Los creyentes en la santafesina localidad de San Justo están con más fe que nunca. Es que este domingo se cumplió una especie de "milagro" cuando una pareja rosarina integrada por Heraldo y Marcela Acosta, de Saladillo, decidieron regalarle a la Parroquia Nuestra Señora de la Merced una imagen italiana de un metro de alto y más de cien años de la virgen que reemplazará a la que se cayó y rompió en pedazos en la última fiesta patronal del mes de septiembre, cuando apenas se iniciaba la procesión.
Pero si eso no fuera ya un acto de celebración para la grey de la localidad, hay que agregar que cuando se supo a nivel nacional que la imagen hoy reemplazada se había hecho añicos en el piso, llamaron restauradores de todo el país para repararla.
"Estamos muy agradecidos: tenemos esta nueva imagen y repararemos la otra con una persona muy profesional que ofreció sus servicios en Capital Federal: si todo sigue bien, tendremos tres vírgenes en la parroquia, la principal que está en el altar, también con más de cien años; la que se rompió y estaba en la vereda, que todos tocaban al pasar y le rezaban, y la que nos donaron", le dijo a La Capital el párroco del templo, Antonio Ferigutti, desde la localidad agrícola ganadera de 30 mil habitantes ubicada a 267 km. al norte de Rosario.
San Justo, lamentablemente, ya había sido noticia nacional el 10 de enero de 1973 cuando un tornado de solo 7 minutos arrasó la zona y dejó un trágico saldo de 63 muertes y más de 200 heridos.
No fueron pocos lo que pensaron que la caída de la Virgen el pasado 24 de septiembre les pedía a los pobladores que no olvidaran ese pasado de dolor, a cinco meses de cumplirse 50 años del "Tornado de San Justo".
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Pero el párroco de 30 años de oficio, nacido hace 55 años en Santo Tomé y al frente de la parroquia del centro de la población desde hace 7 años, reiteró: "Fue solo un accidente mío y de quién por primera vez la ornamentó. Yo había sugerido que se la ajuste con tornillos a la tarima, pero la persona a quien se lo pedí la sintió segura y decidió que no era necesario, no pensó que la virgen saldría de procesión".
Pero pasó lo que pasó y los cuatro muchachos que la cargaban aún están dolidos, aseguró el párroco, aunque confesó que muchos más hicieron bromas.
"A veces creo que es mejor, que descomprime; no hay que buscar más culpables, porque como dijo el obispo (Sergio Fenoy) en esa oportunidad, hay que pensar en la virgen como la imaginamos en nuestro corazón, no es su materialidad".
La pareja de los Acosta, que donó la nueva imagen, ha estado en contacto con la Iglesia de la Merced en la zona sur de Rosario y al enterarse del accidente y rotura de la virgen se pusieron en contacto con el párroco inmediatamente.
"La imagen nos acompañaba desde más de 12 años y creímos con mi esposa Marcela, que el lugar donde se encuentra es donde debía estar, su camino partió desde Roma hace más de 100 años y hoy se encuentra junto a una comunidad que la aprecia", le dijo Heraldo a este diario.
Ademán el hombre contó que la talla había pasado por las manos de varios fieles. En la década del '70, unos sacerdotes entendiendo que el Vaticano pedía que no haya tantas imágenes en los templos y que los fieles se centraran en Jesús y en la eucaristía, se la habían dado a una anciana. Y esta albacea, cerca de su muerte, decidió dejárselas de legado a los Acosta.
Ferigutti dijo que ofreció ir a buscárselas a su casa, pero ellos decidieron llevarla este último domingo cuando se celebró la misa mensual y matinal de los niños en la parroquia.
Así, tal cual, se cumplió la promesa y la ofrenda quedó filmada por varios de los presentes en la iglesia.
Para vestir santos
Cuando se le preguntó al párroco cómo es la imagen donada, dijo que "está un poco despintada y, a diferencia de la que se rompió, no tiene al niño en brazos, sino las manos abiertas. La Virgen de la Merced suele tener cadenas en las manos (ver pintura), es una imagen ligada a la liberación de cautivos, esta no tiene las cadenas ni el niño, pero tiene un rostro muy lindo, es italiana, de un metro de alto y data de más de cien años como la original de la parroquia: son imágenes de vestir, no enteras de yeso", explicó Ferigutti.
Luego el sacerdote añadió que así se llama a las tallas que solo tienen la cara, las manos y los pies, y nada más. "De allí la frase popular que se les decía a las mujeres solteras o viudas, que se quedaban para vestir santos", comentó el sacerdote, quien no quiso dejar de agradecer a la gran cantidad de restauradores que lo llamaron para ofrecerle reparar la talla que se había roto.
"Llamaron desde Mendoza, Rafaela, Capital Federal, de varios lugares de Santa Fe y algunos de esta zona. La mayoría se ofreció a hacerlo gratis, otros no. Algunos dijeron que no tenía arreglo, otros que la dejarían como nueva. Finalmente, cerramos trato con alguien que mostró credenciales profesionales y prometió repararla", dijo el cura.
El obispo Sergio Fenoy también les había dado consuelo a los fieles al decirles que podrían comprar otra imagen de resina en San Nicolás. Pero llegó esta desde Rosario, una gracia, un "milagro". Y ya está en la parroquia ante los ojos de todos sus fieles.