Ovación

Central de mostró desinflado y lo pagó caro

El canalla brindó una tibia imagen en líneas generales y terminó perdiendo 2 a 1 ante el Globo en el reinicio del certamen.

Domingo 27 de Enero de 2019

No es saludable comenzar un recorrido con el pie izquierdo. Sobre todo por la perspectiva que dejó tras la odisea por el estadio Tomás A. Ducó. Central fue más de lo mismo. Tuvo algunas nuevas caras, pero el ADN no mutó. Así quedó. Tecleando. Huracán le metió dos sopapos que lo dejaron groggy. El canalla ayer hizo casi todo mal. En materia defensiva esencialmente. Cayó 2 a 1 y se llevó muchos deberes para resolver a la brevedad.

   Central la pasó realmente mal durante el primer tiempo. Llegó al Palacio Ducó con una idea y la realidad lo fue sacudiendo sin piedad a medida que transcurrían los instantes. Salió como dormido a jugarle a este fuerte Huracán. Y así le fue. La última línea y el mediocampo no amalgamaban. Los auriazules no hacían pie. Estaban como en otra coordenada. Era imposible avanzar con claridad siendo flexibles y vulnerables en casi todos los puntos de la cancha. Era un equipo desconocido.

   El Globo aprovechó el viento a favor que tenía para poner en aprietos al rival de turno. Lo fue acorralando metro a metro. Lo fue exponiendo además sin piedad. En apenas un puñadito de minutos generó cuatro situaciones clarísimas de peligro. El común denominador fue que Lucas Gamba protagonizó tres chances impresionantes. En una los pies de Cabezas le ahogaron el grito sagrado. En otra fueron las manos de Ledesma. Y en la restante el remate se perdió haciendo acelerar los corazones rosarinos.

   El ex Tiro Federal Lucas Barrios también tuvo su momento, pero la pelota se fue lamiendo el palo derecho ante las miradas desesperadas de toda la comunidad canalla. Pero habría más. Huracán hacía todo simple. Casi sin despeinarse ni transpirar. Antes de la media hora y después generó dos acciones que casi hicieron saltar el grito contenido. Otra vez vía Gamba. Las dos jugadas fueron del picante puntero quemero. Y en ambas se encontró con la férrea resistencia de Ledesma, que tuvo bastante trabajo de entrada.

   Pero antes de que llegara el descanso el dueño de casa tuvo recompensa. Y por partida doble. Abrió la cuenta a los 39 por intermedio de Roa. El colombiano luchó y le ganó la pelota a su compatriota Barrera y luego dejó en el camino a Cabezas. Encaró a toda marcha hacia el campo adversario y definió con la paz interior de un monje tibetano cuando Ledesma intentó achicarle el arco. La ventaja era tan justa como tardía. Mientras que a los 45 llegó la ventaja. Gamba tiró un centro limpio y Lucas Barrios decretó el 2 a 0 con frialdad y temple de acero. Los canallas necesitaban ir al vestuario para recapacitar y repasar el plan estratégico, porque la estaban pasaban mal.

Otro Central

Y en el amanecer del complemento llegó el descuento inesperado. Cabezas metió un testazo que hizo lucir a Silva tras centro de Diego Becker (al toque se fue con una molestia en el posterior). El recién ingresado Germán Herrera pescó el rebote de taquito y la mandó a guardar como ante Newell's. Más tarde tuvo otra pero la pelota se perdió sobre el horizontal.

   Central ya no tenía a Barrera, pero sí jugaba con dos puntas. Intentaba acercarse con más claridad por las bandas, pese a que seguía siendo inferior y casi emparda con un latigazo de Jonás Aguirre que exigió a Silva. Luego Riaño tuvo dos chances, pero todo quedó en la nada. Allione más tarde casi empata tras un tiro libre que se estrelló en el horizontal. Pero todo era raro en el mundo Central. Muy extraño.

   Por más que el partido se picó sobre el cierre y por eso fueron expulsados los capitanes Ortigoza y Mancinelli, ya estaba todo cocinado en el Ducó. Huracán tenía el triunfo en el bolsillo y sólo de dedicó a esperar el final con la calma de que el canalla no le podía mover más el amperímetro.

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