El aliento que ayer el sol le dio a la jornada y la ausencia de inspectores a la vista convirtieron al microcentro en un mercado persa, al que los automovilistas aportaron lo suyo.

El aliento que ayer el sol le dio a la jornada y la ausencia de inspectores a la vista convirtieron al microcentro en un mercado persa, al que los automovilistas aportaron lo suyo.
Las peatonales se convirtieron en una feria colorida y los vendedores ambulantes trataron de hacer la diaria sin la presión de la Guardia Urbana Municipal (GUM). Hubo mercancía surtida y para todos los gustos, así como frenadas, insultos y malhumor entre conductores y peatones.
Incluso la policía detuvo a un hombre que, haciéndose pasar por un integrante de esa fuerza, autorizaba a los vendedores a permanecer en el lugar previo pago de 10 ó 20 pesos (según la extensión del espacio que ocupaban).
Se trata de Roberto Palma, alias Piri, quien reside en Pérez y fue acusado de extorsión.

Por Gonzalo Santamaría

