Opinión

¿Cuánto hay de verdad en que los murciélagos promovieron la pandemia?

Osvaldo Teglia, miembro de la Comisión Asesora sobre Covid-19 al gobierno provincial, reflexiona sobre el origen de la situación actual

Martes 06 de Octubre de 2020

La humanidad pelea con valentía contra una pandemia viral que intenta asolarla, la ciencia médica busca con denuedo opciones terapéuticas y una efectiva vacuna para SARS CoV 2. En este contexto, el murciélago se convirtió en la “cara visible del origen de la pandemia”, dado que análisis filogenéticos parecen sugerir la posibilidad de que este sea el huésped original del virus.

Los murciélagos tienen la capacidad de contraer muchos agentes infecciosos virales pudiendo llevarlos consigo por largos períodos de tiempo “sin desarrollar enfermedad alguna”; comportándose así “como verdaderos portadores asintomáticos”. De hecho se presume que han existido por más de 60 millones de años con esta característica: la de una verdadera coctelera de virus, con posibilidades de transmitir patógenos a otras especies sin afectarse la propia. La evidencia científica disponible destaca la capacidad de estos mamíferos para tolerar y sobrevivir a numerosas infecciones virales de una manera muy eficiente, casi sorprendente. Como pareciera que ha ocurrido con Covid 19, esta condición puede tener graves consecuencias para la salud humana cuando son sacados por el hombre de su habitad natural.

Constituyen un grupo muy diverso con más de 1000 especies que habitan en todos los continentes excepto la Antártida. Viven en promedio 20 años, pudiendo hacerlo más tiempo; incluso 40 años. Su peso y tamaño son variables; existiendo especies que superan el kilo.

La epidemia de SARS CoV 2 los ha puesto en el tapete aparentemente como los propulsores de la misma, pero su relación con agentes infectivos data de mucho antes. Desde 1932 se conoce que estos animales transmiten el virus de la rabia. Si bien las personas por lo general contraen la rabia a través de la mordedura de un animal rabioso (perros, gatos), también es posible que lo hagan excepcionalmente desde los murciélagos.

Asimismo han sido responsables del esparcimiento de otros virus temibles para la población humana como el ébola , el virus del SARS y el virus del síndrome respiratorio del Oriente Medio (MERS) y otros. Se presume que serían el reservorio de más de 60 agentes patógenos para el ser humano.

No todas son malas noticias alrededor de estos mamíferos voladores: el 70% de ellos se alimenta de insectos, como polillas, moscas, mosquitos y escarabajos, también se alimentan de polen y frutos, mientras que algunos son carnívoros; comiendo ranas, lagartijas, víboras y ratones y muy pocos son hematófagos, es decir que ingieren sangre de sus presas.

Los murciélagos son predadores voraces; durante su nocturnidad consumen una gran cantidad de insectos; pudiendo llegar a ingerir la mitad de su peso en una sola noche; colaborando así con el control de plagas nocivas para los cultivos. A través de sus hábitos no solo ayudan al control de insectos dañinos para la agricultura, sino también en la polinización de flores y la dispersión de semillas, cooperando en el mantenimiento y la expansión de bosques. Son considerados relevantes en el mantenimiento del ecosistema ya que los árboles desempeñan un papel crucial en la absorción de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global.

murciélagos.jpg

Tener menos bosques implica emitir más cantidad de gases de efecto invernadero a la atmósfera, acarreando mayor velocidad y gravedad del cambio climático. Una de las principales amenazas a las que se enfrentan los murciélagos actualmente es la pérdida de su hábitat natural por la deforestación. Solo en América Latina y durante 2018 se perdieron dos millones de hectáreas de bosques. Por otro lado ciertas infecciones están muy relacionadas con el cambio climático del medio ambiente, el cual tiene un potencial de selección de distintos agentes infecciosos; particularmente aquellos que se trasmiten por vectores, agua, alimentos; favoreciendo algunas veces la aparición de epidemias.

Estos beneficios para el ecosistema lamentablemente son desconocidos por mucha gente que los combate y pone el foco sobre ciertos mitos y prejuicios que ostentan los murciélagos. En algunos países están bajo distintos tipos de protección medioambiental por los beneficios que generan a la naturaleza.

Los murciélagos emprenden con éxito sus vuelos rasantes nocturnos con la ayuda del eco de las ondas del sonido que emiten. Esta característica denominada ecolocación, es un fenómeno sensorial utilizado también por personas no videntes para movilizarse con seguridad por intermedio de chasquidos con la lengua o golpes de su bastón contra el piso. Existen estudios sobre el vuelo de murciélagos que han colaborado en adelantos biotecnológicos como la creación de dispositivos de navegación para no videntes utilizados en la percepción del entorno mediante señales acústicas.

Estos animales constituyen un modelo de estudio de salud extendida y longevidad. Su genómica puede dar luces de comprensión para las razones genéticas de una vida “larga y saludable”. Recientemente fue publicado en la prestigiosa revista Nature las conclusiones de un trabajo sobre seis especies de murciélagos, sugiriendo que ancestralmente desarrollaron mecanismos inmunomoduladores a través de adaptaciones en su respuesta inmune, que les permitieron una mayor tolerancia a los patógenos, pudiendo sobrellevar mejor las infecciones virales que la mayoría de los mamíferos.

El murciélago se caracteriza por poseer una selección de genes relacionados con la inmunidad con efectos regulatorios sobre la respuesta inmune. Esto les permite una respuesta inmunológica “no exagerada”, y por lo tanto “muy equilibrada y efectiva”; confiriéndole un sistema de defensas excepcional contra los virus. Este sistema parece darle resguardo contra el cuadro inflamatorio generalizando que provoca el SARS CoV 2 y que tanto desvela a la medicina y aflige a la población.

En colonia. Miles de murciélagos ocupan los antiguos techos de la Facultad de Derecho de la UNR. (foto: Alfredo Celoria)
En colonia. Miles de murciélagos ocupan los antiguos techos de la Facultad de Derecho de la UNR. (foto: Alfredo Celoria)
En colonia. Miles de murciélagos ocupan los antiguos techos de la Facultad de Derecho de la UNR. (foto: Alfredo Celoria)

Las infecciones virales pueden dejar rastros de sus genomas en el huésped que los ha albergado, en forma de elementos virales endógenos (EVE). El mencionado estudio determinó que los murciélagos contienen un gran número y diversidad de genes EVE en comparación con otros mamíferos, habiéndose identificado varias familias de virus en su genoma como parvovirus, adenovirus, retrovirus, etc., proporcionando clara evidencia de que han sido infectados por estos virus en el pasado y han sobrellevado estas infecciones.

Mientras la comunidad científica internacional sigue interrogándose sobre como y cuando? se originó la pandemia, diferentes voces influyentes a nivel mundial han señalado que “estaba anunciada” y que tal vez haya sido la propia humanidad; a través de la manipulación que realiza de la naturaleza; quien facilitó las condiciones para lo sucedido. Además, el frenetismo de las conexiones humanas aéreas transformó un problema local en una crisis global, y puso de manifiesto la vulnerabilidad del sistema de salud mundial para detener un brote de esta magnitud.

Ojala la humanidad comprenda esta vez que el aire puro y el silencio que volvieron a disfrutarse nuevamente en algunas ciudades durante el confinamiento, junto al avistamiento de ciertos animales colonizando sus terrenos perdidos debieran ser “una medida del daño que le infringimos a la naturaleza”. Solo así.. se podrá dar esta pandemia como “una lección aprendida, solo así podremos albergar esperanzas de que se hayan capitalizado enseñanzas que permitan ensamblar herramientas de control oportuno para el futuro.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario