Una presunta estafa informática que habría provocado la desaparición de más de 100 millones de pesos de las cuentas bancarias de tres mutuales de la provincia de Santa Fe es investigada por la Justicia. Las entidades perjudicadas están ubicadas en Esperanza, Franck y San Carlos, y una de las principales hipótesis apunta a la utilización de un virus que habría permitido realizar transferencias de dinero sin autorización.
La investigación está en manos de la Policía provincial, que trabaja junto al Ministerio Público de la Acusación (MPA) para reconstruir los movimientos bancarios y establecer cómo se concretó la maniobra. Por el momento, el monto definitivo del dinero sustraído no fue determinado y los investigadores tampoco descartan que puedan aparecer otras entidades afectadas.
El director provincial de Investigación Criminal del Ministerio de Justicia y Seguridad, Rolando Galfrascoli, confirmó que se trata de una investigación preliminar.
"Se está investigando una posible estafa. Hasta el momento, hay tres asociaciones mutuales involucradas y una suma de dinero importante cuyo monto definitivo todavía no fue establecido", explicó el funcionario.
Para conocer el alcance del perjuicio económico deberán realizarse arqueos digitales y verificar las compensaciones entre las cuentas involucradas. "Serían más de 100 millones de pesos, pero cuando terminemos de recibir toda la información confirmaremos si estamos hablando de ese monto o de uno superior", precisó.
Sospechan que un virus informático permitió robar el dinero
Una de las hipótesis que analizan los investigadores es que las mutuales hayan sido víctimas de un ataque informático mediante un programa malicioso diseñado para acceder a sistemas bancarios y efectuar movimientos de dinero sin el consentimiento de sus titulares.
"Puede ser que estemos hablando de algún virus informático que haya operado sobre el sistema de cuentas a partir de descargar algún virus preparado para hacer este tipo de sustracciones indebidas", señaló Galfrascoli.
Según explicó, una de las modalidades habituales de este tipo de delitos consiste en enviar archivos aparentemente inofensivos a través de correos electrónicos o aplicaciones de mensajería. Cuando la víctima los descarga, el programa malicioso puede instalarse en el dispositivo y comprometer la seguridad del sistema.
"Una simple descarga inocente de un archivo genera la operación o la operatividad del virus en los sistemas informáticos", describió.
Los investigadores buscan establecer si las tres mutuales fueron atacadas simultáneamente mediante una misma maniobra o si los movimientos bancarios responden a operaciones diferentes. También deberán identificar las cuentas de destino del dinero y determinar quiénes estuvieron detrás de las transferencias.
Galfrascoli advirtió que, si se confirma la hipótesis de un ataque informático coordinado, podrían detectarse nuevas víctimas, ya que este tipo de programas puede utilizarse contra múltiples objetivos.
El antecedente de un virus brasileño que ya afectó a Santa Fe
Como antecedente, el director provincial de Investigación Criminal mencionó al malware Grandoreiro, un programa informático de origen brasileño utilizado para acceder ilegalmente a cuentas bancarias y sustraer dinero mediante operaciones fraudulentas.
Galfrascoli recordó que durante 2024 se investigaron episodios relacionados con este virus tanto en la ciudad de Santa Fe como en localidades del norte provincial.
"Nosotros tuvimos coletazos del virus Grandoreiro hace dos años y hemos trabajado tanto en Santa Fe como en el norte provincial con casos concretos en donde se pudo determinar que la sustracción indebida de dinero de cuentas digitales se había producido justamente por la actuación de este virus", explicó.
Sin embargo, el funcionario aclaró que todavía no existen elementos suficientes para afirmar que Grandoreiro haya sido utilizado en el ataque contra las tres mutuales. Esa posibilidad forma parte de las hipótesis que deberán ser verificadas mediante peritajes informáticos y el análisis de los movimientos bancarios.