Opinión

Almuerzos

No había empezado la década del 90, estábamos ahí. Seguramente antes de mayo de 1989.

Viernes 22 de Junio de 2018

No había empezado la década del 90, estábamos ahí. Seguramente antes de mayo de 1989. Yo estaba económicamente fundido desde 1985 y comenzaba a salir de a poco del desgarro de la poquísima plata. En Cablevisión Sur (una empresa de televisión por cable que como su nombre lo indica, daba señales en el sur de la ciudad) me dejaban hacer un programa de una hora charlando con alguien. Se filmaba, sin que se interrumpiese el servicio, a media mañana en el bar del Hotel Presidente, sobre Calle Corrientes.
Nota: en el fondo de ése bar, con una medianera por entonces incomunicada con el bar, con salida por calle Rioja (el negocio por donde salía se llamaba "Hogarlan"), estaba el primer sitio donde se grabaron algunas notas y programas del primer Canal 3 de rosagasario. Nada de eso existe hoy.
El programa, mas cafés y cigarrillos que almuerzo, pero por allí andaban los mozos después del desayuno hotelero que terminaba a las 10,30 preparando los almuerzos, que comenzaban 12,30.. A veces traían un plato con dados de queso. Para salir en televisión. Nada diferente.
Con dos cámaras, una fija de plano general y la otra que cortaba y retrataba, alternativamente, al invitado y al periodista, " el diente", que así lo llamábamos, era el camarógrafo, director, empalmador después en los estudios allá, en el sur de la ciudad. El polirrubro del entusiasmo. El p`rograma salía los fines de semana.
El entrevistado era Horacio Usandizaga. Intendente de la ciudad. Un hombre que verdaderamente seguía una tradición que Culaciatti y Carballo habían protagonizado. Hacedores de la ciudad según su visión, a veces bien, a veces mal aconsejada pero siempre ejecutiva. Demasiado ejecutiva. En el caso de Usandizaga los votos refrendaban el amor por personajes de ese tipo en la sociedad.
La fecha exime de explicaciones. 1983/1987 el primero. En este segundo mandato lo suyo era poco menos que plebiscitado.
Charlar con "el vasco" era, periodísticamente hablando, mas que sencillo apasionante. Daba margen, exuberante lo suyo siempre asombraba, era una pasión muy bien estudiada que componía con calidad inusual. Creo que es naturalmente así, como Tita Merello, ancianita sentada en una silla que, cuando encendían las luces, era Tita, la pasión y el Edipo de una ciudad. He conocido a varios así. Hoiracio Usandizaga uno de ellos.
Palabra va, palabra viene, terminamos hablando de las elecciones nacionales algo adelantadas pero bueno, Alfonsín sabía qué hacía. Suponíamos. Sentado en sus votos Horacio Usandizaga me dijo:" si gana Menem renuncio". Repregunté porque era un buen título. Se afirmó. "Si señor, si gana Menem renuncio".
"El diente" llevó la grabación y al dueño de la empresa, al que se lo comentó, le pareció tan buena como a todos los que escuchamos. No eran años de tantos alardes técnicos. Del audio televisivo a una cassette. Varias copias. De la cassete al programa de Evaristo Monti. Lo ofertamos a otros programas, que no quisieron pasarlo. Evaristo si. Una y otra y otra vez.
Cuando vi por primera vez la película Forres Gump y ese hombre tan inocente o tan tonto o casi tonto, tan común, tan crédulo, tan alegoría del yanqui medio que se come todos los amagues de la historia menuda de su país y no entiende lo que pasa, me sentí un poco, no mucho, un poco retratado. Este personaje, Usandizaga, cumplió su palabra. Renunció. Un mérito inusual. Tremendo. Guardé por muchos años una casette con una copia que las mudanzas extraviaron. Fui el testigo perfecto del fin de una historia (Usandizaga, UCR, Rosagasario) y del nacimiento de otra. Mínimo partícipe necesario. Mas el oído de "el diente" y la perspicacia del dueño del canal. La repercusión periodística posterior. Y la renuncia. La palabra empeñada. Demasiadas cuestiones de las que uno, como Forrest Gump ni cuenta se dio.

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