Central está con la sangre en el ojo y tiene la posibilidad de sacarse de encima esa pésima sensación que le quedó por lo hecho ante Unión. “Quedamos muy mal y queremos volver a jugar ya, si es posible mañana”, dijo el Kily González en conferencia el pasado martes, apenas dos días después de la decepcionante actuación que tuvo su equipo en Santa Fe. Y esta tarde-noche estará frente a la chance de revertir esa imagen, cuando visite a Defensa y Justicia, otro de los rivales directos en la pelea por un puesto en zona de clasificación a Copa Sudamericana. No pinta como para que sea una empresa sencilla, pero no sólo por la jerarquía del rival, sino por los problemas propios que tiene este Central para encontrar regularidad. La situación aún no es límite, pero podría ir camino a ello en caso de protagonizar un nuevo tropezón. Así de clara, así de cruda se le empieza a presentar la realidad al canalla.
Nadie podrá quitarle las esperanzas a este Central del Kily mientras los números le permitan soñar. Porque en un fútbol tan parejo y hasta inconsistente como el argentino siempre habrá espacios para creer, pero por cómo está planteada la situación, es momento de que en Central comiencen a sacarse la venda de los ojos y observar la complejidad del caso.
Para decirlo con todas las letras, si Central gana no sólo se habrá recuperado del mal paso que viene de dar, sino que automáticamente les tirará presión a quienes hoy son sus competidores directos. Es que un resultado positivo lo pondrá en medio de zona de privilegio, aunque sea de manera temporaria. Pero también está la otra cara de la moneda, la que podría ensombrecer casi por completo las aspiraciones de una copa internacional. Porque volverse a Rosario con las manos vacías significaría entregarles a los demás equipos todas las licencias posibles para hacer que el equipo del Kily se vea mucho más lejos todavía de ese objetivo que persigue desde hace tiempo y al que se le hace sumamente complejo acariciar.
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A la zaga central. Avila vuelve tras la suspensión.
Virginia Benedetto / La Capital
¿Por qué pensar que Central está capacitado para dar un vuelco de 180 grados desde lo futbolístico después de lo que mostró contra Unión? No es sencillo encontrar los puntos de apoyo para una aseveración de tal magnitud, pero sí está claro que es el principal desafío para esta tarde-noche en Florencio Varela.
Fue tal el desaguisado futbolístico del pasado domingo que el Kily González entendió que era el momento de romper el esquema que venía utilizando y darle cabida de nuevo a esa línea de tres defensores que ya plantó en algunos partidos del torneo pasado y también de la Copa Maradona. Pero con el sistema que sea, Central no tiene prácticamente margen para el error. Incluso en el último entrenamiento el cuerpo técnico se desayunó con dos noticias: que Gino Infantino no podrá jugar por acumulación de amarillas y que Damián Martínez quedó afuera por una cuestión personal.
Una vez más, Central se verá frente a la obligación de asumir la parte que le corresponde y pegar un salto de calidad. Fueron muchas las veces en las que el equipo se vio frente a un escenario similar y terminó no dando la talla. Sólo en el partido contra Racing pudo romper el molde, el resto fueron más frustraciones que aciertos.
El partido de hoy ante Defensa tiene características similares a lo que pasó con Unión, en el que el equipo del Kily tuvo todo al alcance de la mano, porque si ganaba se metía en zona de copas y nadie hubiera podido desbancarlo en esa fecha. Pero el intentó resultó un tiro por la culata. Porque no sólo no logró ese cometido, sino que jugó uno de los peores partidos del ciclo del Kily y se le colaron varios.
Ahora hay una situación con algunas similitudes. Un triunfo frente a Defensa lo meterá bastante más arriba y después de haber cumplido con su parte sí podrá sentarse a esperar qué tipo de reacción muestran los demás equipos que pelean por lo mismo. Ahora, si la ecuación se invierte, será tiempo de ajustarse los cinturones.
En el medio de la falta de datos oficiales sobre si el Kily seguirá siendo el técnico más allá de diciembre (aunque todo parece indicar que sí), Central se debate entre la satisfacción de alcanzar el objetivo que se propuso y la angustia en caso de no lograrlo. Lo que está claro es que son cada vez menos los pasos que tiene para dar y en los que cada tropezón será un palo más en la rueda.
En esto de no dejar pasar el tren, Central jugará en Florencio Varela con una mochila bastante más pesada.