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"Mi sueño siempre fue conseguir un trabajo"

Ana Paula Basterra es empleada de la multinacional Bunge. Para ella su condición no fue un obstáculo sino un desafío. Cuenta cómo se sintió cuando la efectivizaron en la empresa, la independencia que logró y la alegría que tiene al aprender cada día.

Domingo 13 de Marzo de 2016

Ana Basterra tiene 28 años y toda la fuerza de la juventud. Es emprendedora y persistente en sus objetivos. De ojos claros y una dulce sonrisa, sus rasgos dejan a la vista que tiene síndrome de Down, lo cual más que un obstáculo fue un desafío a la hora de conseguir trabajo.

En una conversación abierta y franca con Más, Ana relató como fue la aventura de conseguir un empleo estable, cómo se capacitó y qué significó para ella poder ser independiente. Cumplir este objetivo era, además, el sueño de su vida.

Todos los días, cerca de las 9, Ana baja del colectivo y se dirige a las oficinas de Bunge ubicadas en la Torre Nordlink, en avenida Madres de Plaza de Mayo 3020, en Rosario. Es una de los tantos jóvenes que, mochila en mano, se dirigen a su trabajo. Algunos lo hacen cabizbajos, se nota que caminan con cierta resignación a cumplir con las tareas de oficina. Pero Ana tiene una sonrisa indisimulable, mira con sus ojos brillantes y cada vez que entra al edificio revive la victoria conseguida. Una batalla que no debería ser tal si la inclusión de personas con discapacidad no fuera aún una asignatura pendiente en la Argentina.

Ana lo sabe y por eso saluda a cada uno con una sonrisa, cada día, antes de dirigirse a su escritorio. En la empresa se maneja con naturalidad y soltura, tal como sus compañeros. A las 13 termina su horario laboral y vuelve a tomar el colectivo que la deja cerca de su casa.

—¿Cómo conseguiste este trabajo?

—¡Mi sueño era trabajar!. Siempre me vi como empleada en una empresa y quería ser secretaria... Empecé a buscar por todos lados, tiré currículums y mientras tanto me fui capacitando. Hice cursos de informática, administración y también de inserción laboral. Allí aprendí por ejemplo cómo se hace una entrevista laboral. ¡Y lo logré!

—Contame un día en tu oficina.

—A las 9 entro y salgo a las 13. Ahora estoy trabajando en el área de Recursos Humanos. Allí hago cosas en la computadora, chequeo los mails y la correspondencia que se manda por bolsa interna, entre otras tareas que tengo asignadas. A fin de mes me pagan el sueldo.

—¿Qué hacés con lo que ganás?

—¡De todo! Me compro ropa, zapatos, salgo con mis padres y me doy el gusto de pagar la cuenta. Voy al teatro. A veces para relajarme también contrato una sesión de masajes.

—¿Es tu primera experiencia laboral?

—No, antes había trabajado en otra empresa de Rosario y en 2013 empecé en Bunge Argentina. Todo fue gracias a un proyecto de la compañía que busca insertar a personas con discapacidad. Nos presentamos muchos y quedamos varios. Cuando fui a Bunge se me abrió el corazón, me dio mucha emoción porque era lo que siempre había soñado. Conocí a muchas personas y aprendí un montón. Todo eso me hizo crecer. La verdad es que es un ámbito laboral muy lindo, tengo buenos compañeros, me gusta el trabajo, y sobre todo aprender. Sé que he tenido logros dentro de mi trabajo. Y lo más increíble es que quedé efectiva. Ese día sí se cumplió mi sueño. ¡No sabés la alegría de mis padres y de mis hermanos, y obviamente la mía!

—¿Qué dicen en tu casa?

—Yo vivo con mis padres y tengo dos hermanos más chicos. Todos están orgullosos de que pueda trabajar como cualquier persona. Para mí el trabajo es más que un sueño, el trabajo te da todo, no sólo el hecho de poder comprarte cosas, sino también la posibilidad de ser independiente. Por ejemplo, yo me manejo sola en colectivo, puedo hacerme cargo de mis gastos, y sobre todo el trabajo me da la oportunidad de aprender cosas nuevas todo el tiempo. Esta empresa (por Bunge) es una multinacional dedicada a lo agropecuario y tuve la oportunidad de pasar por varios sectores. Eso me permitió aprender mucho y darme cuenta de qué soy capaz. Mis compañeros me dicen que soy muy inteligente y yo también me lo digo. La verdad es que me siento capacitada en lo laboral. Y te confieso algo: para mí la discapacidad no existe, para nada. Tengo habilidades y capacidades y eso hace que la persona demuestre todo lo que se puede hacer más allá de la discapacidad. Me valoro yo y también me valoran los que me rodean. Tengo buena salud, voy conociendo a mucha gente. El trabajo me abrió la cabeza y me permitió sentirme útil en la vida.

Programa de inserción. El programa de inserción laboral de Bunge comenzó a aplicarse en Rosario y ante los buenos resultados obtenidos se trasladará a otras sucursales del país. Luego de que se presentaron varios chicos, tres entraron y durante 18 meses trabajaron en la empresa. Luego dos de ellos, una es Ana Basterra, quedaron efectivos.

Rodrigo González Saavedra fue una especie de “padrino” de Ana en el área comercial donde comenzó a trabajar. Manifestó que la joven “tiene muchas aptitudes”. Fue él quien se ocupó de enseñarle el trabajo.

Confesó que al principio había mucho prejuicio en la empresa por cómo podían desempeñarse estos chicos con discapacidad, pero la inserción sirvió para derribar todos los mitos. Al comienzo Ana se desempeñó en el área de logística comercial y luego en el área de la administración para el manejo de documentos. Actualmente está en Recursos Humanos. “Ella nos aporta fuerzas, pone mucho entusiasmo en el trabajo y contagia las ganas de vivir; hace un esfuerzo por aprender, por hacer las cosas bien y es una todoterreno. No para , es abierta y siempre intenta sumar a los otros”, describió.

Certificado de discapacidad. La Subsecretaría de Inclusión para Personas con Discapacidad tramita el certificado correspondiente. Los turnos se están dando aproximadamente a los 30 días de la solicitud, pero una vez que la junta evalúa la situación, el certificado se entrega el mismo día. El año pasado se tramitaron 15.765 certificados.

 

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