Domingo 05 de Mayo de 2019

Intervalo, intermedio: dícese del tiempo que existe entre dos cosas o hechos. Por ejemplo "en el intermedio entre las dos guerras". Y el término vale. Porque la primera batalla pasó. Ya se llevaron a los heridos y se dio sepultura a los cadáveres políticos. Claro que algunos se negaron y quieren seguir participando, aunque sea en la liga de los muertos vivos. La ansiedad hasta la próxima contienda será más intensa, caliente en su final, aunque el almanaque diga que no corresponde. Saldrán a relucir todas las armas y mañas. Uñas y dientes, lenguas filosas y estratagemas que descoloquen al enemigo, apenas un rival. Todo será con una profesional sonrisa. Porque como sostiene el reconocido psiquiatra británico Kevin Dutton, autor de "La sabiduría de los psicópatas: lo que los santos, espías y asesinos en serie pueden enseñarnos sobre el éxito", hay profesiones que atraen la atención, como las flores a las abejas, y en este caso a individuos tan especiales como los psicópatas. Hablando en términos estrictamente generales, la política es un apreciado ámbito para ascender y donde estas personas pueden aprovechar su perfil: carácter desinhibido, sentimiento de grandeza, facilidad discursiva para la manipulación, capacidad de atención, gusto por la acción, fríos y con reducidos remordimientos y un singular encanto que esconde un marcado comportamiento antisocial. Los psicópatas no son sólo los calculadores asesinos de las películas. Viven entre nosotros y tienen formas sutiles de hacer daño más allá de las meramente físicas. Dicen los estudiosos que los peores suelen preferir ropa de marca y ocupan suntuosos despachos, gusto que compartirían políticos y grandes financistas, entre otros. La sociedad no los ve o prefiere no verlos y los consiente. Es que suelen hacernos recordar a nosotros mismos. Somos los mejores, dicen algunos. Pero la carencia de una ideología que anime sus actos los convertirá en meros gestores y luego en corruptos. ¿Cómo justificar la pasión por el poder político si no cree en nada y no ama a su patria y a sus iguales? Sólo el puro interés personal, con la complicidad del sistema, será su meta escondida a fuerza de repetir mentiras. Hoy no son pocos los ciudadanos que piden un recreo, un respiro para meditar calmadamente hasta la llegada de las renovadas mariposas multicolores quién será el elegido: un patriota moral, competente, recto. Nada de política por unos días. Se trata de un impasse. Hasta que limpien las urnas.

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