Newell's

El vuelo hacia la victoria del pibe debutante en la primera de Newell's

El juvenil Jerónimo Cacciabue, apasionado por los aviones, clavó el sablazo del triunfo vibrante ante Talleres.

Martes 17 de Abril de 2018

Tuvo una noche de ensueño. La que imaginó cuando se sumó a las inferiores leprosas para tratar de algún día pisar la primera división. El empate parecía estar clavado en la chapa del resultado final. Pero llegó un córner a favor de Newell's y el pibe de Montes de Oca enfiló hacia el área tallarín. Se paró lejos, en el segundo palo. Ejecutó con rosca Joaquín Torres, hubo un desvío de la pelota tras la arremetida de Fabricio Fontanini y el balón le quedó servido de aire al protagonista de la historia: Jerónimo Cacciabue. Ahí no dudó. Sabía que era prácticamente la última bola de la noche. El volante, aguerrido para marcar y a la vez criterioso para jugar, acomodó el cuerpo para impactar de lleno la pelota y clavó el disparo en el segundo palo del arquero Guido Herrera. Explotó el Coloso y el debutante salió corriendo a festejar de cara a la platea del museo. Claro que lo "abrazaron" hasta los que vendían choripanes en la tribuna. Tuvo su noche mágica. Debut, golazo y triunfo. Qué más puede pedir.

Cacciabue se viene ganando un lugar en el plantel que conduce Omar De Felippe. Es un volante mixto que ayer metió garrote a la hora de marcar, pero también tuvo lucidez en los pases. En la etapa inicial le dio una gran asistencia a Alexis Rodríguez, para dejarlo mano a mano con el arquero visitante. Fue uno de los que no aflojó el ritmo en toda la noche y para nada lo traicionaron los nervios del estreno oficial como titular.

Newell's requiere más que nunca de los valores de la cantera. De los pibes que aporten soluciones en los momentos cruciales de los partidos. Y vaya si ayer lo consiguió. Porque cuando parecía que sólo un punto, con gusto a poco, quedaba en casa, irrumpió en escena Cacciabue, el juvenil que tiene pasión por los aviones y logró que el equipo aterrice en la pista de la victoria.

El fútbol tiene momentos buenos y de los otros. Puede convertir en héroe o en villano. Está claro que ayer Cacciabue conoció la mejor cara de las emociones. La de gritar el golazo de la victoria en una noche de pura adrenalina.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario