Gimnasia y Esgrima dio un paso importantísimo para reencontrarse con la gloria tras 18 años, ya que su última vuelta olímpica fue en 2004, cuando logró el bicampeonato. Le ganó a Duendes (el máximo ganador en la historia del TRL y por ende uno de los equipos con mayor experiencia para disputar las instancias decisivas) con mucha cabeza y mucho corazón. Lo cierto es que tras esos ochenta minutos disputados ante los verdinegros, Gimnasia agigantó sus chances y esa victoria significa un empujón anímico importante de cara a la final. Ganó en el marcador, pero sobre todo en confianza y cuando en un equipo pasa por eso, pisa distinto el campo de juego.
Los mens sanas encontraron su equilibrio, ese punto exacto donde sabe qué hacer en cada instancia del partido y no desespera. Lo demostró el sábado ante Duendes pero ya lo venía haciendo con los demás equipos en la primera fase. Llegó a la final siendo uno de los equipos más regulares del torneo, más allá de que casi nunca jugó con la misma alineación, ya que el staff decidió dosificar los minutos en las 18 fechas. Siempre alternó y rotó, por eso ahora llega al partido decisivo con un plantel amplio y en cierta medida descansado
Se nota el trabajo en la parte mental y emocional de los jugadores. La convicción juega un papel fundamental en pos de lograr un objetivo, y en ese sentido, Gimnasia la tiene. Antes pagaba caro los “pecados de juventud”, pero ahora esos jugadores, que siguen siendo jóvenes, tienen un caudal de experiencia que los hace veteranos y no cometen esos errores. Por eso ahora los partidos no se les escapan como antes.
Además se apoyan en un libreto que cumplen al pie de la letra, siempre siendo fiel a la escuela mens sana, de jugar con velocidad buscando las puntas.
El próximo sábado tiene su prueba de fuego ante Estudiantes. Lógicamente que por tratarse de una final, el próximo sábado no la tendrá fácil. El aurinegro, en su casa, se volverá fuerte (como lo hace siempre que juega en el parque Urquiza), aunque a favor de GER jugarán los nervios del local, que tendrán la presión de ganar el TRL por primera vez en su historia.
Sin importar lo que haga Estudiantes, Gimnasia está en condiciones de ser campeón por su juego, pero sobre todo porque tiene claro cómo quiere jugar y de qué manera. “Estamos convencidos de lo que queremos y lo que buscamos”, repite el head coach Tato Martino, que en este caso concreto deja de ser una frase hecha para convertirse en un axioma.
En cuanto al juego, si se analiza el equipo, podría decirse que tiene una primera línea muy sólida, una segunda línea que si bien no luce es una buena fuente de obtención y una tercera línea compuesta por tres perros de presa.
En el medio, la pareja que maneja los hilos, lo sabe hacer con solvencia y precisión, jugando con sus forwards y sus backs de acuerdo a lo demande la jugada.
Atrás tiene un hangar, donde hay preparadas cinco naves para levantar vuelo en cualquier momento. Lo que también tiene GER es un recambio que le permite cambiar piezas sin sufrir en su funcionamiento y eso es un plus.
Rendimiento individual y colectivo y sobre todo una tremenda ambición, empujan a este plantel a buscar el escalón más alto del podio. Le falta el último paso.
POSTALES DESDE PARANÁ
Una gran convocatoria
Gimnasia tuvo un apoyo impresionante en Paraná y se espera que el sábado la concurrencia de hinchas mens sana sea aún mayor, en el mismo escenario.
Try penal para el ganador
El octavo Ignacio Villegas apoya pero ya había sido cobrado el try penal que le dio una buena ventaja a Gimnasia, en medio de un partido durísimo.
Estudiantes pisará fuerte
Fue todo fiesta en el parque Urquiza de Paraná, luego del triunfo ajustado sobre Santa Fe Rugby. La cita para el sábado seguramente volverá a ser multitudinaria.