Las luces de la marquesina se centraron tras el triunfazo ante River en Ignacio Malcorra y en Jaminton Campaz. Pero hubo otros actores principales que aportaron lo suyo de manera loable. Juan Komar mostró su mejor versión desde que se puso la pilcha canalla. El zaguero central fue un certificado de garantía a la hora de mostrar solidez en la última línea. Y el otro que la rompió comulgando un bajo perfil fue Kevin Ortiz. El volante fue un verdadero tapón y cortacorriente del juego millonario. Hizo todo casi a la perfección. Ambos fueron los grandes obreros que construyeron y apuntalaron a la tropa auriazul en lo que significó además la despedida deportiva a pura sonrisa en un Gigante encantador.
Miguel Russo apostó por un puñado de apellidos y esquema que le dieron enorme rédito al final de la contienda. Central terminó en cancha exhibiendo un nivel pocas veces visto en lo que va de la campaña. Dejó sin reacción a un River donde la jerarquía abunda en cada una de las líneas.
Los flashes y elogios apuntaron esencialmente a los futbolistas más técnicos que tiene el plantel: Ignacio Malcorra y Jaminton Campaz, quienes fueron determinantes. El colombiano marcó un gol y además asistió a Luca Martínez Dupuy. Cuando se activó se hizo un festín por la banda izquierda.
Pero el canalla estuvo muy bien encolumnado por dos apellidos que destilan sacrificio en su máxima expresión. La performance de Juan Komar y Kevin Ortiz fue tan eficaz como la campaña canalla actuando de local en el Gigante y cerrando el año de manera invicta.
El defensor volvió a salir en la foto principal porque a último momento el cuerpo técnico optó por dejar en el banco a Facundo Mallo, ya que el uruguayo llegaba con lo justo a este encuentro como consecuencia de una dolencia muscular que acarreaba.
Komar se bancó a Rondón y todo lo que le tiró River en ofensiva. Ganó la batalla por tierra y por aire. Salió ileso en cada duelo y mostró una versión que eclipsó a la masa. Su aporte fue sublime, pese a que no haya tenido el reconocimiento que ameritaba.
Mientras que otro que la rompió fue Kevin Ortiz. Metió, luchó y regó el campo con sudor y pasión. El roldanense hizo un partidazo que le vino bárbaro al equipo y, en especial, a él mismo porque necesitaba un espaldarazo interno así porque venía saltando casilleros.
El volante fue un tapón para River. Un dolor de cabeza para los creativos millonarios. Impuso su temple con enjundia. Fue de menor a mayor. Fue clave en el andamiaje canalla y un dolor de cabeza para los rivales, quienes terminaron rendidos a sus guerreros pies.
Central le bajó la persiana a la temporada de local invicto y ofrendándole a su pueblo una versión impresionante de dos de sus mejores obreros. Tanto el defensor como el volante no sólo apuntalaron al equipo con solidez y claridad ante River. También ratificaron ser muy productivos en sus respectivos roles.
Se reencuentra en Arroyo Seco
El plantel canalla volverá a congregarse este martes en el country de Arroyo Seco para iniciar la rutina de entrenamiento de cara al partido que deberá sostener contra Arsenal en Sarandí, que será luego de la doble jornada de las eliminatorias mundialistas (aún no hay fecha ni hora definida). Habrá que ver cómo están Carlos Quintana y Tobías Cervera, quienes ante River fueron reemplazados por molestias físicas. En tanto, Miguel Russo ya sabe que para la última fecha no podrá contar con Damián Martínez, quien sumó la quinta amarilla ante el millonario.