El incremento de la cantidad de puesteros en la ciudad y, particularmente en el centro, vuelve a generar polémica entre comerciantes y puesteros. “Hay algunos que terminan con un surtido más grande que ciertos comercios. Y eso tiene que ver con sus proveedores y las diferencias a la hora de tributar”, sostiene el presidente del Centro Comercial Calle San Luis, Miguel Ángel Rucco, en diálogo con La Capital.
“En calle San Luis, hay casi 500 comercios y calculamos que trabajan 10 mil personas de manera directa o indirecta. Los locales habilitados no pagan menos de $1 millón de alquiler. Algunos incluso 3 o 4 millones. Hoy hay crisis y recesión y eso les afecta. Queremos proteger el empleo registrado y que no haya despidos por achicar estructuras", indicó Rucco. El alquiler, el pago de servicios y los impuestos generan un peso en los comerciante que ven con malos ojos la presencia de vendedores ambulantes frente a sus negocios.
Por eso, el concejal de Juntos por el Cambio (JxC), Agapito Blanco, presentó en el Concejo un proyecto que busca eliminar ciertos rubros de comercialización a los puesteros que se encuentren en la zona que involucra avenida Pellegrini, bulevar Oroño y el río Paraná. La ordenanza apunta a que los vendedores no puedan ofrecer productos textiles ni bijouterie. El edil remarcó que ya hay unos 1.500 puesteros registrados, la mayoría en el centro, lo que genera una fuerte presión a los comercios.
"La propuesta del concejal Blanco busca limitar la cantidad de productos porque compiten directamente con los locales habilitados. La idea no es que no trabajen, todo lo contrario. Esto es un proyecto que está en comisiones y ya fueron recibidos los vendedores ambulantes. Ahora está pedida la audiencia con los comerciantes que no son solo de calle San Luis, sino que también incluye al Paseo del Siglo y peatonal Córdoba", expresó Rucco.
Por su parte, el presidente de la Asociación Amigos de la Peatonal Córdoba, Nelson Graells, apuntó: “Es un conflicto que tiene larga data, pero ahora recrudeció. Todo el mundo tiene derecho a trabajar, pero hay que buscar los ámbitos y lugares para cada actividad. Que la peatonal esté llena de vendedores ambulantes en frente de los locales no es lo ideal. Tendrían que tener otro espacio para trabajar allí”.
El proyecto que se presentó en el Concejo
“La idea es que los vendedores ambulantes no puedan vender la misma mercadería que los comerciantes: productos textiles, paraguas, bijouterie. No lo estamos prohibiendo, pueden elegir otros productos. No queremos que sea un choque entre vendedores ambulantes y comerciantes. Pueden vender todo lo que sea alimentos o de producción artesanal. Pueden vender un gorro tejido por una persona pero no un gorro de marca” , sostuvo Blanco.
Bajo esta nueva ordenanza, quienes comercian en la calle no podrían vender artículos textiles, de temporada y bijouterie. Esto contemplaría: gorros, guantes, bufandas, medias, slips, cuellos polares, shorts, medias, gorras y viseras, ojotas, manteles, pañuelos, lencería, bijouterie, paraguas y pequeños artículos de electrónica. En cambio, seguirían permitidos los alimentos procesados, los puestos de flores, el lustre de calzado, puestos de globos, barriletes y juguetes.
En este sentido, el autor del proyecto considera que “la política le tiene que dar una respuesta" tanto al vendedor ambulante como al comerciante. Aclaró que la idea no es poner a unos en contra de otros sino que el Concejo debe intervenir para solucionar un problema que existe y viene de larga data. "No podemos permitir que se venda el mismo gorrito de un lado y del otro del vidrio”, apuntó. En este sentido, remarcó que dicha situación genera una competencia desleal que perjudica a los comercios habilitados quienes, además de venderlo a precios más elevados, deben pagar impuestos, alquiler y servicios.
"La forma de operar de estos vendedores se caracteriza, en la mayoría de los casos, por carecer de controles en cuanto a la procedencia, calidad y régimen impositivo de los productos que venden, convirtiéndose en una competencia desleal para con los comercios habilitados formalmente", reza el proyecto presentado por el concejal de JxC. Sin embargo, este no es el único argumento que esgrimen quienes quieren que la ordenanza se sancione. “Muchos de esos puestos ambulantes necesitan autorizaciones. No está comprobado, pero se dice que algunas familias tienen cuatro o cinco permisos y los alquilan, generando un mercado paralelo”, sostuvo el concejal.
La opinión de los vendedores ambulantes
En una reunión llevada adelante por la comisión de Producción y Promoción del Empleo en el Concejo, los vendedores ambulantes Daniel Díaz, Mariana Pedraza y Patricia González fueron recibidos por los ediles y plantearon su rechazo al proyecto de ordenanza.
“De la venta ambulante dependen varias familias de la actividad. Estamos dispuestos a defender nuestros puestos de trabajo. El frentista no nos echa, nos prestan sus sanitarios, nos brindan agua caliente. Nosotros nunca vamos a dejar la calle, estamos acostumbrados a defender, es nuestra vida”, expresaron.
Por otro lado, y según expresa la nota del sector con solicitud de audiencia, “la aprobación de este proyecto implicaría afectar derechos adquiridos por parte de aquellos comerciantes debidamente habilitados que ejercen su actividad comercial dentro de los rubros afectados, lo que generaría una gran cantidad de impugnaciones en sede judicial”.