Diego Maradona siempre tuvo su lado solidario que enalteció su figura. Más allá de lo polémica que fue su vida, también mostró firmeza y fue un desobediente nato cuando se trataba de dar una mano. Y en una de las tantas obras de bien que realizó hay una que ocurrió hace 39 años cuando jugó un partido amistoso en el barro para ayudar a un bebé enfermo en contra de las negativas de la dirigencia de Napoli.
El "10" revolucionó Acerra, una localidad cercana a Nápoles, un 18 de marzo de 1985. Ni la lluvia ni el barro fue un impedimento para llevar adelante su idea y jugó un partido benéfico en una cancha imposible contra un equipo muy modesto, Acerrano.
Ese encuentro se llevó a cabo en contra del deseo del presidente de Napoli, Corrado Ferlaino, quien acababa de pagar una millonada por su traspaso desde Barcelona y quería que su máxima estrella no terminara lesionado por jugar en el barro. Era un enorme riesgo, pero Diego era incontrolable en ese aspecto.
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"No me extraña la actitud generosa de Diego en Acerra. Fue un encuentro entre pobres, entre despreciados, entre gente de piel morena", publicó la periodista argentina Alicia Dujovne, quien escribió el libro "Maradona soy yo" en 1993.
"Él se identificó de inmediato con eso. Se sintió que era uno de ellos. El partido de Acerra muestra mucho de lo que era Diego como persona", agregó.
¿Por qué Maradona se arriesgó a jugar en un campo de juego no adecuado para un profesional contra un equipo de segunda división? Pietro Puzone, un mediocampista Napoli y compañero de Diego, conocía la historia de un hombre de Acerra y cuyo hijo tenía una enfermedad maxilofacial.
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El chico debía ser operado de manera urgente y sólo podía hacerlo en Francia, por ende el costo era inalcanzable para la familia. Puzone les pidió a los directivos organizar un partido benéfico -con la presencia de Maradona- para colaborar, pero Ferlaino se negó y lo hizo basado en un argumento: terminaba de pagar US$8 millones y si Maradona llegaba a tener una lesión grave en un partido amistoso de esa índole la aseguradora se negaría a pagar el dinero invertido. Tampoco la Fifa estaba de acuerdo.
Pero Diego, fiel a su costumbre, jugó el encuentro para el equipo Ultra Napoli, que ganó 4 a 0 y él convirtió dos goles. Y hubo el doble de personas en la cancha viéndolo en acción y divirtiéndose en el barro, como lo había hecho de pibe en Villa Fiorito. Muchos años después, en un programa de TV, ese chico ya adulto le agradeció públicamente el enorme gesto que había tenido.