Newell's

De una noche mágica a una auténtica pesadilla

Newell's ganaba 2 a 0 jugando con actitud. Pero su fútbol declinó y River se lo dio vuelta. Es la cuarta derrota en cinco partidos.

Domingo 01 de Diciembre de 2019

Newell’s era un ejemplo de practicidad. Ganaba 2 a 0 y conseguía un triunfo revitalizador, por el momento que venía atravesando y por la enorme jerarquía del adversario. Pero el descuento rápido de River fue una mala señal. Y lo que pasó en el segundo tiempo resultó un calvario para la lepra. Quedó desdibujado y el conjunto de Gallardo se lo dio vuelta para sumirlo en una nueva frustración. Ni siquiera le sirvió de consuelo el hecho que de a ratos incómodo al millonario. Es que se fue otra vez con las manos vacías y su promedio sigue descendiendo.

   Perder contra River es factible y nadie debería dramatizar. Está dentro de las posibilidades. Ni siquiera que haya llegado al Parque con las bajas de Casco, Enzo Pérez y De la Cruz le resta potencial. Lo que duele es que Newell’s había mostrado oficio, concentración y eficacia para sacar una ventaja de dos goles. Y con lo que cuesta establecer semejante diferencia ante el reciente subcampeón de la Libertadores, no fue capaz de mantenerla y sumó otra caída, la cuarta en los últimos cinco partidos. La curva descendente de resultados no se detiene.

   La actitud que mostró Newell’s desde el principio se correspondió con lo que estaba en juego y con el riesgo que significa medirse ante un rival con un gran caudal de variantes en todos los sectores de la cancha. Los tres puntos en disputa eran clave e indispensables para empezar a cambiar la etapa más negativa bajo el ciclo de Kudelka y la lepra jugó con actitud.

   Atento y concentrado para quitarle margen de acción a River en los metros finales, Newell’s anduvo fino con la pelota para ataques verticales y profundos. Cometió errores, es cierto, pero se mostró metido y atento para sacar provecho de la mínima ocasión de gol.

El cabezazo de Lema y el derechazo de Leal, que usufructuó seguido la banda en la primera etapa a partir de la pésima noche de Angileri, terminaron en el fondo del arco, para que Newell’s empiece a creer que el triunfo era posible.

La victoria no era sólo importante en sí misma por los puntos y para incrementar el promedio, sino una buena forma de demostrarse a sí mismo que está en condiciones de superar a un grande como River. Pero el tiro libre de Ignacio Fernández que se metió por el segundo palo de Aguerre no le dio tiempo a Newell’s para manejar el trámite con mayor soltura.

La diferencia exigua implicaba estar más atento que nunca. Pero Newell’s ya no fue el mismo en el segundo tiempo. Si bien trató de mantener las líneas juntas, retrocediendo en el terreno para hacerse fuerte desde su propio campo, River lo fue inquietando una y otra vez. A la lepra le faltaba contención, la perdía muy rápido y le resultó imposible frenar al ingresado Juan Quintero, determinante en el triunfo millonario.

El empate de Borré fue un golpazo para Newell’s. No encontraba el funcionamiento adecuado para al menos equilibrar un poco las acciones. Y si ese gol lo dejó aturdido, ni qué decir con el derechazo de Nacho Scocco, justo él, cuyo nombre había sido coreado por la hinchada y en el momento de la conquista no lo gritó.

Hasta el final Newell’s fue más por necesidad que por convicción y le resultó imposible al menos rescatar un empate, que por las idas y vueltas del partido no hubiese estado mal. Pero la lepra ya no tenía fuerzas ni respuestas futbolísticas. Así despidió la temporada en el Coloso con otro traspié, un rendimiento que apareció de a ratos y un promedio que hoy lo encuentra apenas por encima de la zona del descenso y hace fruncir el ceño a todos los leprosos.

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