La única razón posible para explicar la durísima derrota salaíta en Bolívar es
hablar de la dinámica de lo imprevisto, que hace del fútbol una pasión. El triunfo por 1 a 0
claramente merecido por Argentino en el primer tiempo mutó por el 2-4 final favorable a Barracas
con total justicia. Por culpa de los golpes de efecto. Un gol olímpico a los 3’ que bajonea a
todos, dos estocadas más en 15 minutos para olvidar y jugar con uno menos los últimos 15
minutos.
Es que venía todo tan bien. Un gran desempeño desde el
amanecer del partido, tanto que era inimaginable el desenlace. Desde un pum para arriba en las
posiciones que alentaba a pelear el liderazgo al salto fallido que se quedó en la red en una ciudad
que vive más el vóley que el fútbol.
Cómo referirse a esa pelota que entró casi escabulléndose
junto al palo derecho, con la dirección que buscó darle Villagra tras una gran habilitación de
Arriola. Fue el gol que encontró Argentino a los 23’, por el que trabajó desde el inicio para
demostrar que no le importaba ser visitante en Bolívar. Entonces se planteó y se plantó para
comandar el juego.
Cómo será, que a Barracas sólo le quedaba buscar algún
pelotazo salvador, aunque si las pelotas voladoras no terminaban rechazadas por Ruí, quedaban en
las manos de Muslera.
Restaba esperar que nada cambiara. Pero el destino
futbolístico tenía preparada más que una sorpresita para un Argentino al que en quince minutos le
pasó de todo.
A los 3’ sufrió el empate con gol olímpico de
Sánchez, que se coló en el ángulo del palo derecho del sorprendido Muslera. Fue uno de esos golpes
que desacomodan, de los que agrandan al rival. Y se fue a la carga Barracas, encontrando un gol en
cada avance.
A los 15’ Figueroa metió un sprint y tras su centro
Almada Flores puso en ventaja al local. Tres minutos después llegó el tercero: otro córner mal
defendido le quedó servido a Sánchez, quien definió al cuerpo del uno salaíto, que perdió la pelota
en la raya.
Quedaba arriesgar por una hazaña. Con línea de tres y
liberando espacios. Pero uno de esos lo encontró Bolívar y gritó el cuerpo. Pelotazo medido de
Frías y definición de categoría de Romero. Por si faltaba otra mala, a los 30’ Lalo García se
tiró buscando penal y como tenía amarilla se fue a las duchas.
La espera del final llegó con Argentino salvándose de un
par más. Logró un descuento con un golazo de Arriola de tiro libre (43’), aunque el invicto
igual quedó en Bolívar. Pero esta derrota no debe mirarse únicamente por estos últimos 45 minutos
fatales. No siempre las últimas imágenes son las que valen.