El partido volcánico que ganó Central ante Patronato tuvo de todo y el hecho de que haya sido lo más parecido a una vuelta en una montaña rusa dejó en claro que el canalla pasó por todos los estadios posibles, desde la alegría a la desazón y de ahí nuevamente a la euforia. Pero todo eso es fácil de emparentar con lo netamente futbolístico, porque fue en ese ámbito en el que se generaron todas esas sensaciones, producto de unas cuantas virtudes y otros tantos defectos. En el medio, tres puntos clave para mantener viva la ilusión de clasificación a Copa Sudamericana. Pero lo dicho, Central vivió en carne propia, una vez más, lo que es capaz de hacer cuando encuentra algún resto de inspiración y de lo que puede sufrir cuando se enreda en esas fallas de las que no logra desprenderse de manera definitiva. Triunfo agónico, clave, esperanzador, pero también un llamado de atención. ¿Qué cosas positivas mostró el canalla y qué se llevó para corregir?
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Central ganó por el gol de Vecchio, que se abraza con Blanco.
Héctor Rio / La Capital
Más allá de los nombres que eligió el Kily, en la previa se hablaba de una sola cosa: la necesidad de ganar. Es que el canalla venía de tres partidos sin poder sumar de a tres, con dos derrotas preocupantes como las de Talleres y Argentinos Juniors, y no podía permitirse no ganarle a Patronato, un equipo endeble, que llegó al Gigante con diez partidos sin triunfos. Y esa obligación estaba orientada exclusivamente a la posibilidad de clasificación a copas internacionales. Un empate o en el peor de los casos una derrota, le hubiera puesto a Central un inmenso palo en la rueda en medio de esas aspiraciones. Por eso la victoria y los tres puntos logrados lo mantienen con la fe intacta.
La vuelta de los lesionados
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Gamba reapareció y fue clave en la remontada.
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Después de tanto luchar contra el mal de ausencias, el Kily González logró recuperar a todos los lesionados que tenía. Es cierto, no pudo disponer de todos desde el arranque, pero el hecho de haber podido echar mano a ellos cuando las papas quemaban fue un buen aliciente para el entrenador. En este terreno es demasiado fácil poner algunos nombres propios sobre la mesa. Gastón Avila, pese a varias desatenciones que tuvo, volvió a demostrar que es titular y que su presencia entrega ciertas garantías. Ni hablar de las conclusiones que pudieron sacarse en los casos de Emiliano Vecchio y Lucas Gamba. Al diez se lo notó falto de ritmo (hacía más de un mes que no jugaba), pero demostró que la técnica es lo suyo y que en situaciones extremas, como la jugada del gol, es más probable que resuelva bien a que se equivoque. No menos importante fue lo de Gamba, que con menos de un tiempo en cancha dejó en claro que sus movimientos son fundamentales para la ofensiva del equipo. La participación en el gol del empate y el de la victoria fueron la rúbrica a esa sensación de “jugador titular”. Con menos incidencia fue clave para el Kily volver a contar con Diego Zabala.
La reacción ante la adversidad
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El Pupi Ferreyra anotó el empate transitorio.
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No son muchos los equipos que ante la adversidad logran sacar fuerza y reponerse de algún golpe y este Central lo hizo, con enormes dificultades futbolísticas, pero con un amor propio y un convencimiento que hicieron justamente dejar en un segundo plano esos problemas estructurales y de funcionamiento. De hecho, una sola vez en el torneo había logrado torcer el resultado, en aquella noche también de triunfo agónico frente a Banfield. El resto de los partidos que perdió, en ninguno pudo darlo vuelta. Es más, para los jugadores no debe haber sido fácil concentrarse en el juego con el tufillo que se vivía en las tribunas. Es que en un determinado momento no sólo se hizo visible el descontento, sino que hasta aparecieron algunos insultos. Y, se sabe, en situaciones de ese estilo es más fácil el entumecimiento que la soltura. Pese a ese hervidero que era el Gigante el equipo fue, con más corazón que fútbol, pero convencido de que podía no sólo empatarlo sino también ganarlo. Con errores a cuesta, un punto a favor.
Lo negativo
Los problemas defensivos
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El Fosa Ferreyra quedó desairado y Sosa Sánchez define con tranquilidad.
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Que un equipo como Patronato, que llegó con diez partidos sin triunfo, haya puesto contra las cuerdas a Central fue una muestra acabada de todos esos problemas que el equipo del Kily arrastra desde hace tiempo y a los que no logra encontrarle solución. Central defiende generalmente mal y esta vez no fue la excepción. Y como lo dijeron varios protagonistas no es sólo cuestión de los cuatro del fondo, sino del equipo entero. Ahora, que un 9 lungo como Sosa Sánchez salte en el corazón del área y lo haga libre de marcas es porque los encargados de contenerlo no estaban en su lugar. Y si por algún motivo se movieron para cubrir otros espacios no puede no haber otro jugador que lo encime (fue el caso de Martínez, que era quien más cerca estaba). Otra, que Broun tenga que salir desesperado a despejar de cabeza porque un pelotazo largo puso a un jugador rival mano a mano con él habla a las claras también de ciertos errores conceptuales. Si Central se va a exponer siempre a la efectividad del rival quedará atrapado y mirando hacia los costados sin respuestas, como en un callejón sin salida.
La inconsistencia en el juego
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Por momentos Ojeda sufrió el partido, cuando Patronato manejó la pelota.
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Pretender que este Central domine el juego de principio a fin parece demasiado, por la sencilla razón de que no son muchos los equipos que están capacitados para lograrlo, pero sí debiera permitirse la inteligencia necesaria como para que la inconsistencia en el juego no le juegue una mala pasada. ¿Quién no iba a firmar antes del partido un gol de los 3?? Bueno, Central tuvo esa chance y, paradójicamente, un par de minutos después se desentendió del juego. Fueron casi 30 minutos en los que Patronato no sólo le manejó la pelota, sino que se acercó demasiado a Broun. Recién después de los 30 el canalla logró recuperarse con una seguidilla de llegadas claras, pero antes de eso no supo cómo jugar con la ventaja a favor. La desesperación por ir en busca del empate puede ser un aliciente de ese desorden generalizado, pero antes del segundo gol de Sosa Sánchez, también se expuso por no poder controlar el juego.
La falta de eficacia
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Marinelli tuvo un mano a mano, aunque llegó exigido.
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Hablar de falta de eficacia en un equipo que convirtió tres goles suena a contradictorio, pero en determinados pasajes del partido Central padeció esa falta de contundencia. Es que momentos en los que la situación lo amerita, un gol suele serlo todo. Aun sin mostrarse como un equipo solvente desde lo futbolístico, el canalla tuvo algo más de 10 minutos en los que encontró una situación tras otra y en ninguna pudo ponerle la rúbrica, lo que por ese entonces, con el partido 1 a 0, hubiera significado prácticamente un golpe de nocaut para Patronato. Un mano a mano (aunque exigido) en los pies de Marinelli y al menos otras tres situaciones propicias para convertir, en la mayoría con la participación de Marco Ruben, fue de lo que dispuso Central para acomodar aún mas el partido a su favor y el hecho de no haberlas aprovechado dejó el resultado cortito. No siempre se va a dar esa efectividad que tuvo por ejemplo ante Arsenal (las primeras cuatro llegadas fueron todos goles), pero sabiendo que en algún momento seguro va a pasar zozobras, cada situación de gol que desperdicie será la antesala de un dolor de un futuro dolor de cabeza.
Una meta llamada Copa Sudamericana
La vida de Central pasa hoy por lograr un puesto en la Sudamericana 2022. En esta fecha acabará más cerca, porque independientemente de algunos resultados de hoy, el equipo del Kily la terminará a cinco puntos del lote de clasificados, tres menos que antes de que inicie la fecha. Hoy el último en clasificar es Racing (43 puntos), y Central está con 38. Sólo Argentinos podría ponerse a la altura de la Academia de Avellaneda y si gana sería una complicación para el canalla, pero igual la distancia será de cinco puntos. Hay enormes chances de que se liberen algunos cupos, pero para que eso suceda de deben dar algunas cuestiones (por ejemplo, que Talleres o Boca salgan campeón de la Copa Argentina, o que la T o River sean el campeón del torneo). Más allá de eso, Central debe sumar los puntos necesarios para intentar clasificarse en el escenario de hoy.
Un cambio, pero podría haber más
Cristian González está obligado a meter mano en el equipo que el martes visitará a Platense por la baja obligada de Damián Martínez, quien llegó a la quinta amarilla (en su lugar iría Fernando Torrent), pero además de eso el entrenador canalla podría cambiar algo más, teniendo en cuenta que muchos de los jugadores que considera titulares ya volvieron a jugar.
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Central ganó y el Kily lo celebra.
Héctor Rio / La Capital
Los ingresos de Vecchio, Gamba y Zabala en el segundo tiempo frente a Patronato le pintaron otro panorama al Kily, quien tranquilamente podría disponer de algunos de ellos, lo que parecería lógico, sobre todo por el lado del diez y del mendocino. Es que ambos fueron importantes en la levantada del final. Es más, por cómo terminó jugando, está la posibilidad de que el entrenador vuelva al viejo esquema del 4-4-2. Con Vecchio podría mantener el dibujo que venía utilizando, pero de optar por Gamba estaría casi obligado a cambiar.
Son apenas dos días de trabajo que el Kily tiene por delante para decidir, pero lo bueno que tiene que trabajará con más calma por el triunfo que logró.