Cada 11 de abril en la Argentina se festeja el Día Nacional del Remero, en homenaje al nacimiento de Alberto Demiddi, ocurrido en Buenos Aires en 1944. Y una de las celebraciones más importantes tuvo lugar anoche en el salón social del Club de Regatas Rosario, donde le rindieron tributo al ex campeón mundial y medallista olímpico.
Y si se tomó la fecha de su natalicio para que los remeros tengan su día fue, sencillamente, porque Demiddi fue el mejor, el más grande en esta disciplina no solamente en nuestra ciudad y sino en nuestro país. Para orgullo de Regatas Rosario, el que llevó la bandera celeste y oro a ser reconocida en distintos rincones del mundo.
La cita, por concepción, convocaba y a ella acudieron entre otros ex compañeros de la Máquina, como solían decirle sus rivales con poca originalidad pero con la precisión de un relojero. Fueron ellos los testigos de algunas de sus grandes hazañas.
El Gringo era un hombre de carácter fuerte y aguerrido y su metódica disciplina en la práctica del remo, tanto como su concentración, constancia y pasión fueron el espejo de todos los logros. El Paraná fue un mudo testigo. Su espíritu guerrero contagió a más de uno. Frontal, directo y sin dobleces, confesó más de una vez le “molestaba mucho perder”, pero a su vez no disfrutaba de sus triunfos o al menos parecía no hacerlo, al menos en público.
Para muchos “era un fenómeno, un caballero al cual todos nosotros, que éramos pibes entonces, nos apoyábamos en él para seguir adelante y superarnos día a día. Alberto fue una pieza motivacional alucinante”, recordaron los presentes.
Las anécdotas estuvieron al orden del día. Pero hubo una que contó Hugo Aberastegui, que lo pinta tal cual fue: “Alberto tenía en su taquilla un listado con todos los rivales internacionales y cuando les ganaba les hacía una cruz y les decía QEPD. Los daba por liquidados. El se motivaba con eso. Miraba la lista de los próximos rivales y se los ponía como objetivos. Salía a remar y en cada entrenamiento se motivaba por algo. Era un ser muy especial, que consiguió el campeonato del mundo por su carácter. Mario Robert lo eligió a él por su forma de ser”.
En single scull, Demiddi fue campeón argentino de manera consecutiva entre 1962 y 1973; y sudamericano en los años 1964, 1965, 1968 y 1970. Además, dejó su sello en los Juegos Panamericanos que se disputaron en Winnipeg, Canadá, en 1967, y en Cali, Colombia, en 1971. Europa, también se rindió bajo sus remos cuando se consagró campeón en el torneo de Klagenfurt, Austria, en 1969, con el campeonato Senior en el Mundial que se disputó, en 1970 en Saint Catharin’s, Canadá, y con el torneo de Copenhague, Dinamarca, en el año 1971. En la tradicional Regata de Henley, en Inglaterra, fue campeón en 1971, mientras que en las ediciones de 1964 y 1966 logró dos dignísimos segundos puestos.
Demiddi fue olímpico en tres ocasiones, obteniendo siempre importantes resultados: en Tokio 1964 fue cuarto; en México 1968 ganó la medalla de bronce y, por último, en Múnich 1972, se alzó con la presea de plata. Se despidió del remo en 1974 y murió el 25 de octubre del año 2000, cuando tenía 56 años.
Cada 11 de abril se celebra el día del remero y se recuerda siempre a Demiddi, simplemente porque fue el más grande, pero no hay que olvidarse que en ese palo hubo muchos otros como Pecchenino, Guerci, Aichino, Robledo, Gómez o los Lingenfelder, pasando por los Segurado, Aberastegui, Villarruel o Ruiz Díaz en una lista prácticamente interminable, que también aportaron su granito de arena para que el remo argentino sea conocido y respetado en el mundo entero. Para ellos también el reconocimiento en su día.