Opinión

Nace la furia

Angelini lanzaría en noviembre su candidatura a gobernador. Incicco busca recoger apoyos. Corral y Barletta son, por ahora, los nombres radicales.

Domingo 14 de Octubre de 2018

Nada por aquí. Nada por allá. Y como un mago sin suerte ni talento, nada en ninguna parte. Sólo fracaso y un plan funesto. ¿Casual? Mentiras tras otras se amontonan y vaticinan ese incomprensible dolor póstumo que deja la verdad nunca dicha. En los Mitos de la Pobreza, ese gran cuestionador de paradigmas de lo establecido, el argentino Bernardo Kliksberg hace hincapié en la relevancia de la responsabilidad social y la ética. Apunta al eterno mito que finalmente acaba por culpar a las víctimas para liberar de responsabilidades a sectores de la sociedad de impiadosa mirada. Se refiere a las alternativas contrapuestas entre dar pescado o enseñar a pescar. Para los cultores del individualismo (otro mito del Llanero Solitario que sin su ayudante indígena hubiera sido un perfecto idiota), apoyar con subsidios a niños, jóvenes y hogares sumidos en la pobreza es fomentar el asistencialismo, perder la cultura del trabajo. ¿Cuál trabajo? ¿El inventado por un sistema adicto a la esclavitud y la precariedad? La única verdad es la realidad con gente desocupada, la dignidad perdida y desesperada, revolviendo basura para comer. Carecen de toda protección y con urgencia merecen que quienes les arrebataron sus derechos se los reintegren. Porque es responsabilidad del Estado colectivo enseñar a pescar capacitando esa fuerza obligadamente ociosa, crear nuevas oportunidades productivas y laborales. El ataque directo o solapado a las políticas de ayuda es para desaparecerlas. Creen que cada cual tiene el destino que se buscó. No reconocerán que se resisten a ser ajustados, descartados, y que nadie en su sano juicio buscaría nadar en el excremento. Se padece la gestión desastrosa de una cofradía que olvida que tras diez años del Fondo en Grecia, medio millón de jóvenes escaparon de un país con el futuro hipotecado. El saqueo de reservas no cesa y los solidarios usureros globales compran rifas premiadas con reservas estratégicas. Los políticos huelen mal, la justicia es dudosa y los otrora poderosos y séquitos serviles callan para preservar privilegios. Pero hay ocasiones en que mueren las palabras. Y no dan medallas por esconderse en las trincheras. Del hambre y el miedo nace la furia. Y es inevitable que haya consecuencias.

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