Ahí está. Esperando que llegue la hora. Deseosa de hacer justicia, de premiar al que mejor la trate o de repartir preferencias. No falta mucho. A las 16 se liberará la tensión acumulada de cada previa al clásico de la ciudad y dará paso a otra que hará trizas algunos pronósticos y confirmará otros, porque hay tantos como hinchas. Será el tiempo en que todo el mundo en esta tierra que es un Rosario de pasión por ella deje de hacer elucubraciones, se ponga en el rol de espectador al fin y al cabo, y le dé paso a los únicos actores principales de esta fiesta única: los 22 jugadores. Y ella, por supuesto, que será perseguida por todos, sólo para alcanzarla y volver a ser pateada con el único fin de llevarla hasta el arco de enfrente. Central-Newell's señores, el partido del año esta vez en Arroyito, el que será seguido más allá de sus fronteras en otros 90 minutos únicos, siempre irrepetibles, que hay cuidar como el oro, pase lo que pase, gane quién gane, cueste lo que cueste.




























