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Resistencia a los antibióticos, una amenaza global

En el mundo hay 700 mil muertes al año por infecciones que no pueden ser tratadas con los medicamentos disponibles. ¿Qué podemos hacer para detener este flagelo?

Domingo 08 de Diciembre de 2019

La resistencia a los antibióticos es considerada uno de los problemas de salud pública más acuciantes del mundo. Puede provocar que enfermedades antes tratadas con facilidad se conviertan en infecciones serias, difíciles de resolver y amenazantes de la vida de los pacientes, a veces con pocas opciones de terapias efectivas, prolongando el padecimiento del cuadro infeccioso en niños y adultos, causando discapacidades e incluso la muerte, con un impacto enorme en la salud pública mundial y en los costos de la medicina.

   Si bien la resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural (se encontraron genes de resistencia a algunos antibióticos en ADN bacteriano de hace miles de años), el uso abusivo e irracional de estos fármacos en el ser humano y los animales está acelerando el proceso, llevándolo a niveles alarmantes. La OMS estima que se producen aproximadamente 700 mil muertes anuales en todo el mundo a causa de este problema. Si no se aborda adecuadamente el número podría crecer a 10 millones por año para 2050.

   Autoridades en el tema opinan que es necesario que cambie de forma urgente la forma de prescribir y utilizar los antibióticos. Aunque se desarrollen nuevos medicamentos, si no se modifican los comportamientos actuales, la resistencia a los antibióticos seguirá representando una grave amenaza. Los cambios de comportamiento deben incluir además medidas destinadas a reducir la propagación de las infecciones a través de Programas en Control de Infecciones en las Instituciones: vacunación, lavado de las manos, seguridad de relaciones sexuales e higiene alimentaria.

   Estudios recientes indican que el 60% de los antibióticos se prescriben en forma ambulatoria. El 60% de ellos en niños con patologías de la vía aérea superior, que son en su mayoría de origen viral, y no requieren antibióticos, solo control sintomático.

   Se estima que un 30% de los antibióticos prescriptos en la escena ambulatoria son innecesarios. Cabe destacar que los antibióticos no son eficaces contra las infecciones virales como el resfrío común, la influenza, la mayoría de las faringitis, la bronquitis y muchas infecciones virales de los senos paranasales y del oído; y por el contrario son prescriptos muchas veces para estas afecciones.

   Un estudio reciente del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), señala que los antibióticos son la causa principal de visitas de niños a sala de emergencias por eventos adversos de drogas. Los efectos secundarios incluyen reacciones alérgicas, infecciones fúngicas y diarrea.

   Al mismo tiempo están aumentando de forma inquietante las infecciones cuyo tratamiento se vuelve más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos. En el caso de la gonorrea, una enfermedad de la que se infecta un millón de personas al día, ya hay diez países que detectaron formas virtualmente intratables por la resistencia antimicrobiana del Gonococo. Ciertos antibióticos utilizados para tratar infecciones que comprometen la vida en pacientes institucionalizados dejaron de funcionar por la resistencia a los antibióticos en la mitad o más de los pacientes a nivel mundial.

   Es además promovida por el uso de antibióticos en ganadería, acuicultura y agricultura. Se estima de que se utilizan 13 millones de kilos de antibióticos por año en el mundo en animales, principalmente en su alimentación. Estas drogas se emplean también como profilácticos en acuicultura y agricultura, y algunas de ellos no son biodegradables. Han surgido bacterias resistentes a antibióticos en esos ambientes que han transferido sus genes a bacterias de animales y humanos.

   ¿Que pueden hacer la comunidad, el Estado, las instituciones médicas?

• No se automedique con antibióticos. Consuma antibióticos exclusivamente bajo prescripción de un profesional médico.

• Tenga en cuenta que los antibióticos no funcionan ante infecciones virales, como el resfriado común, y que tomarlos en tales circunstancias solo le traerá los inconvenientes de los efectos adversos y la resistencia antibacteriana, pero ningún beneficio.

• No presione a su médico que le dé un antibiótico, pregúntele que puede tomar para sentirse mejor y obtener alivio sintomático sin usar antibióticos.

• El Estado debe reglamentar en forma estricta que los antibióticos se dispensen solo en farmacias habilitadas y exclusivamente bajo receta médica.

• Urge poner en práctica planes nacionales con información sobre esta problemática. Por ejemplo, divulgación masiva sobre el impacto para la salud que representa la resistencia a los antibióticos.

• Robustecer la implementación de programas de prevención y control de las infecciones.

• Invertir en la investigación y desarrollo de nuevos antibióticos y vacunas. Asegurar inversiones sostenibles en la lucha contra esta importante problemática de salud pública.

• Administrar antibióticos a los animales únicamente bajo supervisión veterinaria.

• Las instituciones médicas deben optimizar a través de distintas estrategias el uso de antimicrobianos y reducir la incidencia de las infecciones asociadas al cuidado de la salud a través de Programas en Control de Infecciones.

   Sólo la puesta en marcha de acciones individuales, de toma de conciencia de la gravedad del problema y la puesta en marcha de programas de prevención y control de los gobiernos y las entidades profesionales podrán intentar torcer el curso de esta historia.

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