Copa Argentina

Cinco pasos para llegar a esta definición

Desde la goleada a los salteños, pasando por tres triunfos en los penales y la victoria en el clásico de 4º de final, el equipo auriazul demostró determinación para ser una vez más finalista de esta competencia que quiere hacer suya.

Jueves 06 de Diciembre de 2018

1-El primero del Patón y casi el último de Ruben

No fue un partido más en la historia de Central el que jugó frente a Juventud Antoniana de Salta, en Santa Fe, por los 32avos. de final de la Copa Argentina. Fue ni más ni menos que el redebut de Edgardo Bauza como técnico canalla. Sí, antes de que comenzara la Superliga el Patón puso primera en su nuevo ciclo al frente de Central en la copa que hoy lo tiene como finalista. Fue especial también ese partido por lo que significó la presencia de Marco Ruben, que dicho sea de paso marcó un gol (el único en el ciclo del Patón), de penal. La previa había sido ruidosa con el capitán canalla, quien declaró fuerte contra la comisión directiva en medio de lo que era una tensa espera por la llegada de una oferta del fútbol brasileño. Lo cierto es que cuando el DT decidió cambiarlo, el 9 saludó de una manera especial a los miles de hinchas que habían viajado al estadio 15 de Abril. Pareció el final de su estadía en Central, pero otros tantos desencuentros y desprolijidades hicieron que continuara en Arroyito. ¿El partido? Un trámite para un canalla que cuando logró ponerse en ventaja rápidamente liquidó el partido. Además de Ruben, marcaron Zampedri, Herrera (en dos ocasiones), Camacho y Bettini.

2-La figura de Ledesma comenzó a ser clave

Fue el partido en el que la figura de Jeremías Ledesma comenzó a adquirir una preponderancia especial en esta Copa Argentina. Futbolísticamente Central había comenzado a evidenciar
flaquezas y expuso esa fisonomía contra Talleres, por los 16avos. en cancha de Lanús. Fue la primera definición por penales que tuvo que sortear el equipo de Bauza tras un apático 0 a 0. Carrizo seguía jugando por la derecha y Camacho por la izquierda, sin poder ninguno de los dos encontrar el desequilibrio que ni siquiera Ortigoza hallaba por el centro. Fue un flojo partido del canalla, aunque en el arco propio tampoco sufrió sofocones. Apenas una situación en la que Ledesma tuvo que salir rápido a achicarle el ángulo de disparo a un delantero cordobés. Sin Ruben por lesión, Bauza se inclinó por Herrera para acompañar a Zampedri en la ofensiva. Lo cierto es que todo se dirimió desde el punto del penal, en una situación de la que Bauza había hecho referencia en los días previos con una frase fuerte: "No me gusta practicar penales". La puntería de los canallas fue ciento por ciento efectiva en los pies de Ortigoza, Parot, Gil, Camacho y Zampedri. La intervención de Ledesma en el remate de Mauro Ortiz resultó clave.

3-Ligó en los 90' y fue efectivo en los penales

Central viajó a Santa Fe sabiendo que si lograba avanzar de ronda iba a suceder algo especial. Los hinchas canallas estaban pendientes de ese partido, pero también los de Newell's. Es que la Lepra ya había vencido a Atlético Tucumán y si el equipo del Patón pasaba se jugaría el clásico. Rosario estaba expectante y se preparaba para la gran fiesta. Hoy suenan irrefutables los méritos que hizo Central para estar en la final. Ahora, si el partido contra Almagro hubiese terminado con victoria para el tricolor dentro de los 90' nadie hubiera podido objetar absolutamente nada. El tricolor fue superior en el juego y merecedor de algún gol más. Fue tan pobre lo del canalla que el gol del Chaqueño Herrera (la metió casi de rebote tras un centro de Marco Ruben) fue prácticamente la única llegada auriazul clara al arco de Almagro. Otra vez Central debía definir a suerte o verdad por la vía de los penales, esta vez frente a un equipo que tenía por ese entonces cierto protagonismo, pero en la B Nacional. Ortigoza, Ruben, Parot y Camacho no fallaron y la atajada de Ledesma sobre González le dio la chance otra vez a Zampedri de definir, pero el entrerriano falló. Apareció otra vez Ledesma (contra Basualdo) y quien no erró fue Caruzzo.

4-Un Sarandí vacío vivió "el taco de Herrera"

La fiesta que no fue. Que Rosario, que Santa Fe, que con ambas hinchadas, que sin gente, que se puede garantizar la seguridad y un montón de cosas más. Lo cierto es que los hinchas se perdieron la chance de vivir un clásico de corte eliminatorio porque se trasladó a la soledad de Sarandí y al que la historia recordará como el clásico de "el taco de Herrera". Un flaco espectáculo, más por el lado de la Lepra, pero que tuvo un claro ganador: Central. Para jugadores, técnicos, dirigentes e hinchas fue especial ese clásico. Las camisetas de Central y Newell's rodeadas únicamente por las vías del tren en Sarandí fue la cabal muestra del fracaso de ambas dirigencias y también de la Copa Argentina. Más allá de eso, en el partido Central justificó la victoria en apenas 45'. Porque después de una raquítica actuación y siendo levemente superado por Newell's, llegó el córner de Gil y la aparición del Chaqueño para poner el partido en un cuadro irreversible. Desde ese momento el canalla fue ampliamente superior y si sólo marcó un gol más, por intermedio de Zampedri, fue porque le faltó jerarquía. El descuento de Torres en el final sirvió solamente para la estadística. Central no sólo ganó otro clásico, sino que logró el pasaporte a la semifinal.

5- "Al que quiere celeste que le cueste", y avanzó

"La clasificación pudo más que el juego", fue el título que utilizó Ovación para describir el partido propiamente dicho. ¿Qué significa? Que Central una vez más había quedado preso de sus limitaciones y por la poca capacidad para marcarle la diferencia a otro equipo de la B Nacional. Otra vez una definición por penales y la figura de Jeremías Ledesma ubicándose en lo más alto del podio. Pese a no haberla podido ganar nunca, la Copa Argentina parece hecha a la medida de un Central que si no sufre no vive. El final del partido contra el Gasolero fue una clara muestra de ello. Zampedri había convertido en el amanecer del complemento en medio de lo que, hasta ahí, había sido un trámite parejo. Pero ese fue el momento en el que Central comenzó a evidenciar falta de jerarquía. Porque si bien Temperley no le generó prácticamente situaciones claras, sí le manejó la pelota a su gusto. Hasta que apareció el yerro de Ortiz, el retroceso lento, el quedo defensivo y el gol de Mazur. De tener todo en la mano tuvo que apostar nuevamente a la suerte. Nuevamente Ledesma fue clave (le detuvo el remate a Costa). Caruzzo erró, pero Ortigoza, Ruben y Camacho acertaron. El zurdazo de Gil fue el que decretó el pase a una nueva final.

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