El clásico rosarino se rompió desde el marcador por el lado de Central y el responsable fue Gaspar Duarte, el futbolista de quien se dudaba que podía perder su lugar en el equipo justamente por un par de goles increíbles que había malogrado en partidos anteriores.
A los 15 minutos del primer tiempo Ignacio Malcorra envió un córner desde la izquierda, Carlos Quintana la peinó sobre la línea del área chica y Duarte apareció solo en por el segundo palo y, casi sin querer, la empujó al gol. Desde el VAR revisaron la acción porque parecía que el delantero estaba un paso adelantado pero finalmente el árbitro Fernando Echenique convalidó la conquista.
Y si había un jugador de Central que necesitaba sacarse la mala onda de los goles errados era ni más ni menos que Duarte. ¿Por qué? Por lo que había sucedido los partidos contra San Martín de San Juan y Deportivo Riestra.
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Aquella dos que falló Gaspar Duarte
Allá en Cuyo, Duarte tuvo una acción inmejorable. El centro de Campaz no pudo ser conectado por Copetti y Duarte en el segundo palo quedó con todo el arco a su disposición. Intentó definir de zurda, pero el baló le pegó también en el pie derecho y la pelota dio en el travesaño.
Y un par de fechas después, contra Riestra, tuvo otro mano a mano, en el que perdió el duelo con el arquero local. Fue por eso que en la previa del clásico se dudó de su permanencia entre los once, aunque Ariel Holan destacó allá en el Bajo Flores el gran trabajo desde lo defensivo que hacía el delantero.
Y esto de llegar con la pólvora mojada no lo afectó en lo más mínimo. Es que en una de las primeras pelotas que tocó la mandó a la red, para que Central se pusiera en ventaja en el Coloso.