Opinión

La inclinación argentina por generar incertidumbre

El estallido interno en el Frente de Todos se traslada al resto de la sociedad. La promesa rota entre Alberto y Cristina que hicieron en Rosario

Jueves 16 de Septiembre de 2021

Días antes de las Paso, en un acto que encabezó la tríada del Frente de Todos (Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa), el líder del Frente Renovador tomó el guante de lo que había declarado Mauricio Macri 24 horas antes. El ex presidente dijo que si el gobierno perdía en las Paso “cambiaban o se tenían que ir”. Massa, en esa tribuna del conurbano, recordó lo que hizo Macri luego de perder en las Paso de 2019, cuando culpó por la corrida cambiaria a la sociedad por haber votado al peronismo. Dos años después, el kirchnerismo no se enojó con el electorado que votó opciones diferentes al oficialismo, al menos públicamente, pero explicitó ese malestar al interior del frente gobernante, detonando una crisis de derivaciones impredecibles. Como Macri, Cristina, con la decisión de hacer renunciar a sus ministros, provocó incertidumbre social, económica y -hay que ver hasta qué punto- financiera.

Este jueves se presuponía que el Frente de Todos relanzaba su gobierno y la campaña. Estaban previstos anuncios económicos para llevar alivio a amplios sectores de la sociedad que la están pasando mal: reimplementación del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), un bono para los jubilados y la suba de la alícuota del impuesto a las ganancias, que beneficia a trabajadores registrados de la clase media. En vez de escenificar esas medidas de alivio, el Frente de Todos exhibe su desbarranco.

Magnificar salvajemente una derrota electoral (una elección de selección de candidatos) demuestra un amateurismo impropio de una dirigente que ha dado muestras de sobra de estar muy por encima de sus pares. Ha mandado también a sus “mastines” por los medios a que difundan audios incendiarios para mellar la autoridad presidencial.

Si el oficialismo arrancaba esta etapa con diez puntos abajo de Juntos por el Cambio, hoy está 15 puntos en el subsuelo y cada hora (no día) que pasa sin resolver esta crisis interna, la debacle del Frente de Todos se profundizará. Como dijo alguna vez Borges: “Lo malo no es tocar fondo sino no tener fondo, porque la caída puede ser indefinida”.

En agosto de 2019, en un imponente acto que hizo el Frente de Todos en Rosario, al pie del Monumento a la Bandera, Alberto Fernández cerró el acto con un discurso muy medido y enfático. Una de las frases que desgranó fue el corolario de su historia personal con el matrimonio Kirchner, sus enormes acuerdos y también de sus desavenencias. “Con Cristina nos prometimos no pelearnos más entre nosotros”, dijo, micrófono en mano, mirando a su entonces compañera de fórmula. Al primer contratiempo electoral, esa promesa se hizo añicos.

Hoy el oficialismo está en una nube de incertidumbres, y la oposición, con cielo despejado, despliega la reposera bajo el sol.

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