Desde el miércoles y hasta el 9 de octubre, de 8.30 a 13.30, quienes se acerquen al Hospital Centenario de Rosario podrán realizarse en forma rápida y gratuita diversos controles para conocer el estado de su hígado.

Sebastián Suárez Meccia
Desde el miércoles y hasta el 9 de octubre, de 8.30 a 13.30, quienes se acerquen al Hospital Centenario de Rosario podrán realizarse en forma rápida y gratuita diversos controles para conocer el estado de su hígado.
Estas acciones forman parte de una iniciativa de los profesionales que integran la sala XV, dirigida por el gastroenterólogo Fernando Bessone. En diálogo con Más, el médico señaló que la cirrosis, las hepatitis y el hígado graso son patologías frecuentes pero que en muchos casos son desconocidas por el paciente, de ahí la necesidad de encarar una campaña de detección masiva.
El profesional agradeció ante todo el apoyo de la dirección del hospital y de Laboratorios Wiener, de Rosario, que donó todos los reactivos para que puedan hacerse las pruebas necesarias. “Es un esfuerzo de un conjunto de personas vinculadas a la salud, cada uno aportando desde su lugar, con enorme entusiasmo y responsabilidad. Por eso confiamos mucho en el éxito de esta campaña. Quienes se arrimen a nuestro hospital serán evaluados, recibirán un diagnóstico si corresponde y les ofreceremos el tratamiento médico adecuado”, remarcó Bessone.
“Estamos viendo, con sorpresa, una cantidad muy importante de personas con efectos muy negativos en su hígado por el consumo de alcohol. Nos llegan pacientes descompensados, con posibilidades de perder la vida. Es algo serio”, señala Bessone. y agrega: “Es que el hígado se daña con dosis de alcohol que no son consideradas dañinas por la población general. La mujer, por ejemplo, tiene una sensibilidad superior a la del hombre respecto de los efectos adversos del alcohol. Con la mitad de la dosis y en mitad del tiempo sufre el mismo daño que el hombre. Una mujer que toma dos vasos y medio de vino por día puede hacer una cirrosis hepática, si tiene el gen predisponente. Entonces la recomendación es no tomar alcohol o ser muy moderados en su consumo”.
Hay personas que conocen los riesgos y que aún con las indicaciones médicas siguen bebiendo, pero hay otros que debutan con una complicación severa, detalla el gastroenterólogo.
“Hay otro grupo que está creciendo que son los pacientes con hígado graso no alcohólico. Esto está directamente asociado a diabetes y obesidad ¡Las cifras son alarmantes! En la Argentina tenemos más del 60% de personas con kilos de más”, resume el especialista.
Hay que considerar –dice– que la diabetes tipo 2 se “dispara” con el sobrepeso o la obesidad, por eso es clave mantener una alimentación sana, hacer ejercicio en forma regular, y controlarse con el médico al menos una vez al año, destaca.
“El desafío para el paciente, y el médico, es lograr cambios de hábitos, que es lo más difícil. Pero no estamos dispuestos a aflojar con esto. La campaña que iniciamos en el hospital también sirve para la concientización, no sólo para la detección de enfermedades que pueden estar ocultas”, profundiza Bessone.
El médico llamó la atención también sobre el consumo de medicamentos y sus efectos hepáticos. La automedicación es un flagelo. “La gente no tiene idea de lo que le hacen a su cuerpo cuando toman, por ejemplo, antiinflamatorios, o varios fármacos, sin el estricto control médico”.
Bessone insistió en que toda persona de 18 a 85 años que así lo desee será recibido desde el miércoles en hospital (habrá carteles indicadores en el ingreso) para ser evaluados y diagnosticados en los casos en que corresponda.


Por Claudio Berón
