Opinión

No habrá ninguno igual

Son las 21.12 del sábado 23 de marzo y Paul McCartney sale a escena del Campo Argentino de Polo ante unas 60 mil personas que lo ovacionan.

Lunes 25 de Marzo de 2019

Son las 21.12 del sábado 23 de marzo y Paul McCartney sale a escena del Campo Argentino de Polo ante unas 60 mil personas que lo ovacionan. Afuera, en la zona de los bosques de Palermo, hay gente espiando para ver si puede verle el pelo aunque sea al ícono beatle. O escuchar, al menos, un pedacito de una de esas canciones que sabemos todos.

Yo estoy acá, a 20 metros de distancia del tipo que le puso música a la banda de sonido de mi vida. Como si fuera poco, a mi lado está Julián, mi hijo, quien me dice que conoce "más de la mitad de los temas del show", y eso que tocó 39 canciones. Sí, 39. En casi tres horas. Y el tipo ni transpiró. Es como Roger Federer, que es capaz de ganar en cinco sets en un verano tórrido sin una gota de sudor. Bueno, a Paul ni se le salió la camisa de lugar, ni tomó una gota de agua entre tema y tema.

No cantó como en el 93 en River, claro, pero lo hizo como nadie a los 76 años. La emoción es una mujer que no pide permiso. Ella aparece, toca el corazón y sigue su camino. Y claro que estuvo presente en la noche del sábado. Porque el show recorrió desde The Quarrymen, grupo del que surgió The Beatles, hasta los mejores momentos del cuarteto de Liverpool y Wings, más el explosivo "Live and Let Die" y este presente de lujo con "Egyt Station".

El final con "Carry That Weight" y "The End" de "Abbey Road" fue como ese último sorbo del mejor malbec. Cuando salíamos del estadio, con Julián ya pensábamos cual sería el próximo show para ver juntos en Buenos Aires. Pero de inmediato nos cruzamos una mirada con un sabor agridulce. Ninguno será como el de Paul.

Embed


¿Te gustó la nota?

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});