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Salud y cambio climático: las tormentas eléctricas favorecen las crisis asmáticas

Este año el lema de la Semana Mundial de la Alergia, que finalizó ayer, estuvo centrado en el calentamiento global y sus implicancias en los síntomas respiratorios. Cómo evitar el malestar.

Domingo 10 de Abril de 2016

¿Qué influencia tiene el calentamiento global en las vías respiratorias? Distintos estudios realizados a nivel mundial demostraron, en los últimos años, que la contaminación del aire, la humedad en exceso y hasta las tormentas eléctricas tienen un impacto directo en las personas afectadas por alergia o asma, empeorando su situación. "Es común que los pacientes nos digan que cuando está por cambiar el clima sus síntomas empeoran", señaló a Más el médico especialista en alergia e inmunología Gonzalo Chorzepa.

El profesional se refirió a la relación entre los fenómenos climáticos y los síntomas respiratorios en el marco de la Semana Mundial de la Alergia, que este año tuvo como lema "Cambio climático y alergia al polen". Además, destacó que la "tropicalización" del clima no sólo profundiza el malestar de quienes tienen un diagnóstico sino que puede favorecer la aparición de estas enfermedades.

¿Desde qué momento los médicos relacionan el impacto del cambio climático en las personas con alergia o asma?

—Desde hace varios años se habla del incremento en la cantidad de casos de alergias de distintos tipos, en especial las alergias respiratorias como rinitis y asma. Sin embargo el año pasado se presentaron en el Congreso Europeo de Alergia varios estudios que confirmaron la relación entre el cambio climático y el aumento de la frecuencia e intensidad de los síntomas de alergia, especialmente por pólenes.

¿Es un tema instalado entre los especialistas?

—No tanto. Necesitamos generar más conciencia en la comunidad médica sobre el impacto que tienen las enfermedades alérgicas. Por su frecuencia y por la alteración de la calidad de vida que producen tienen un gran impacto en el rendimiento escolar y en la productividad laboral, con los costos que ello implica.

¿Cuáles son los principales problemas climáticos y cuál es su influencia en personas con alergia o asma?

—El calentamiento de la atmósfera, el aumento de los niveles de ozono (que es un gas contaminante a nivel de la tierra) y la mayor exposición a las partículas de motores diesel empeoran los síntomas de las personas con rinitis alérgica o asma. También multiplican la irritación de las vías aéreas y favorecen su inflamación, potencian la acción alergénica de los pólenes y facilitan la acumulación de mucosidad. Una revisión de estudios, publicada en diciembre en la revista Multidisciplinary Respiratory Medicine, destaca que la urbanización, los altos niveles de emisiones de los vehículos y el estilo de vida occidentalizado se relacionan con una mayor frecuencia de alergia respiratoria. Hay una serie de causas multifactoriales. Al igual que el cambio climático, los nuevos estilos de vida o la excesiva higiene están provocando no sólo un aumento de las alergias al polen sino en general.

¿Este conocimiento para qué puede servir en la práctica (me refiero a si modifica tratamiento o momentos del tratamiento, si se pueden tener conductas preventivas)?

—Esto debe poner en alerta a los encargados de diseñar políticas de salud pública para jerarquizar el adecuado diagnóstico y tratamiento de las alergias. En cuanto a la atención del paciente individual, nos debe poner en alerta sobre el hecho de que las alergias a pólenes no se limitan a las épocas que solían tener (primavera y parte del verano), sino que pueden extenderse más allá.

—Hay, según estudios, una relación entre tormentas y asma. Ahora, con tantas tormentas en nuestra zona, ¿se ven más casos relacionados con este fenómeno?

—Efectivamente investigaciones recientes han encontrado relación entre las tormentas severas, en especial las tormentas eléctricas, y la aparición de crisis de asma más frecuentes o más graves. Es común que los pacientes refieran que cuando está por cambiar el tiempo saben que se van a empeorar de sus síntomas. Por eso deben tener su medicación disponible y saber cómo usarla para contrarrestar estas crisis.

—Entonces sin dudas el clima más tropical que tenemos influye en la alergia o asma

—Sí, es que el ascenso de las temperaturas medias alarga las épocas de polinización y las intensifica. Una investigación australiana reciente publicada en Current Opinion in Allergy and Clinical Inmmunology confirma que el ascenso de las temperaturas, las precipitaciones y el clima más extremo permiten estaciones de polinización más largas, lo que da lugar a una mayor exposición de estos alérgicos.

—¿La humedad, otro fenómeno que viene de la mano de las altas temperaturas, puede ser un problema mayor para el asma y la alergia?

—La humedad ambiente es un factor que empeora los síntomas de alergia con frecuencia. Además del efecto en las plantas (mencionado anteriormente), la humedad tiene efectos en los alergenos de interior. Los ácaros del polvo doméstico y la alternaria (un hongo de los que manchan las paredes) se multiplican cuando hay temperaturas templadas y altos niveles de humedad.

—¿Cuál es la recomendación en el marco de la Semana Mundial de la Alergia?

—Como conclusión, teniendo en cuenta este contexto del que hablé, que profundiza las crisis, deben tomarse varias medidas para controlar la situación. Entre ellas, reducir el tabaquismo, promover el deporte,  favorecer la formación de médicos en temas de alergia y evitar la automedicación. Hay que concientizar a la gente de que no se automedique y de que vaya al médico si lo necesita.

Poderosos estímulos

El asma es una enfermedad del sistema respiratorio que se caracteriza por una inflamación crónica de las vías aéreas. Tiene manifestaciones diversas y puede presentarse en cualquier momento de la vida. En general la desencadenan determinados estímulos ambientales o internos (de cada persona). En los últimos años, expresó Gonzalo Chorzepa, se comprobó que el asma empeora cuando hay tormentas eléctricas. “Si, hay un vínculo entre las epidemias de asma y tormentas eléctricas”, destacó“.

El médico hizo referencia a evidencias a favor de que en el inicio de una tormenta eléctrica fragmentos de polen se encuentran a nivel del suelo y se distribuyen por doquier. Como consecuencia, hay una alta carga de alergeno inhalable en el aire. Esto explica que las personas con alergia al polen que se alojan en el interior (con las ventanas cerradas) durante tormenta eléctrica no se vean afectadas.

Durante las tormentas con campos eléctricos los iones  positivos son liberados desde el suelo y se adhieren a las partículas, y esa carga eléctrica puede aumentar la rotura de polen. Por ejemplo: pólenes de gramíneas (después de la rotura por choque osmótico durante tormentas eléctricas) liberan grandes cantidades de partículas alergénicas de un tamaño, muy pequeño. Esas partículas pueden ingresar en las vías respiratorias inferiores e inducir a la aparición de síntomas alérgicos bronquiales. Los granos de polen se rompen en el agua de lluvia mediante choque osmótico (con cada grano se liberan  alrededor de 700 gránulos de almidón), que son tan pequeñas como para penetrar las vías respiratorias y provocar ataques de asma.

 

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