Boglione y la generación que se va
Las mías fueron parte de las primeras expresiones de pesar ante la noticia de la muerte de Federico
Boglione, ex presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario y empresario de éxito. Pero
transcurridos ya esos momentos, deseo dejar de manera informal, pero cierta y sincera, otras
impresiones que aspiro formen parte del reconocimiento a una figura que tuvo mucho que ver en la
reactivación económica no sólo de Rosario, sino de la región.
7 de septiembre 2008 · 01:00hs
Las mías fueron parte de las primeras expresiones de pesar ante la noticia de la
muerte de Federico Boglione, ex presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario y empresario de
éxito. Pero transcurridos ya esos momentos, deseo dejar de manera informal, pero cierta y sincera,
otras impresiones que aspiro formen parte del reconocimiento a una figura que tuvo mucho que ver en
la reactivación económica no sólo de Rosario, sino de la región.
He leído en una nota de un medio entrerriano, hace pocas horas, que Boglione
será recordado con afecto por la población de Nogoyá, en virtud de que su espíritu emprendedor, su
talento y su bonhomía, permitieron a esa ciudad recuperar una planta láctea con todo lo que ello
significa para la economía local. Familias completas volvieron a conocer la dignidad del trabajo
merced a la iniciativa de Boglione.
En ese sentido, coincido plenamente con lo expresado por el vicepresidente
primero de la Bolsa de Comercio, Víctor A. Cabanellas, al despedir al empresario: "Pero no se
conformó con crear nuevas fuentes de trabajo en la zona, sino que se preocupó por sus obreros y sus
familias y por el progreso de la ciudad que rodeaba la empresa. Nogoyá siempre lo recordará entre
sus hombres dilectos".
Rosario, desde luego, y su región inmediatamente aledaña, fue testigo de su
impronta no sólo en el ámbito de la producción, sino en la alta política, mediante la traza de
proyectos para mejorar la infraestructura al servicio de la economía zonal.
Pero más allá de estas consideraciones, que serán alguna vez abordadas por los
historiadores al tratar el tema de la ciudad y su auge, quiero referirme de manera no formal al
Boglione que conocí como vecino. Vivía en el mismo edificio en el que resido, guardaba su auto
justo al lado del mío y no fueron pocas las veces en que, encontrados, pudimos intercambiar ideas
sobre distintos temas de actualidad. En esos momentos fugaces, pero en donde el ser humano se
expresa libremente, despojado del protocolo y el formalismo que en ocasiones limita las ideas y los
sentimientos, advertí a una persona preocupada por el destino del ser humano y siempre dispuesta a
pergeñar ideas para soliviantar situaciones de riesgo en el país y en la región.
Debo ser sincero y señalar que así como muchas veces coincidimos en el
diagnóstico y la herramienta para la solución del conflicto, otras veces discrepamos. Sin embargo,
y al recordar algunas de las charlas durante nuestros encuentros, no puedo menos que decir que con
Boglione se fue parte, una buena parte en cuanto hace a aspectos cualitativos, de una generación
intensa por su talento, rectitud, empeño, fe y coraje.
Es esta generación, a la que perteneció el ex presidente de la Bolsa, la que va
pasando y cuyo paso nos deja cierto regusto amargo no sólo por la partida de sus hombres, sino
porque en ocasiones la realidad nos invita a preguntarnos si los valores que ellos encarnaron se
sucederán, tales y cuales, en las generaciones que vienen. Ojalá que sí. Con estas breves palabras
quería recordar a Federico Boglione, empresario de éxito, ex presidente de la Bolsa de Comercio,
líder que aportó lo suyo para el resurgimiento de buena parte de la sociedad y buen vecino.