En un mercado altamente competitivo y donde las opciones son muchas, negocios como el de las pescaderías dan paso a una estrategia de sofisticación para llegar a los clientes con la mejor atención en servicios y productos. Así lo analizaron Sandra Fernández y su hija, Catalina Romano, cuando decidieron emprender juntas en este sector, aprovechando todo el know how que ganaron por provenir de una familia de pescadores. Un año y medio atrás dieron el batacazo con Las Caracolas, una pescadería premium en la esquina de Corrientes y 9 de Julio, ahora redoblan la apuesta con una segunda sucursal en Funes, en Yrigoyen y Fuerza Aérea, a metros del barrio privado San Sebastián.
“Somos cuatro generaciones familiares dedicadas al rubro de los pescados y los mariscos. Todos oriundos de Mar del Plata, yo siendo la cuarta generación soy la única nacida en Rosario”, contó al suplemento Negocios de La Capital Catalina Romano. Fue su abuelo y padre de su mamá Sandra, quien decide mudarse a Rosario y traslada la unidad de negocios a la ciudad, involucrando a sus hijas en el trabajo cotidiano. Fueron todas mujeres las que, a lo largo de los años, siguieron al mando de esta vertical, aunque Sandra y Catalina tomaron la decisión de emprender por su cuenta a finales del 2022.
Catalina y Sandra al frente de Las Caracolas
Un negocio 100% transversal
El concepto de Las Caracolas es integral y ahí radica su fuerza según las socias. Todo está pensado, hasta el más mínimo detalle, desde la estética del local, hasta su diseño con predominancia del acero y el color blanco. Esta decisión se tomó para dar la idea de un lugar limpio e higiénico, similar a “un quirófano de pescados”, en palabras de Romano. También la disposición de la comida y su división en sectores para organizar y hacer más fácil la presentación a los clientes. Corona esta estrategia la atención del personal capacitado por la empresa para asesorar a los clientes en todas sus consultas, con amplio conocimiento en los productos que se comercializan y sus propiedades.
“Cuando empezamos a trabajar la marca quisimos poner el foco en lograr una propuesta distintiva, no solo por los productos que trabajamos que son de excelente calidad sino también por la experiencia que le acercamos a nuestros consumidores. Entre tantas pescaderías para ir, que nos elijan a nosotros es muy importante, por eso hacemos degustaciones, les acercamos para probar una empanada, un poco de paella, un vaso de vino patero, hacemos elaboración de comida en vivo. Buscamos que vengan y se lleven un momento único”, indicó Romano sobre el plan de negocios que ideó junto a su madre al encarar este proyecto.
El proceso de branding de Las Caracolas se completa con la decisión de abarcar la mayor cantidad de productos con el pescado de base y sumar a la oferta otros artículos que se vinculan con el mismo. En lo que es pescadería, trabajan desde variedades frescas, hasta ultracongelados, sector de medallones, empaquetados y rotisería con gran cantidad de comidas para quien busca resolver de forma ágil el menú. Sandra destacó que ofrecer platos elaborados en el día es un diferencial de Las Caracolas con respecto a la competencia y una oferta que funciona muy bien en la semana.
Las otras categorías de productos que acompañan la parte de pescadería son un complemento para que la gente encuentre en su local todo lo necesario para resolver un plato. Por eso comercializan desde fideos y arroz de marcas importadas, hasta condimentos especiales y una amplia gama de vinos. “Imaginamos un domingo familiar con la entrada, el plato principal, la bebida y hasta el postre. La verdad que funciona muy bien, la gente viene y aprovecha”, explicó la joven emprendedora. Por su parte Fernández agregó que sumaron a un sushiman para ofrecer este producto exclusivo bajo su marca, un plus muy valorado por su clientela.
Un rubro con altos costos
No es novedad que el pescado es un producto costoso, aunque hay variedades económicas como la merluza que se lleva una gran parte de las ventas, otras como el salmón rosado cuestan más de $30 mil el kilo y los mariscos no se quedan atrás. Por eso ofrecer calidad y una atención personalizada es fundamental para lograr confianza y que cada vez más personas elijan la marca. Sandra y Catalina lo saben y por eso destinan gran cantidad de horas a pensar nuevas estrategias de marketing, como ofertas semanales que van cambiando para garantizar la rotación de mercadería.
“La gente aprovecha mucho las ofertas para comprar en cantidad y llenar el freezer con una sola compra. Pero también trabajamos productos de mega calidad como el pulpo español o el atún rojo que son costos, pero una parte de nuestro público también los demandan”, explicó Romano y agregó que, a pesar de la inflación, tratan de espaciar los reajustes en las listas de precios, algo que no es tarea sencilla ya que una gran parte de la mercadería es fresca, lo que no les permite stockearse.
Fernández explicó que todos los días reciben un camión con mercadería fresca, solo en productos congelados y mariscos pueden acumular stock un tiempo y tratar de adelantarse a los aumentos. Una vertical de su modelo de negocios que les permite mantener los costos radica en haber desarrollado su canal mayorista, ya que la empresa es proveedora de un gran número de negocios en Rosario y ciudades de alrededor. “La posibilidad de comprar grandes volúmenes nos facilita acceder a mejores precios por parte de los proveedores”, sostuvo la empresaria.
En este año y medio desde que abrieron el local, ambas socias ponderaron trabajar juntas en todas las aristas de su marca y en sinergia. Romano está pendiente de la comunicación en redes sociales y destacó la creación de un departamento de marketing hacia adentro de la empresa para fortalecer su imagen en canales digitales. También se apoyan con publicidad en medios tradicionales, aunque el plus para ellas aparece cuando las personas visitan la sucursal. Allí es donde buscan transmitirles su pasión por el pescado y donde ponen a prueba toda su trayectoria de peso en el sector.
Apertura en Funes
El local de Funes abrirá sus puertas en pocas semanas, con una propuesta similar a la de su tienda original y bajo una misma estética. Lo que cambia es la superficie que será más grande, con un salón de 100 m2. Además de atención en el local ofrecerán servicio de delivery a toda la ciudad, con foco en la demanda de los barrios privados, un segmento estratégico para crecer en la zona.