El director técnico de Central, Diego Cocca, dispuso ayer que, en el debut ante Atlético de Tucumán, debutaran cuatro de las incorporaciones con las que el equipo de Arroyito reforzó su plantel. Si bien es prematuro sacar conclusiones, lo cierto es que hubo desempeños prometedores.
Claramente Ciro Rius fue de los refuerzos el que mejor credenciales mostró. No sólo porque fue el más parejo en el rendimiento de principio a fin, sino porque de sus pies nació el primer gol del partido, el que le permitió al canalla ponerse en ventaja y jugar con algo más de tranquilidad. El volante ofensivo sacó de la galera el conejo de la suerte momentánea para Central. Es que cuando el partido no decía nada el ex Defensa y Justicia metió un misil tremendo en el primer tiempo de altísimo impacto. Clavó un golazo bárbaro que sirvió para edificar el triunfo final. Fue en medio de una jugada en la que Atlético salió con un lateral, pero la mala ejecución hizo que el balón cayera en sus pies. Pudo haber buscado la descarga hacia alguno de los costados, pero mostró decisión y, sobre todo, convicción. Aun cayéndose, metió un derechazo impresionante.
Igualmente, desde lo colectivo exhibió muy poco. Tuvo altibajos. Desequilibró en cuenta gotas por el carril derecho. Así y todo fue de lo mejor del equipo, junto a Ledesma y Fito Rinaudo. En más de una ocasión se mostró como receptor por la derecha, bien abierto, para servir algún centro.
Además del golazo que convirtió, lo saludable es que mostró una gran carta de presentación a la hora de la verdad. Porque en el primer partido por los puntos anotó un golazo, que sirvió para la victoria.
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Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
Diego Zabala
El volante canalla pasó prácticamente desapercibido. Quizá la función para esta cita no era la de avanzar. O tal vez sigue constándole más de la cuenta adaptarse y jugar por esa banda. El uruguayo metió, pero con la pelota quedó en deuda. No fue jamás opción para encarar una ofensiva.
Como en casi todos los partidos de la pretemporada se mostró encorsetado en el carril izquierdo, en un puesto que no es el que más siente. Lo que garantizó fue un correcto trato del balón. Generalmente se la entregó redonda a un compañero, pero el desequilibrio que se espera de él de tres cuartos de cancha hacia adelante no estuvo. Un partido apenas discreto del mediocampista uruguayo, de quien obviamente se espera mucho más.
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Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
Emanuel Brítez
Emanuel Britez no pudo disimular sus limitaciones para desempeñarse sobre el lateral izquierdo. Mostró fallas, sobre todo a la hora de defender. Nunca fue opción para la proyección y el equipo lo sintió porque casi nunca pudo volcar su juego por ese andarivel.
El exdefensor de Independiente también cometió algunas faltas infantiles que en otra ocasión, o con otro rival más peligroso, podría haberle costado caro a Central. En conclusión, la apuesta del entrenador Diego Cocca por el ex Unión no dio los réditos esperados. Todo lo contrario. El sector izquierdo de la defensa canalla siempre fue una tentación para que Ramiro Carreras o Leandro Díaz, cuando se recostó por ese sector, se animaran a atacarlo.
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Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
Sebastián Ribas
A Sebastián Ribas le tocó jugar unos pocos minutos, cuando el equipo estaba más para defender el resultado que para ir en busca de más goles. Fue por eso que no pudo mostrar demasiado, aunque las pocas intervenciones que tuvo le sirvieron para mostrarle al entrenador que es una alternativa válida en la ofensiva.
El delantero tiene altura y buena técnica. Resta que se amalgame al equipo para poder marcar la diferencia.
Ayer Cocca lo mandó al campo de juego cuando el canalla ya estaba en ventaja. Eso hizo que el equipo estuviera demasiado replegado y que al uruguayo le faltara compañía en la ofensiva. Esos pocos minutos en los que estuvo en cancha fue una especie de llanero solitario.
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Foto: Leonardo Vincenti / La Capital