Newell's

Griffa les habló a sus discípulos con Batistuta en primera fila

Newell's homenajeó a Jorge Griffa, el promotor de talentos más importante que tuvo el club.

Viernes 27 de Abril de 2018

"Gracias" fue la palabra que más se escuchó, secundada por "maestro" y hasta por la de "prócer". Cada una se repitió una y otra vez en el homenaje que le dedicó Newell's Old Boys al ex jugador, técnico y coordinador de inferiores Jorge Bernardo Griffa, el casildense de 82 años, y promotor de talentos más importante que tuvo el club del parque Independencia y también uno de los vitales de Boca Juniors.

Decir Gabriel Batistuta, Jorge Valdano, Gerardo Martino, Roque Alfaro, Julio Zamora, Américo Gallego, Abel Balbo, Roberto Sensini, Mauricio Pochettino, Julio Saldaña, por decir sólo un puñado, es hablar del sello Griffa. Pero también hay impronta del "Coqui", tal como lo llaman muchos, en Nicolás Burdisso, Ever Banega, Carlos Tevez y Fernando Gago.

Anoche, en un departamento de Cultura rojinegro repleto con más de 160 personas, Griffa les habló a sus discípulos: jugadores, médicos, utileros, preparadores físicos y dirigentes de ayer hoy y siempre.

El defensor que debutó a los 19 años en Newell's, el mismo que marcó a Pelé, el que lució la camiseta del Atlético de Madrid por diez temporadas y fue despedido por 50 mil españoles como un hijo dilecto, el mismo Griffa que siempre volvió a sus orígenes fue alabado por todos. Y de toda esa vida se proyectaron fragmentos en un audiovisual y se escucharon emotivos relatos.

Alguna vez Griffa dijo que él más que entrenador o técnico se sentía maestro porque les enseñaba a los pibes a que "la vida no transcurre en una cancha sino en sociedad". Y así como los buenos maestros habló anoche, no desde lo alto del escenario, sino mirando a la cara a su gente.

Pañuelo al cuello y con la misma prestancia que dicen tenía en la cancha o dando un consejo, recordó la época en que Newell's, "entrenaba entre los árboles" y relató cómo impulsó la compra del predio de Bella Vista, uno de los patrimonios preciados del club.

Griffa se sentó en primera fila entre uno de sus hijos y Batistuta, uno de sus protegidos, sobre quien en una entrevista televisiva, alguna vez confesó: "Un día me vino a pedir un viático y le dije ¿viático? Andá y limpiá los vidrios de la confitería y después hablamos. Los limpió y cumplí, fue un año antes de que jugara en primera". Una anécdota que lo pinta a Griffa, como el hombre que enseñaba pero también marcaba y reforzaba el sentido del esfuerzo, según las palabras de muchos de sus alumnos.

Griffa, un hombre que además de buen olfato para las buenas piezas futbolísticas y también con sentido de la oportunidad. Basta otra anécdota para dar cuenta de ello. El Griffa homenajeado fue el mismo que una noche llegó a Murphy con Marcelo Bielsa, a las 2 de la madrugada, para hablar con los padres de un pibe que ya había empezado a entrenar en Central. Lo invitó a jugar un torneo en Mar del Plata y dejar que después el pibe decidiera donde seguiría. El pibe volvió campeón y se quedó definitivamente en las huestes rojinegras. Se trataba de Pochettino, el actual director técnico del Tottenham y una de las tantas adquisiciones que le agradecerán por siempre los leprosos.

Ese mismo Griffa, el que escribió el libro "39 años en divisiones inferiores" recibió anoche cientos de abrazos. Entre los más aplaudidos estuvieron el ex técnico Juan Carlos Montes, quién logró el campeonato de 1974, el ex volante central Diego Mateo, Batistuta y claro como no podía ser de otro modo, el propio Griffa.

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