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El futuro leproso: Burgos, el bombero rodeado por las llamas

Burgos se juega muchísimo el lunes por Copa Argentina ante Sarmiento. Sabe que el futuro de su gestión tiene escaso margen si siguen los malos resultados

Sábado 15 de Mayo de 2021

Newell’s atraviesa una aguda crisis deportiva de la que no logra sobreponerse. La cuesta abajo comenzó el año pasado tras el parate por la pandemia cuando Frank Kudelka no logró recobrar la competitividad de su equipo y ahora continúa la pendiente con Germán Burgos al frente del grupo. Las respuestas dentro de la cancha no aparecen, la defensa es frágil, el mediocampo no hace pie y el ataque es un manojo de buenas intenciones que se esfuman en las cercanías del área rival. Por eso la lepra quedó último en la reciente Liga Profesional y tiene una chance casi remota de avanzar en la Sudamericana, a dos fechas del cierre. En este río revuelto el único bote salvavidas al cual aferrarse hoy es la Copa Argentina y el partido del lunes ante Sarmiento de Junín, en San Nicolás, en busca del boleto a los octavos de final, asoma como trascendental en cuanto a las consecuencias que puede disparar. El Mono Burgos, a pesar de los defectos y muchos que tiene su equipo, por ahora banca toda la responsabilidad sobre sus espaldas, trata de preservar al máximo a sus jugadores y nunca puso excusas sobre arbitrajes, calendarios o cantidad de lesionados. Pero está como ese boxeador parado en el centro del ring que intenta la heroica ante los sopapos futbolístico que recibe de los rivales en cada presentación. Todo indica que como hombre de fútbol y con códigos, para nada es ajeno a esta situación y por eso el lunes sabe que se juega una ficha definitoria para sostenerse en el cargo y proyectar su futuro en el Parque. El Mono no se rinde, pero el margen de maniobra es cada vez más acotado.

  Hasta el momento Burgos se mostró firme y convencido en que la única receta para que el equipo reviva es el entrenamiento a destajo, el tiempo necesario de trabajo, el marcado recambio generacional y el compromiso de todos. Pero por ahora la ecuación no cierra. Las desilusiones y actuaciones decepcionantes hoy son parte de la nueva normalidad en el Parque y la “emergencia futbolística” está declarada de hecho. El último puesto en el torneo de liga no es su responsabilidad exclusiva, pero lo cierto es que tampoco pudo torcer la magra curva de rendimiento. Y tras un inicio donde frenó la hemorragia, luego sí recrudeció la pendiente.

  Y está claro que el cimbronazo de la durísima derrota en el clásico, donde su equipo fue superado en todas las valencias del juego, tanto tácticas como actitudinales, le arrojó más nafta al fuego de la crisis.

  Burgos dirigió su primera práctica en Newell’s el pasado 16 de marzo (mañana apenas se cumplen dos meses) y se podría decir que en el inicio fue como un bombero que entró en una zona de emergencia, que de arranque logró controlar el incendio, pero que hoy también quedó en el medio de las llamas, tanto por sus decisiones tácticas y estratégicas, como por el contexto que para nada ayuda de jugadores referenciales que atraviesan un presente bajísimo y con el karma de las lesiones que siguió arrojándole más sal a la herida. Incluso muchos pibes son los terminan dando la cara por el equipo y asumiendo responsabilidades que los exceden, pero hoy deben crecer de golpe.

  Burgos igual puede decir y es cierto, que encontró tierra arrasada y en la Copa de la Liga que acaba de culminar, desde su llegada Newell’s no fue el peor y terminó prácticamente en mitad de tabla (ver infografía). Pero la goleada en el clásico, la floja campaña en la Copa Sudamericana y el juego del equipo que no logra sostener el protagonismo en los partidos más allá de las ganas, le dan forma a un combo preocupante en rendimiento y resultados.

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  Por eso, Burgos hoy camina sobre arena movediza y está envuelto en un contexto en el que el club no logró renovar autoridades, lo que genera mayor incertidumbre todavía. El Mono sigue poniendo la cara, no claudica y pondera el esfuerzo de sus muchachos, en especial de los juveniles. Y prefiere que la autocrítica sea puertas adentro y no en contacto con los medios.

  El lunes no será un partido más, ni para Burgos ni para Newell’s. El DT sabe que el cotejo con Sarmiento puede ser el punto de apoyo para proyectar su futuro en el Parque. Es un hombre y un técnico de convicciones fuertes, pero jamás podrá su voluntad por encima de la necesidad o la coyuntura de un club. El Mono no se rinde, pero tampoco come vidrio.

El dato: 12 partidos dirigió Burgos a Newell’s entre Liga Profesional y Copa Sudamericana. La lepra ganó 3, empató 5 y perdió 4.

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