Ovación

El arco, con manos seguras

Nelson Ibáñez volvió a atajar en un partido oficial tras nueve meses y ante Arsenal hizo olvidar la ausencia de Lucho Pocrnjic.

Martes 30 de Enero de 2018

La intriga sobre la respuesta que era capaz de dar Nelson Ibáñez en el arco rojinegro se evacuó el sábado en el Coloso con el correr de los minutos. El arquero de 36 años volvió a ubicarse bajo los tres palos nueve meses después de que lo hizo por última vez en un partido oficial y respondió con creces. Sobresalió en la victoria de Newell's sobre Arsenal por 2 a 1 y logró hacer olvidar en ese encuentro a Luciano Pocrnjic, que presenta un desgarro y es uno de los futbolistas más regulares del conjunto de Juan Manuel Llop.
   Pocrnjic se desgarró en el recto anterior del muslo derecho a mediados de enero y así quedó vacante el arco rojinegro, que defendía en forma ininterrumpida desde el 21 de marzo de 2016, cuando Diego Osella lo incluyó por Sebastián D'Angelo y fue la figura en el empate 3 a 3 con Tigre en Victoria, con un penal atajado incluido. La lesión le impidió jugar en el reinicio de la Superliga y entonces Ibánez tuvo la oportunidad que se le negaba desde que se incorporó a la lepra al comienzo de la Superliga.
   A los 36 años, la misma edad de Pocrnjic, Ibáñez debutó el sábado en Newell's. Los hinchas pudieron ver al arquero en el amistoso contra Banfield en Santa Fe, que terminó 1 a 1 y que la lepra ganó en los penales. Pero el partido contra Arsenal era otra cuestión. Y el golero no dejó dudas y despejó las que había en la previa del encuentro. Es que no atajaba en un partido oficial desde el 19 de abril del año pasado, en la derrota de su equipo, Tigre, por 4 a 1 frente a Racing, que le costó el puesto.
   Nueve meses más tarde, la lesión de Pocrnjic le dio la chance de jugar. Ibáñez se mostró sobrio y seguro. Sacó un disparo de Sebastián Lomónaco, que pateó desde adentro del área, y mandó al córner un tiro de Gabriel Alanís desde afuera del área. Ambas ocasiones fueron en el último cuarto del primer tiempo.
   En la segunda etapa no pudo evitar el potente remate de Alejo Antilef desde corta distancia, luego del defectuoso despeje de Bruno Bianchi. La alcanzó a tocar, pero no lo suficiente para despejarla. No tuvo responsabilidad en ese gol de Arsenal. Sí fue el gran responsable de evitar otra caída de su arco en la doble tapada a Lomónaco, primero con los pies y luego con la mano izquierda. Hubiese sido un duro golpe para el conjunto rojinegro, incapaz hasta ese momento de poder doblegar al equipo de Sarandí.
   Ibáñez tuvo pocas intervenciones, pero acertadas. Sus compañeros jugaron con la tranquilidad de que el arquero se mostró firme en todo momento. Apareció cuando fue requerido. Y el simpatizante rojinegro se olvidó de que faltó Pocrnjic.
   El rendimiento de Ibáñez dio tranquilidad, aunque tendrá que ratificarlo el domingo en la visita de Newell's a Estudiantes. En definitiva, cada partido es un examen para todo futbolista. Si lo sabrá Ibáñez a partir de su dilatada carrera y en quien confió Llop cuando lo trajo a la lepra y a quien conocía de haberlo dirigido en Godoy Cruz.

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