cuando me encaró el pilar derecho Martín Gröte y se me metió en el ingoal... fue un momento en el que me quería morir, más allá de que quedé muy golpeado. Me acuerdo también del Seco Jurado viniéndose desde el fondo y la jugada del Darda (Fernando del Castillo) que todavía la tengo calcada en mi cabeza: cierro los ojos y lo veo pisando para adentro, dejando en el camino a cinco tipos (de los cuales cuatro eran Pumas) y tirarse de palomita. Esas imágenes no se me van a borrar nunca. Espero que este sábado me toque entrar y pueda replicar esas imágenes y por qué no opacarlas un poco, saliendo con la copa. Sería retirarme de la mejor manera de la primera del club.

¿No te llama la atención que el recorrido de Jockey sea idéntico al que tuvieron cuando salieron campeones?

Es muy loco que 22 años después pase lo mismo. Ojalá esta historia tenga el mismo final. Creo que el equipo está bien seguro de lo que hace. Jugué algunos partidos en el Interior, pero lo que vengo sintiendo en este Nacional con este equipo, la confianza que tiene, es algo que hace tiempo no lo sentía en el club.

Venían mostrando una versión muy irregular este año, ¿cuándo hicieron el clic?

Cuando terminó el Interior. Si bien tuvimos partidos buenos, no fue un torneo satisfactorio. En el Nacional se profundizó lo que Bernardo (Urdaneta, el DT) viene bajando y se hizo mucho foco en eso: una buena obtención, un scrum fuerte y una defensa sólida. Eso se pudo plasmar en este torneo y al equipo le dio confianza, casi la misma que traían esos equipos ganadores del Jockey en su mejor época. Lo siento así. Por ahí me toca estar en el banco y veo a los chicos con mucha solidez... Facu Ferrario, Seba Binner, Saranich... chicos que ponen el equipo adelante, Nico Vergallo con toda su experiencia es otro ejemplo. Creo que el pack de Jockey hizo un vuelco y está muy sólido. No por nada le hizo un try scrum a SIC y también a Belgrano, que teóricamente tiene el scrum más duro del país. Este equipo está con confianza y está plasmando lo que se entrena.

¿Cómo estás viviendo esta semana?

La estoy disfrutando con serenidad, con una calma total. Hicimos todo, absolutamente todo, para llegar hasta acá. Por ahí las cosas no salen, de hecho a nosotros nos pasó un montón de veces, pero hoy noto que el tanque está lleno de conocimientos, de aprendizajes, de entrenamientos, de seguir metiéndole para llegar a la meta. Personalmente es la última y por eso la disfruto más todavía. Si yo hubiese soñado esto, no creo que me hubiera pasado. Es una situación ideal: mi último partido, en una final del Nacional de Clubes, ante un rival que jugué el mismo año que subí a primera. Deportivamente hablando, no le puedo pedir más a la vida. Por eso trato de disfrutarlo y aportar al plantel lo máximo que pueda. Jockey tenía que volver a jugar estas instancias. Durante mucho tiempo estuvo alejado de las primera planas del rugby argentino y hoy volvemos a ponerlo allí, más allá del resultado del sábado.

¿Cómo se le juega a Hindú?

Mirá cómo estaré que ayer, lunes a la mañana, me puse a ver un video de Hindú. Por lo que vi, como primera medida vamos a tener que tener una defensa tremendamente sólida, después tendríamos que neutralizar los puntos de encuentro y hacerle más lento la salida de la pelota. La defensa y el scrum van a ser fundamentales como también la batalla del uno contra uno, donde no podemos fallar.

Con la experiencia que tenés, ¿cómo esperás la final?

Como lo hice siempre, desde que tengo uso de razón. Con 41 años, siento la misma adrenalina, ese cosquilleo de tener que hacer las cosas bien, con nervios, ansiedad y locura. Me queda una bala y me sigue doliendo la panza antes de entrar a la cancha. Me pone feliz que eso me pase y por suerte puedo sentir eso antes de una final.

Viejo es el viento y sigue soplando...

Esa es mi frase de cabecera. Por más que me tilden de viejo todavía me divierto, la paso bien, amo a mi club y tengo un sentido de pertenencia muy grande. Mis amigos dejaron casi todos y me estaba costando porque no estaba jugando en primera. Pero quise seguir, miré para adelante y al final del primer semestre se empezó a dar todo esto: volví al lugar donde estuve durante muchos años y lo disfruté de una manera infernal, como ahora.

¿Cuál es tu sueño?

Me toca vivir mi tercera final del Nacional y sueño con levantar la copa... Dicen que los sueños se cumplen y por lo menos hasta ahora es así. Vamos a ir a ganar. Me gustaría retirarme con el campeonato, pero si hay otro resultado no tiene por qué empañar todo lo bueno que se viene haciendo. En lo personal no voy a estar todo lo feliz que quisiera estar, pero no tendría reproches porque llegué adonde quería llegar y di todo. Voy a salir de cancha vacío, habiendo dejado todo. Estoy viviendo un sueño y me gustaría ganar para dedicarle todo este esfuerzo a mi hijo Alfonso y a mi mujer, Astrid, ya que sin su apoyo sería imposible. Se lo dedicaría a mi viejo, a mi mamá y mis hermanos; al Beto Dibernardo, mi hermano de la vida, y a los entrenadores que tuve y dejaron su huella, como el Negro D’Angelo en mi infancia y otros que vinieron después como Ricardo Paganini, Gustavo Minoldo, Omar Tallo, el Oso Dibernardo, el Mono Lotti, hombres que me marcaron mucho como jugador y como persona.

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