Villa Constitución. — Vecinos de barrio Luzuriaga cortaron a media mañana de
ayer la ruta 21 a la altura de la planta industrial de Acindar, luego de que durante un sorpresivo
operativo dispuesto por la Municipalidad local fueran derribadas al menos seis casas que se estaban
construyendo en terrenos provinciales donde, paradójicamente, se construirán 16 unidades
habitacionales.
Según denunciaron los propios vecinos ante la policía, en el operativo
participaron maquinarias y camiones del municipio con "gente encapuchada". También aseguraron que
en una de las casas "vivía una familia con hijos pequeños", que los "obligaron a salir y enseguida
le pasaron la topadora".
El corte fue levantado recién a las 19, tras una reunión donde participaron
vecinalistas, concejales y funcionarios municipales, quienes acordaron que se volverán a reunir
mañana para abordar las posibles soluciones.
"Encapuchados". "Como a las 7 de la mañana yo estaba en mi casa y escuché el
ruido de máquinas trabajando, pero pensé que estaban arreglando las calles. Cuando me asomé pude
comprobar que estaban tumbando una vivienda que ya había sido edificada hasta el techo", relató el
concejal Oscar Heredia, que vive en ese mismo barrio y también es presidente de la comisión
vecinal.
"En el operativo había seis o siete matones encapuchados y con garrotes que se
movilizaban en una camioneta, pero cuando los interpelé se fueron todos. Al rato mi casa se llenó
de gente llorando porque les habían destruido las viviendas", añadió el edil.
Según confirmó la secretaria de Gobierno, Gabriela Chiariotti, el operativo fue
dispuesto porque la provincia aprobó una partida para construir 16 viviendas, que debían edificarse
en esos terrenos ocupados. También señaló que la tarea fue encomendada a empresas contratistas del
municipio.
Sin embargo, algunos de los perjudicados aseguraron que "el mismo intendente
(Horacio Vaquié) nos había autorizado a construir en esos lotes, donde estábamos invirtiendo todos
nuestros ahorros".
Voceros policiales confirmaron que un patrullero con efectivos ("pedido por el
intendente", dijeron) participó del operativo a partir de las 6.30 de ayer, y que las viviendas
derribadas "son entre cinco y siete".
Corte de ruta. A media mañana, los vecinos efectuaron un corte en la ruta 21 a
la altura del barrio, y cerca del mediodía armaron otro piquete a dos cuadras de allí, frente al
portón principal de acceso a la planta industrial de Acindar.
"De aquí no nos vamos a mover hasta que venga el intendente o algún funcionario
a dar la cara. Queremos soluciones y que nos devuelvan el dinero que invertimos en las casas que
ellos mismos nos autorizaron a construir", coincidieron.
Apoyados por dirigentes de la CTA y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y los
cuatro ediles justicialistas que acudieron al lugar de la protesta, los manifestantes negociaron
sin éxito durante toda la tarde la posibilidad de alguna presencia oficial.
"Quisimos armar una reunión conjunta en la sede de la UOM, pero no tuvimos
ninguna respuesta y ahora los teléfonos están cerrados", señaló el edil Oscar Bardey. También
fracasaron otras gestiones de mediación realizadas por los más altos jefes policiales de la Unidad
Regional VI.
"Esto que está ocurriendo aquí también pasó días antes en el barrio Las
Chapitas, donde matones fueron con masas a querer demoler casas. A los de Luzuriaga los autorizó a
construir el intendente, ahora que no se haga el estúpido, que dé la cara", reclamó Heredia.
Durante una asamblea realizada a media tarde los manifestantes decidieron no marchar hasta las
puertas del municipio, como barajaron algunas propuestas, pero sí continuar con el corte de la ruta
en al menos dos lugares hasta mañana.
Finalmente, y tras una reunión conjunta con funcionarios municipales los
manifestantes resolvieron levantar el piquete y convocar a una marcha para mañana hasta el Palacio
municipal, donde las partes volverán a verse.