Boca volvió a una final de Copa Libertadores después de 5 años y busca ganarla como no lo hace desde 2007, de la mano del hoy DT de Central, Miguel Ángel Russo. El 4 de noviembre enfrentará a Fluminense, en el Maracaná de Río Janeiro, y buscará redimirse de las definiciones perdidas ante River (2018) y Corinthians (2012). Y todo, una vez más, gracias a la manos de su arquero, Chiquito Romero, que contuvo dos penales luego de que Edinson Cavani, el autor del gol del 1-1 ante Palmeiras, errara el primero. Pero además, el uno fue figura en los 90’. Un héroe.
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La iniciativa fue de Palmeiras. La localía se hizo notar en el comienzo y la cancha pareció en esos primeros minutos inclinada hacia el arco de Chiquito Romero, que de todas formas no sufría. Pareció inclusive que el equipo de Almirón previó ese comienzo, no se volvió loco, se afirmó en defensa y se le fue animando.
Fue así que a los 23 minutos golpeó de tal manera que lo dejó balbuceando durante mucho tiempo. Merentiel corrió bárbaro por izquierda, aceleró dejando pagando al paraguayo Gustavo Gómez y, cuando enfrentaba a Weberton, le dio un pase paralelo a Cavani para que el uruguayo se sacara la mufa y pusiera a Boca arriba en el marcador.
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Una gran definición que le permitió a Boca sacar a Palmeiras de sus dominios y jugar un partido cómodo. El local quedó obnubilado, perdió fuerza y el trámite se volcó a la conveniencia del conjunto de Almirón.
Pero claro, en semejante instancia y en campo ajeno, no se pueden cometer errores y Boca los cometió. Primero Marcos Rojo, con una acción donde rechazó con excesiva fuerza, dejó la pierna arriba y cuando la bajó pareció golpear la cara de su adversario. Ahí se salvó con una amarilla.
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Ahí llegó el error de Almirón, porque el zaguero perdió la brújula, el técnico debió verlo y sacarlo antes de un daño mayor, pero no lo hizo, cometió una violenta falta, recibió la segunda amonestación y lo echaron.
Recién ahí Palmeiras reaccionó, su DT hizo cambios ofensivos y empujó a Boca contra Romero. Y la resistencia no se alargó mucho. De un córner desde la izquierda y un rechazo, llegó el tremendo zurdazo de otro uruguayo, Joaquín Piquerez y Chiquito, que antes tuvo buenas intervenciones, no pudo sacarla.
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Lo que siguió fue parir hasta los penales donde Romero sacó dos luego de que Cavani errara el primero y fue invencible. Fue 4-2, una nueva final luego de la perdida en Madrid, la 12ª de su historia (el único que tiene tantas), en donde buscará su 7ª Copa Libertadores.