La vuelta a la escolaridad secundaria y la obligatoriedad de este ciclo pone a
algunos establecimientos educativos de la región que cuentan con 8º y 9º años en una difícil
encrucijada: si los alumnos siguen hasta 9º, después deben emigrar a otros colegios, y a veces no
cuentan con establecimientos cercanos. Si se van en 7º, las escuelas pierden los 1º y 2º, y no
tienen garantías de que haya opciones. Por eso, en algunos colegios se están alzando voces para que
el Ministerio de Educación les agregue los años necesarios para poder completar la oferta
educativa.
Tal es el caso de las escuelas Nº 1.1161 Niño Jesús, de Puerto San Martín, y la
Nº 1.339 Ingeniero Mosconi, de San Lorenzo, que están embarcadas en este reclamo colectivo,
convencidas de que es la forma de impedir una deserción masiva.
Justamente fue en la Niño Jesús que padres y alumnos realizaron un abrazo
solidario para manifestar su preocupación ante el posible cierre de los cursos de 1º y 2º año,
noticia que los tiene en vilo.
Puerto San Martín cuenta con cuatro escuelas primarias, dos de las cuales, la Nº
221 Basilio Bustos y la Niño Jesús, cuentan con 1º y 2º año de la secundaria (en su momento
incorporaran el 8º y 9º).
Existe además sólo una escuela secundaria oficial, la de Enseñanza Media Nº 328
General José de San Martín, mientras que la Niño Jesús, que es la única privada y a su vez
religiosa, pretendía alcanzar el ciclo secundario completo para dar respuesta a un gran sector de
la comunidad de Puerto.
Si embargo, la falta de personal directivo y docentes para ese nivel sería el
desencadenante del posible cierre, junto con la carencia de infraestructura para la secundaria.
Estas son las versiones que llegaron a oídos de los padres, ya que la
congregación Santa Rosa de Viterbo, con asiento en San Lorenzo, de quien depende esta institución,
habría tomado la determinación.
La medida perjudica a más de 170 alumnos que podrían perder su continuidad
escolar. La opción por la enseñanza pública o el traslado a San Lorenzo u otra localidad, con la
incógnita sobre los cupos existentes para recibir alumnos, sería una posibilidad que los padres por
ahora quieren descartar.
En este marco se efectuó la semana pasada una reunión autoconvocada de padres, a
la que asistieron funcionarios municipales y concejales. Allí se decidió realizar el abrazo
simbólico, que tuvo lugar el lunes. Para estas horas se espera una reunión de los padres con
directivos de la escuela y autoridades de la congregación, con la esperanza de encontrar una
solución.
Consultado sobre esta situación, el intendente Carlos De Grandis aseguró que el
municipio "está dispuesto a colaborar para solucionar el problema edilicio, con la construcción de
uno o dos salones si fuera necesario para sostener este proyecto educativo que ha resultado
imprescindible en el crecimiento de una comunidad con gran sentido de pertenencia".
Por su parte Susana, una mamá, dijo a
La Capital que están juntando firmas para llevarlas tanto a la madre superiora
como a las autoridades eclesiásticas, "no sólo para que no se cierren los dos primeros años, si no
para que la escuela tenga el secundario completo. Puerto viene creciendo mucho y no puede tener una
sola secundaria porque habrá lugar, es muy triste que nuestros hijos se tengan que ir a terminar la
escuela a otra ciudad", remató.